CREEN QUE EL CHICO QUE DEGOLLO A SU COMPAÑERO PLANIFICO EL ASESINATO HACE MESES
CORRIENTES, 02 OCT (APF.Digital)
"Nada hacía presumir una actitud así de parte de uno de ellos", declaró uno de los maestros a la policía, "porque salvo las situaciones comunes en todo preadolescente y que se dan en todo colegio, no había habido señales de que algo así podía ocurrir entre ellos".
Los niños se habían conocido este año, ya que Esteche repetía el séptimo año y su agresor había ingresado este año a ese curso.
El chico ahora detenido vivía en una casa junto a su padre y su madre, aunque la mayor parte del tiempo estaba solo o con sus abuelos, quienes viven en la parte del frente de la vivienda.
El hecho ocurrió el viernes pasado en la casa del ahora apresado, quien relató en un principio a los investigadores que estaba con Esteche jugando en la computadora y preparando un trabajo que les habían solicitado en el colegio como tarea, cuando escucharon ruidos en el fondo y salieron a ver que sucedía.
En ese momento, dijo el niño, vieron como un hombre corpulento encapuchado, saltaba el muro y atacó a Esteche con un cuchillo, ante lo cual él corrió a pedir ayuda mientras el agresor escapaba. Los investigadores sospecharon desde el comienzo que algo en la versión brindada por el chico no coincidía con lo que realmente había ocurrido.
Ni bien conocido el hecho, efectivos de Gendarmería montaron un operativo cerrojo en la zona para tratar de hallar al asesino, pero cuando la Policía Científica comenzó a realizar peritajes sobre el lugar, advirtieron que había cosas que no encajaban.
Fue así como interrogaron al chico que sorprendentemente comenzó a relatar con detalles todo lo ocurrido y cómo había planeado el crimen desde el mes de julio porque estaba "cansado" de las bromas de Esteche.
El niño contó que aprovechó que estaba solo en su casa para citar a su compañero a hacer allí la tarea y que cuando salieron al patio lo tomó desprevenido y le cortó el cuello, tras lo cual salió a pedir ayuda mientras Esteche se desangraba en el suelo.
Además, contó que había cavado un pozo en un lugar del patio con la intención de enterrar el cuerpo, ya que en principio su intención era decir que su compañero se había ido de la casa y que no sabía nada de él. Pero al tratar el herido de llegar hasta la puerta de calle, dejando un vasto rastro de sangre, decidió cambiar la versión por la del ataque de una tercera persona.
Fue precisamente el rastro de sangre y el pozo lo que llamó la atención de los investigadores y lo que les hizo pensar que las cosas no habían ocurrido como el niño de 12 años decía.
Hoy, con la ayuda de psicólogos y especialistas, los docentes de la escuela Juan Bautista Alberdi intentaban contener la conmoción que el hecho causó en el establecimiento, donde ambos eran considerados buenos alumnos y buenos compañeros. (APF.Digital)