LA CAUSA DEL CURA ILARRAZ AHORA INVOLUCRA A LA FAMILIA | apfdigital.com.ar
sábado, 14 de diciembre de 2019
Hora: : :

Hoy: 26037  visitas  | online 1026  Lectores
PROVINCIALES

LA CAUSA DEL CURA ILARRAZ AHORA INVOLUCRA A LA FAMILIA

 PARANÁ, 29 OCT (APF.Digital)
- Al menos tres víctimas fueron llevadas a Buenos Aires, y operadas en un hospital por un problema en sus testículos • La afección la descubrió Justo Ilarraz, mientras se bañaba con ellos • De esos viajes habría participado su madre, Sofía Diez • Y la intervención quirúrgica la habría hecho el cuñado del cura

La tina está en el cuarto de baños que usó por años el cura Justo José Ilarraz, en su habitación del primer piso del Seminario Arquidiocesano. Allí se bañaba de modo desprejuiciado, y abusaba de menores, de los menores pupilos en el Seminario Menor, que llegaban hasta ese lugar a cursar la escuela secundaria, y que después, si los dejaban, si les permitían, se quedaban, a seguir la vocación sacerdotal.

Los que visitaron aquel lugar, aquella tina, aquellos menores que estuvieron ahí, empujados por el cura Ilarraz, no pudieron nada de eso: les estropearon sus destinos del modo más violento. Eran, aquellas visitas a esa tina, una etapa más del abuso. Primero eran las charlas, las confesiones, el cura cerca de sus pupilos de modo pegajoso, asfixiante, la pretensión de una amistad profunda, primero el cuerpo, después el espíritu.

En ese camino de acercamiento voraz, los llevaba a la ducha, a bañarse en esa tina.
Una ducha ordinaria, un ventanuco arriba, el depósito de agua, a un costado; el inodoro, muy cerca.

• Ahí

El abogado querellante Milton Urrutia fue pupilo de Ilarraz cuando éste ejerció el cargo de prefecto de disciplina en el Seminario Menor, entre 1985 y 1993, y tenía bajo su tutela a adolescentes de primero y segundo años. Fue en ese tiempo en el que se cometieron los abusos que ahora investiga la Justicia bajo la figura de corrupción agravada. La causa, iniciada por la Procuración General de la Provincia, está en manos del juez de Instrucción Alejandro Grippo.

El lunes 22, Urrutia volvió a aquel lugar que conoció tan de cerca, el Seminario, durante la inspección judicial que ordenó el juez Grippo y de la que participaron los abogados querellantes en la causa. Subió al primer piso, abrió la puerta del cuarto del cura, y miró alrededor: encontró suciedad, abandono, y el mismo escenario que dejó cuando se fue de aquel lugar, en 1993, sepultando para siempre su vocación sacerdotal.

“Cuando entré a ese baño, me acordé de lo que veía cuando estaba ahí: la ropa íntima del cura que la colgaba en un perchero. Pero también recordé lo que pasaba ahí adentro. En una segunda fase de su acercamiento –primero era el juego de ajedrez, la confesión, las charlas en la habitación, las caricias, los masajes-, los invitaba a bañarse con él. Y ahí, él les enseñaba a reconocer lo que era su cuerpo; el de los chicos, y el del padre Justo. Les explicaba cómo tenían que enjabonarse su cuerpo, cómo debían correrse el prepucio, y jabonárselo; había chicos que jamás nadie le había explicado eso, cómo correrse el prepucio y lavárselo. El lo hacía, el padre Justo. Y después seguía con los roces en la ducha, y los toqueteos. A algunos, también les enseñaba a masturbarse”, narró.

–Un lugar clave, entonces, es el baño.

–Era lo que seguía a los masajes, los besos en el cuello. El siempre tenía la excusa de los dolores en la espalda, y pedía masajes, y después lo hacía él con los chicos. Después de eso, seguía la ducha. Los secaba él mismo, y los llevaba a su habitación, y les colocaba la colonia Old Spice. En ese momento, todavía no habían llegado a la otra fase. La fase final, cuando se acostaba con los chicos en la cama; la última, la penetración. Decía que así les tomaba el espíritu y llegaban a la amistad más profunda. Era un perverso, porque no hacía todo eso con gente adulta, sino con niños, de 12 o 13 años.

–No era con todos así.

–No, generalmente con los que tenían más necesidad de cariño, de afecto. El padre Justo reemplazaba a tu padre, porque generalmente vos tenías conflicto con tu padre, en tu casa. Yo tuve problemas de afecto con mi padre, que siempre prefirió a mi hermano mayor; entonces, yo veía en el padre Justo esa figura de papá, que no estaba.

• Patología

Hay que volver al cuarto de baño de Ilarraz.

En ese sitio, desnudos el cura y su pupilo de turno, se bañaban, se acariciaban, se reconocían. El mayor celo lo ponía Ilarraz, con esa torcedura para el sexo, ese afán por el abuso: examinaba con precisión de cirujano el miembro del chico, el pene bajo examinación. Así fue como descubrió, un decir, una afección en tres de esos menores.

Los médicos lo denominan con un nombre técnico, criptorquidia, aunque el corriente lo denomine de un modo más prosaico: “testículos en ascensor”. O sea, cuando los testículos, uno o los dos, no están donde deben estar, dentro del escroto. Quedan arriba -–durante la gestación están dentro del abdomen del feto, y bajan al escroto antes del nacimiento-, no descienden. Cuando no sucede así, se recurre a una cirugía, publicó EL DIARIO.
Ilarraz había adquirido una pericia de entendido en descubrir esos “testículos en ascensor”.

Una de las víctimas que declaró en la Justicia contó que Justo Ilarraz le descubrió esa afección, y que él mismo se encargó de tratarla médicamente. Lo mismo le ocurrió a un hermano de esta víctima, ahora sacerdote. Y a un tercer pupilo, que abandonó la carrera religiosa.

Ilarraz se los llevaba a Buenos Aires, al Hospital Gutiérrez, donde un cuñado suyo es médico, y lo hacía en compañía de su madre Sofía Diez, dice Urrutia. En cada uno de esos viajes a Buenos Aires, la mujer tomaba participación, añadió.

De modo que el abogado querellante apuntará ahora a citar para que se le tome declaración a la madre de Ilarraz; a su hermana, y a su cuñado médico.
El dato no es menor.

¿Cómo podía Justo Ilarraz enterarse de la afección de sus pupilos sin tenerlos desnudos frente a sí?

• Mamá

Una de las víctimas, que resulta ser quien impulsó, desde hace diez años, la denuncia contra el cura Justo José Ilarraz, es a la vez quien fue operado en Buenos Aires de un problema en sus testículos. Su familia, oriunda de un pueblo próximo a Paraná, jamás puso en duda aquella averiguación del cura, esa presteza en solucionar un problema de salud de un pupilo, llevarlo a Buenos Aires, tramitarle una operación, sin ningún gasto para sus padres.

Nadie dijo nada. Ni por él, ni por su hermano, que se ordenó sacerdote. “Mamá nunca nos preguntó cómo el padre Justo se enteró que nosotros teníamos ese problema”, dijo. Le abrió los ojos recién cuando le contó todo, todo lo que vivió en el Seminario, hace poco más de un año. “¿Nunca te preguntaste mamá cómo el padre Justo sabía esto?”, le dijo. Nunca se lo preguntó la mujer. Hasta ahora. (APF.Digital)



Fecha Publicación: 29/10/2012  07:48 

Archivo

Acceda a toda la información digitalizada

Más Información
Se reactiva la ley de bosques en Entre Ríos Gracia Jaroslavsky destacó la llegada de la primera mujer a la Vicegobernación Hubo acuerdo en el Frigorífico San Justo y el lunes se retoma la faena "Bordet omitió el respaldo y los aportes de Nación", subrayó el interbloque Cambiemos de Diputados Una medida judicial congeló las cuotas de planes de autoahorro a julio pasado Causa Narcotráfico: Varisco sostuvo ante el Tribunal que no hay pruebas en su contra La nueva gestión municipal se reunió con la Asamblea Vecinalista de Paraná La Unión Industrial inauguró su nueva sede en el centro de Paraná



apfdigital.com.ar
E-mail:direccion@apfdigital.com.ar
Paraná - Entre Ríos
Argentina

NAVEGACION

REDES SOCIALES

Copyright ©2019 todos los derechos reservados Diseño Web Grandi y AsociadosGestor Contenidos Grandi y Asociados