VECINOS DEL BARRIO CAPIBA IRAN A LA JUSTICIA PARA QUE LA MUNICIPALIDAD MEJORE LA ZONA

- Dicen que presentarán un recurso de amparo por la falta de contestación a una serie de expedientes y notas • Calles en mal estado, basura e inseguridad creciente son algunos de los planteos • “Es un barrio más que marginado”, aseguran.
domingo 20 de septiembre de 2009 | 9:00hs.

PARANÁ, 20 SEP (APF.Digital)

Al sur de la ciudad, al final de Zanni, en el tramo en que esa avenida se vuelve de tierra, se ubica el barrio Capibá. La calle, ancha, despareja, embrozada, con charcos cargados, bordea el vecindario de casas humildes; muchas, de construcción precaria. Antes de llegar a uno de los ingresos al barrio, residuos diseminados en los costados de Zanni preanuncian un basural de dimensiones.

El montículo se ubica en el medio de una calle, que debería unir Zanni con Garrigó. En las inmediaciones asoman unos caños amarillos, que los vecinos aseguran que son parte de las instalaciones de la empresa Redengas, y advierten que en ese sector, donde cruzan redes de gas, habitualmente se producen quemas de basura.

Eso sucede mientras están en pie carteles que alertan sobre los riesgos del fuego o excavaciones en el lugar.

Casi enfrente –en la esquina de avenida Zanni y calle 822– crece un desarmadero, que los vecinos vienen pidiendo se retire por cuestiones de seguridad. Y sobre calle 822 –uno de los principales accesos al barrio–, continúan los residuos desparramados hasta que en una esquina, sobresalen desde los desperdicios unos esqueletos de heladeras. En ese marco, un niño pequeño corre, con medio pie afuera de unas zapatillas maltrechas, detrás de unas vacas.

A los costados, casas a medio hacer, cuyas dimensiones terminan en una sola habitación. Otras, armadas con unas pocas chapas, restos de maderas, pedazos de cartón y nylon. Incluso, hay algunas, enfundadas enteras en paños de nylon. Barro en las calles internas, decenas de chicos jugando a la pelota en un terreno grande, una mujer rodeada de niños cocinando al aire libre, sobre una mesa, al fondo de una vivienda pequeñísima era el panorama que se observaba el viernes por la tarde en Capibá.

• Condiciones, en picada.

“Es un barrio más que marginado”, dice Daniel Delbene, vecino que conforma un grupo de autoconvocados que se reunió para tratar de revertir las condiciones de vida del sector, que según afirma, vienen empeorando notoriamente.

El problema –apunta– es que no logran obtener una respuesta –“ya sea por sí o por no”– de parte de la Municipalidad de Paraná. Y menciona una serie de expedientes (cinco de 2008 y tres de este año) pendientes de contestación. A eso suma dos notas, una al intendente José Carlos Halle y otra a la secretaria de Gobierno, Rosario Romero, enviadas en julio pasado. La misiva dirigida al presidente municipal comienza así: “Nos dirigimos a usted como último recurso para que al barrio Capibá se lo tenga en cuenta.

El tiempo pasa (y) las condiciones se vuelven cada vez más críticas”. Se aclara que han consultado a los miembros de la comisión vecinal, quienes aseveran haber elevado a la Comuna todos los pedidos de los habitantes y, en ese marco, detallan la cantidad de expedientes con sus respectivos números.

En la nota a Halle, se pide expresamente la erradicación del basural y del desarmadero. Según asevera Delbene, decenas de firmas de vecinos acompañan las presentaciones. Ahora bien, ante la falta de respuestas de las autoridades, el vecino anuncia que decidieron recurrir a la Justicia. Concretamente, dice que presentarán una acción de amparo y explica la resolución en que el Ejecutivo “sí o sí” debe dar una contestación (positiva o negativa) a los planteos por expediente de los vecinos. Y fundamenta la posición en la Constitución provincial reformada (artículos 57 y 58) y en ordenanzas municipales.

• Sin ambulancias, ni remises

La inseguridad creciente es otro de los temas que preocupa al grupo de autoconvocados. Delbene atribuye el problema a la llegada de personas con antecedentes delictivos y responsabiliza a la Comuna, pues asevera que desde ese ámbito se otorgan terrenos (municipales) sin reparar en esa cuestión.

Así las cosas, el vecino asegura que “de ser un barrio tranquilo, habitado por gente trabajadora, pasó a ser una villa conflictiva”, donde hay personas armadas, con robos y dos heridos de bala. “Vivimos alejados de todo, gracias a la inseguridad reinante no entran ambulancias, taxis ni remises”, se lamenta.

La precariedad en las condiciones de vida también son hondas en otros aspectos. Y cuenta que en el barrio funcionaba hasta hace poco un comedor comunitario, al que acudían unas 150 personas, debajo de un árbol de mora. Ahora, dice, se ha levantado un armazón con algunas chapas. En el barrio, un buen número de vecinos subsiste haciendo changas, cirujeando o trabajando en ladrillerías, había publicado EL DIARIO el año pasado, al dar cuenta de los problemas del vecindario.

• Para destacar

200. Ese es el número estimado de habitantes en Capibá, según datos de los autoconvocados.

10. Es la cantidad aproximada de kilómetros que hay que recorrer desde el centro de la ciudad hasta el barrio. (APF.Digital)