A PESAR DE ESTAR PROHIBIDO, SE VENDEN ANTEOJOS EN LA CALLE

- A pesar de las leyes nacionales y provinciales y las ordenanzas municipales vigentes que prohíben la venta de cualquier tipo de anteojos en lugares no habilitados (es decir, los únicos sitios permitidos son las ópticas), se aproxima el verano y las calles de la ciudad se inundaron de lentes de sol de todo tipo.
miércoles 29 de noviembre de 2006 | 8:14hs.

PARANÁ, 29 NOV (APF.Digital)

Los paneles de madera se alinean todos los días en la Peatonal, exhibiendo anteojos de los más diversos estilos y colores, pero de procedencia cuestionada.

Por ello, María Nelva Delbino y Cynthia Correa, presidenta y secretaria respectivamente de la Asociación de Ópticos de Entre Ríos, reclamaron que “los funcionarios hagan cumplir las normas vigentes”, y advirtieron sobre los daños a la vista que pueden provocar comprar esos elementos en lugares no seguros.

• Prescripción

La ley nacional 17.132 dispone que los anteojos de todo tipo (protectores, correctores o filtrantes) tienen que ser vendidos exclusivamente en ópticas habilitadas, que además deben exhibir el título profesional del óptico director técnico de la misma. Todo esto, obviamente, bajo prescripción médica; es decir, con previa presentación por parte del comprador del anteojo de la receta oftalmológica correspondiente. En el mismo sentido, rigen la ley provincial 9068 y algunas ordenanzas municipales.

A pesar de que la norma provincial tiene muchos años —data de la década del ‘50—, en los últimos tiempos hubo un masivo ingreso de productos ópticos importados, tantos para el sol como los denominados pregraduados.

Hoy en día, los anteojos pregraduados o “descartables”, que son fabricados industrialmente sin atender las distintas cualidades visuales, se pueden adquirir en diferentes lugares, ya sea puestos callejeros, kioscos, farmacias, supermercados, estaciones de servicio y hasta por Internet.

La venta de anteojos pregraduados en el país es de millones de unidades por año y, tomando como referencia un precio de 20 pesos promedio por anteojo, el negocio global es multimillonario.

• Prearmados

Directamente, el ingreso al país de anteojos pregraduados está prohibido.

“No se pueden vender anteojos prearmados porque cada paciente que llega viene con una receta única y con un centrado único”, explicaron a EL DIARIO las integrantes de la Asociación de Ópticos.

Es que los lentes tienen graduaciones especiales de acuerdo a las necesidades de quien los usa y un anteojo que no es el correcto puede ocasionar serias e irreversibles lesiones.

“El óptico está capacitado y equipado para controlar los anteojos que se venden. En cambio, la persona que opera en la calle, vende la mercadería que le dieron. No sabe si está en condiciones, si tiene filtro o no, o si está deformado. Puede ser que el anteojo no traiga filtro de rayos ultravioleta, pueden estar deformados y por eso tener algo de aumento”, hicieron notar las profesionales.

Generalmente, los lentes para sol que se venden en la calle son de plástico.

“Lo recomendable es que sean de material orgánico y policarbonato, porque vienen con filtros protectores”, señalaron.

Por otra parte, denunciaron que la mayoría de los anteojos que se venden en la vía pública no tiene estampillas de la Aduana, a pesar de que se trata de mercadería importada.

“Es doblemente ilegal: no sólo no cumplen con las normas sanitarias, sino tampoco con las comerciales”, subrayaron.

Eso explica, además de las diferencias de calidad, que se ofrezcan a bajos precios.

Según manifestaron, las autoridades de la Asociación, han sido recibidas por funcionarios comunales a quienes les han transmitido esta inquietud, pero todavía no han obtenido respuestas.

• Elegidos a ojo

Los anteojos pregraduados resultan tentadores para el público porque tienen una buena presentación y bajo costo, pero son un riesgo para la salud si se usan en forma prolongada. Según la Cámara de Industrias Ópticas, tres de cada diez personas que tienen problemas de visión compran este tipo de anteojos.

El comprador de lentes pregraduados se está automedicando al elegir la graduación que cree correcta.

Estos anteojos no tienen corrección para el astigmatismo, afección que padecen el 70 % de las personas que usan lentes.

Lejos de ser una solución transitoria hasta que se visita al médico oftalmólogo, se convierten para mucha gente en algo de uso permanente. Con frecuencia se elude la visita al profesional de la visión, que es la persona indicada para detectar anticipadamente cualquier afección, como pueden ser el glaucoma (aumento de la presión del líquido del interior del ojo con lesión progresiva del nervio óptico), maculopatías (lesiones de forma circular en la retina con pérdida de visión) y desprendimiento de retina. La consulta a un profesional impide el avance de las patologías mencionadas con el tratamiento adecuado y realizado a tiempo.

• Recomendaciones

La exposición excesiva al sol sin la protección apropiada puede causar quemaduras de córnea, cataratas y degeneraciones maculares. Los rayos infrarrojos son responsables de la conocida catarata senil. La radiación visible puede causar lesiones de retina, deslumbramiento, baja visión nocturna, etc.

Los ultravioletas —no visibles—, producen cataratas de otro tipo y lesiones aún más graves. Por ello es recomendable usar anteojos con protección UV, es decir, con un filtro contra los rayos ultravioletas. Los anteojos con aparente protección (UV 400), declarada pero falsa, constituyen un engaño y además ponen en riesgo la salud de quienes los usan.

• Demandas de un importador

La empresa Lovelli SA se presentó en los tribunales de varias provincias argentinas, inclusive en Entre Ríos, con medidas cautelares contra las leyes que obligan a que los anteojos sean vendidos en ópticas. El argumento de la firma fue que se violaba su derecho al libre comercio.

En nuestra provincia, se hizo lugar a su presentación y durante dos años quedó suspendida la aplicación de la ley. Pero hace dos meses, la doctora María Valentina Ramírez Amable, a cargo del juzgado Civil y Comercial Nº 3, revocó la cautelar y por lo tanto la norma recobró su plena vigencia. Lovelli SA es un gran importador de anteojos y sus exhibidores con sus productos se ven en algunos comercios de nuestra ciudad. (APF.Digital)