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José Albe tenía que llevar a su mujer a la Terminal de Ómnibus antes de las 9:15, que era el horario de salida del colectivo. A las 09.00 comenzó a cargar el equipaje en el baúl del auto y luego de cerrar con llave la puerta de su casa de calle Tucumán 21, salieron rumbo a la Terminal. A su regreso, alrededor de las 9.20, el hombre de 68 años estacionó el auto en la puerta de su domicilio y estaba bajando del coche cuando un par de vecinos lo anoticiaron de que había alguien extraño en el interior de su vivienda. Albe observó la ventana, que estaba abierta, y pudo ver una mano cerrando el postigo. Inmediatamente un vecino corrió hasta las oficinas del PAMI, que están a una cuadra y avisó al policía de guardia, pero según precisó el propio damnificado, este se excusó de actuar afirmando que “no tenía jurisdicción, al ser Policía Federal, y en cambio avisó por teléfono al Comando Radioeléctrico. Pero según afirmó a El Sol-Tele5 don Albe, “los minutos pasaron y no apareció ni un solo policía, yo ya estaba impaciente porque me iban a terminar de robar todo, así que a las 10.00 decidí entrar acompañado de unos vecinos”, dijo el dueño de casa.
Unos 40 minutos después de haber llamado sin éxito a la Policía, Albe y sus vecinos entraron a la casa y revisaron por doquier en busca de los malhechores pero no hallaron a nadie. La perspicaz malviviente se había escondido detrás de la cortina del baño donde había apiladas una montón de cajas y permaneció en silencio.
Habiendo inspeccionado el domicilio y no hallar a los furtivos cacos, los corteses vecinos dejaron solo al dueño de casa, que contento con que no le hubieran robado nada de valor, se dispuso a hacer sus tareas diarias.
• “Estuvo ahí todo el tiempo”
En diálogo con nuestros cronistas, José Alberto Albe, relató que “la piba estuvo ahí todo el tiempo, pero como el baño está en el patio y yo estaba regando las plantas se ve que no podía salir, yo estuve regando las plantas y después me fui a la cocina, preparé unos mates y me puse a leer el diario” dijo el damnificado recordando luego que “estaba en el comedor y mientras tomaba mate me acordé que la noche anterior me habían venido a devolver un dinero que yo había prestado, que eran $ 4.000, y pensé que me lo podían haber robado porque yo nunca tengo plata en la casa, sino que pongo todo en el Banco”.
Así Albe contó que fue hasta su escritorio de donde tomó el dinero y se puso a contarlo sobre la mesa, para ir más tarde al Banco a depositarlo, sin saber que quien había forzado la entrada de su casa estaba escondida aún en la vivienda.
Al cabo de unos minutos el mate hizo su efecto y el parroquiano dejó lo que estaba haciendo para acudir al llamado de la naturaleza, y cuando estaba sentándose en el retrete, una figura femenina salió intempestivamente detrás de la cortina, desparramando las cajas y amenazándolo con pegarle un tiro si se movía. Preso de su asombro y la situación de indefensión en la que se encontraba, el hombre solo atinó a sujetarla de un brazo, peo la joven le propinó un golpe de puño en el rostro, logrando evadirse. Cuando la frustrada ladrona simplemente se estaba contentando con haber podido huir antes de que llegara la Policía, se encontró con los $ 4.000 pesos que estaban sobre la mesa del comedor, y en un solo acto los robó y salió del domicilio por la puerta del frente. Cuando la Policía llegó al lugar solo quedaban para realizar, las tareas de peritaje y llamar a la Fiscalía. Al cierre de esta edición la autora no había sido identificada, informó El Sol. (APF.Digital)
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