SE PROYECTARA HOY EL DOCUMENTAL DE TIRSO FIOROTTO SOBRE LOS ACONTECIMIENTOS DE DICIEMBRE DEL 2001

– “Diciembre sangriento” es el documental sobre el estallido social ocurrido en 2001, cuando se produjeron las muertes y los saqueos • Se proyectará hoy en el Centro Cultural Juan L Ortiz • EL periodista Tirso Fiorotto es el guionista.
domingo 20 de diciembre de 2009 | 8:00hs.

PARANÁ, 20 DIC (APF.Digital)

Apenas arrancado el siglo, un diciembre, la Argentina se convulsionó por la desesperación y la bronca. Frente a un gobierno débil, huidizo e inepto, al sufrir las consecuencias de una década de políticas destructivas, la gente toda se volcó a la calle a protestar o exigir comida. Hubo muertos, corridas, denuncias, violencia. Entre Ríos fue el epicentro de los acontecimientos y quedaron como saldo tres personas asesinadas.

Era 2001. Esos hechos quedaron reflejados en el documental Diciembre sangriento, realizado por Alejandro Marín, sobre un guión del periodista Tirso Fiorotto, con música del desaparecido Jorge Mockert y las voces en off de Bibiana Artázcoz y Sergio Heinnitz, en base a imágenes televisivas que aportaron los canales locales.

Relata los incidentes de las históricas jornadas de diciembre de 2001 en Paraná, lo que culminó con la caída del gobierno de Fernando de la Rúa a nivel nacional, y las muertes en la capital entrerriana de las jóvenes Romina Ituraín y Eloísa Paniagua, sumadas a la del desocupado e integrante de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) José Daniel Rodríguez. Mañana a las 20.30 se proyectará en el Centro Cultural Juan L. Ortiz, con entrada libre y gratuita.

• Para saber

Fiorotto era por entonces corresponsal del diario La Nación, cuando las multitudes se agolpaban en la puerta de los supermercados con bolsas que esperaban cajas de leche (aunque sea), algo de pan, un poco de harina, algo.

Había hambre, sí, pero también dirigentes organizados que instaban a exigir más para aumentar el descontento, o voceros informando falsamente que en tal o cual lugar se iba a repartir comida entre los desesperados.

“Estuve cubriendo, más para saber yo qué pasaba, no sólo para publicar en el diario La Nación o en otros medios —recordó Fiorotto en diálogo con EL DIARIO—. En todos los lugares que hubo conflictos iba a mirar para saber yo qué estaba ocurriendo, porque jamás había visto una cosa así. Aún así, no tengo tan claro qué fue lo que paso.

Por supuesto que sé ideológicamente quiénes son los culpables de la muerte de los tres chicos: la usura internacional y el capitalismo. Hay que involucrar al sistema reinante en Occidente y a los seguidores locales, que son los que han gobernado”.

—¿El guión hace un análisis de la situación además de contar qué pasó?

—Sí, busca eso. Habla de la concentración de la riqueza, del neoliberalismo, muestra imágenes de los políticos que fueron responsables durante los últimos años y en ese momento, pero no se detiene en lo circunstancial. Queríamos que el documental fuera visto 10 años después y todavía tuviese un valor, que no fuera sólo del momento.

—¿Fue una reacción popular genuina o estuvo impulsada por sectores políticos?

—Creo que fueron distintas situaciones. En cada lugar se veían cosas muy diferentes. Yo vi y hablé con mucha gente, con el muchacho que estaba con un carrito pidiendo alimentos frente a un supermercado, con la mujer que pedía para sus hijos, y te dabas cuenta que había hambre. Había un problema gravísimo de tipo social que fue la raíz del conflicto. Muchos trabajadores estaban cobrando con atraso los sueldos, eso repercutía en los escalones más bajos y los llevaba al abismo. Esa fue la razón principal del estallido. Después, hubo sectores políticos que estaban jaqueados por denuncias de corrupción que adhirieron porque querían voltear al gobierno que podía hacerles mella en ese sentido. Yo lo vi. Cuando el pueblo pobre exigía en el supermercado comida y se les decía que se les iba a dar, algunos sectores seguían tirando piedras. Había 100 personas que se retiraban un poco porque ya les habían solucionado el problema, y grupos bien identificados de partidos políticos que seguían rompiendo. Después fueron casi todos funcionarios del gobierno siguiente. Yo no pondría el acento en eso. Creo que fue una situación popular, protagonizada por la gente de barrios que la única forma de expresión que consideró posible fue golpear en los supermercados. No estaba organizada para recurrir a otras vías de protesta, ni por los gremios, ni por los partidos políticos, ni las corporaciones intermedias. No había nadie.

—En muchos casos, sólo algún policía...

—Exactamente, los políticos habían desaparecido por completo. En todo caso había algún político que llevaba gente para que saquearan. En el fondo, la gente se manifestó sin instituciones que considerara representativas. Había ciertos sectores que estaban en lucha, que habían conformado una multisectorial y tenían una plataforma. Eran ideas sueltas pero muy desarrollistas y opositoras al neoliberalismo, que acompañaba toda la manifestación popular.

—¿Qué rol jugó la clase media?

—La clase media jugó un rol muy importante porque le tocaron el bolsillo. La clase media tenía problemas con los Federales, con atraso del cobro de sueldos, problemas para pagar la luz y las cuentas.

—¿Y los medios?

—Hubo algunos falsos periodistas que engañaron a la población invitándolos a que fueran a buscar comida donde no había. Eran operadores políticos con máscaras de periodistas. Pero eso es una anécdota. Lo importante acá es que la usura internacional y el capitalismo nos llevó a esa situación. Si no hubo más muertos fue por casualidad.

• Deuda

“Por entonces, la provincia recibía el 10 % del monto de dinero que necesitaba para pagar sueldos y el estallido se tenía que dar por algún lado y eso fue por todos los gobiernos que habían generado el endeudamiento. La plata que llegaba se la quedaban los bancos debido a que se había puesto la coparticipación como garantía. Durante años se había endeudado”, recordó el periodista.

—¿Cambió algo después de esos hechos? ¿Hubo un antes y un después?

—Tengo amigos y compañeros que creen que hubo una inflexión después de 2001. Es posible, pero yo no la alcanzo a ver. Porque de hecho, los intereses económicos siguen siendo los mismos, la banca, el comercio, el transporte sigue estando en las mismas manos, no se ha hecho ninguna reforma agraria, ni plan de colonización, y los políticos son los mismos. Los docentes cobran la misma plata, el conflicto en los hospitales no termina, la infraestructura sigue siendo parecida. Seguimos siendo un país agroexportador. Tal vez dentro de 50 años se vea qué significó la caída de Menem y De la Rúa. Pero a esta altura yo no alcanzo a discernir que haya habido un cambio. La continuidad vino con Duhalde y Kirchner, que están al servicio de intereses parecidos con diferentes nombres. Unos sirven a unos empresarios, otros a otros. De todo eso también hablamos en el documental, de la concentración de riqueza en el campo, la banca y el comercio. (APF.Digital)