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Esas operaciones, que aplicarán los acuerdos del Consejo Europeo que fueron negociados por los líderes europeos un mes atrás, están destinadas principalmente a eliminar la incertidumbre que pesa sobre España e Italia.
"Estamos en un punto crucial y no tenemos tiempo que perder", dijo Juncker, que prometió una respuesta para los próximos días sobre "los tiempos y la modalidad" de la intervención comunitaria en favor de los países apremiados por los mercados.
"No quiero estimular el apetito de los mercados, pero como lo dijo Mario Draghi (presidente del BCE), eso se traducirá en resultados", agregó Juncker.
Draghi dijo el jueves pasado que desde el BCE haría lo que fuera necesario para proteger a la zona euro de un colapso, lo que hizo pensar que las autoridades monetarias implementarían un nuevo programa de compra de bonos, muy reclamado por las economías más golpeadas del sur del continente.
"Los países del euro han llegado a un punto en el que tenemos que usar todas las vías posibles para demostrar que estamos determinados a proteger la estabilidad de la zona euro; [...] nadie debería dudar de la voluntad de los involucrados, de probar nuestra determinación", dijo ayer Juncker durante una entrevista con los diarios Sueddeutsche Zeitung, de Alemania, y Le Figaro, de Francia.
• Cooperación
Las declaraciones del líder de Luxemburgo coincidieron con el compromiso sellado ayer por el primer ministro italiano, Mario Monti, y la canciller alemana, Angela Merkel, que también acordaron adoptar acciones inmediatas para salvar la moneda única.
Durante un diálogo telefónico, Merkel y Monti coincidieron "en hacer todo lo posible" para proteger al euro como moneda única y aplicar "sin demoras" las decisiones de la cumbre de la eurozona de fines de junio, en un nuevo intento de aplacar a los mercados, que la semana pasada acosaron a la debilitada economía española.
"Alemania e Italia tomarán todas las medidas necesarias para proteger la eurozona", informó en un comunicado el gobierno italiano luego de la comunicación de ambos jefes de gobierno.
En el inicio de una semana crucial para los esfuerzos europeos, las miradas volverán a estar sobre España, donde los mercados estrechan la presión sobre su deuda soberana.
Tras instrumentar varias etapas de un ajuste implacable, el gobierno de Mariano Rajoy sostiene tajantemente que no solicitará un rescate, incluso que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiara (FEEF) compre deuda española.
El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, negó esa posibilidad durante una entrevista publicada ayer por Die Welt. "No hay nada cierto en esas especulaciones", expresó el ministro más europeísta del gabinete de Merkel.
En la entrevista publicada ayer, Schäuble, antes de comenzar sus vacaciones, volvió a manifestar su confianza en que la economía española repuntará sin necesidad de una intervención total. (APF.Digital)
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