PAPELERAS: "SI PERDEMOS LA BATALLA CON BOTNIA, PERDEMOS EL PAIS DEFINITIVAMENTE", DIJO EL CANTANTE DE LA BERSUIT
GUALEGUAYCHÚ, 06 OCT (APF.Digital)– El cantante de la banda de rock Besuit Bergarabat, Gustavo Cordera, dijo estar “muy triste por lo que está pasando”, en referencia a la pretensión de la empresa finlandesa Botnia de instalar una papelera en Fray Bentos, Uruguay • “Esto es un genocidio que están haciendo las empresas”, sostuvo y aseguró que se trata de “la invasión más jodida que tuvimos en la Argentina” • Además, consideró que “si Botnia nace, muere Gualeguaychú”, pero destacó la lucha de los entrerrianos: “Cuando ves al pueblo de Gualeguaychú alzarse, es un pedacito de conciencia”, afirmó.
“Tuve la suerte o la desgracia de ir a Sáenz Peña, Chaco, y a El Dorado, Misiones, y observar una política de genocidio y deterioro alarmante de nuestro país, que dista mucho de las apreciaciones de las variables económicas, del Producto Bruto Interno y de la balanza comercial y de muchas otras historias ilusorias o de índices que tienen que ver poco con la realidad”, expresó el músico.
“Estamos mucho en la ruta, estamos bebiendo agua, viendo la gente y nos encontramos con dos paisajes alarmantes: en Chaco vimos que Sáenz Peña está desmontada, prácticamente desértica, con búfalos de agua que trajeron de África porque pueden sobrevivir a 45º y sin agua, deformando para siempre la última posibilidad de vida en una provincia donde hace dos años que no llueve. Las plantas se secaron, los animales se murieron y el monte impenetrable ya es sólo es una cosa histórica”, dijo también.
“El avance de productores jóvenes y nuevos, con una genialidad destacada para desarrollar su estupidez, están terminando con las posibilidades de vida, atropellando con leyes a los indios, que son los últimos que pueden defender la naturaleza, aplastando a los tobas”, expresó luego.
En cuanto a Misiones, mencionó: “Quise conocer la selva misionera y me llevé la gran desilusión, porque ya no existe. Hay una papelera, Alto Paraná, que es de capital chileno, que compró el ochenta por ciento de la tierra misionera. Está financiada por capitales ingleses y norteamericanos que tienen a los marines en Paraguay por si hay algún tipo de problemas con sus empresas. Con dos ácidos muy potentes quemaron toda la selva, desde el insecto más ínfimo hasta la planta más elevada. Hoy toda la provincia es pino transgénico con cuatro papeleras. No hay más peces. Es un paisaje desolador, conmovedor que una selva milenaria haya sido devastada en sólo cuatro años. Estas papeleras pudrieron el lugar, con empresas que han sobornado desde el gobernador hasta todos los demás dirigentes. Yo dije lo que ví. Me enojé con los medios, porque están esperando siempre que vaya un idiota y ponga la cara”, aseveró en declaraciones a Radio Máxima.
En tanto, aseguró que sintió “cierto alivio” al llegar a Entre Ríos, donde volvió a ver “formaciones naturales, árboles típicos de la zona; hay cierto respeto a la naturaleza y veo al pueblo de Gualeguaychú marchando por su lugar, por su madre, por su tierra, por su vida”.
“Esto es un genocidio que están haciendo las empresas, mucho más horrendo que el terrorismo de Estado de la década del setenta. Esto está dejando mucho más muertos. Creo que es la invasión más jodida que tuvimos en la Argentina”, resaltó.
“En San Juan están rebanando la cordillera de los Andes, van a tener quinientos metros menos, la están dinamitando con cianuro para sacar oro. Pero está todo militarizado, no te dejan pasar. Es siniestro. Por eso, cuando ves al pueblo de Gualeguaychú alzarse, es un pedacito de conciencia. Me aferro y me abrazo y digo: ‘loco, ésta la tenemos que ganar’”.
• La batalla final
“Es la última batalla. Siento que si perdemos esta batalla con Botnia, perdemos el país, definitivamente. El enemigo es monstruoso. Es la fuerza del dinero y si hace falta, la fuerza militar. El marco legal está dado para que vengan a llevarse todo, desde el petróleo hasta el agua, a envenenarnos”, acotó también, al tiempo que sostuvo: “El único reaseguro que tenemos contra esto, no es ni legal, ni político. Somos nosotros”.
“Estamos hablando de los derechos humanos...y esto qué es? Es un genocidio sin precedentes, un daño irreparable, irreversible, para siempre. Primero vendimos nuestras empresas, y ahora nuestra naturaleza. Tenemos un país lleno de soja, pinos y eucaliptus, donde había montes, bosques, agua. Se llevan toda el agua. El 80% del agua que consume el país es para riegos artificiales de soja, pinos y eucaliptos. Me encantaría no tener esta pintura en la cabeza, pero corren peligro nuestras vidas. Sin ver, no podemos hacer nada. Yo ví en la desembocadura de las papeleras que flotaban miles de peces muertos”, añadió.
“Si Botnia nace, muere Gualeguaychú. Y no lo tienen que permitir, no tenemos que permitirlo. Hay que cerrar los puentes, hacer lo que sea necesario. Los famosos jinetes del fin del mundo son estas empresas”, finalizó. (APF.Digital)