ASEGURAN QUE PASAR MAS HORAS EN LA ESCUELA NO GARANTIZA UNA MEJOR EDUCACION

– La coordinadora de la carrera de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos, Alicia Naput, y la vocal gremial del CGE, Susana Cogno, dieron su visión sobre las escuelas de doble jornada y las de jornada extendida que está impulsando el Gobierno • En diálogo con APF consideraron que una mayor cantidad de horas, no garantiza necesariamente una mejor educación, e hicieron hincapié en la necesidad de que se vuelva a poner a la escuela como espacio de conocimiento, y no de mera contención social • También destacaron la necesidad de que los docentes estén bien pagos y cuenten con una formación de excelencia, e instaron a que se produzca una “jerarquización de la acción docente”.
sábado 15 de septiembre de 2012 | 8:00hs.

PARANÁ, 14 SEP (APF.Digital)

La ley nacional Nº 26.075 de financiamiento educativo, sancionada el 21 de diciembre de 2005, establece que “al menos el 30 por ciento de los alumnos de educación básica debían tener acceso antes de 2010 a escuelas de jornada extendida o completa, priorizando los sectores sociales y las zonas geográficas más desfavorecidas”. A pesar de haber pasado dos años de ese plazo, el porcentaje todavía no se alcanzó ni a nivel nacional ni provincial.

La vocal gremial del Consejo General de Educación, Susana Cogno, hizo un repaso de la situación por la que está atravesando ese tipo de establecimientos en la provincia y, en primer lugar, marcó las diferencias que existen entre las escuelas de jornada completa y las de jornada extendida.

“La jornada completa es una modalidad educativa que tiene varios años de trayectoria en nuestro país y que implica una formación integral en la que los sujetos, tanto los que aprenden como los que enseñan, tienen una continuidad en el tiempo y en el espacio que permite abordar determinada formación”, explicó.

Según dijo, “en la provincia hay 47 escuelas de jornada completa que tienen una larguísima trayectoria en brindar educación bajo esta forma”. Señaló que este tipo de establecimientos contiene al dos por ciento de todo el alumnado de la provincia.

“Las escuelas de jornada completa son unidades pedagógicas que tienen que ver con una visión integral del conocimiento y en las que el alumno -por permanecer en la escuela durante dos turnos- y el maestro -por trabajar doble jornada- tienen una aproximación al conocimiento vinculada a un proyecto pedagógico integral”, indicó.

La Vocal recordó que desde el sindicato (Agmer) han manifestado en reiteradas ocasiones la importancia de la construcción de escuelas de jornada completa, donde “se aborde el conocimiento desde otra perspectiva”, pero este tipo de instituciones requiere “una inversión sostenida en el tiempo”.

“Son muchas las que tienen condiciones edilicias muy precarias y funcionan en dos o tres espacios edilicios diferentes”, afirmó.

Luego aclaró que lo que viene impulsando el Gobierno provincial en este último tiempo son “las escuelas de jornada extendida (las denominadas Nina), que tienen características diferentes a las escuelas de jornada completa”. Hay 15 establecimientos Nina en la provincia, se espera que para 2013 sumen 40 y en el 2015 se llegue a 100.

“Éstas tienen una doble escolaridad para los alumnos, pero los maestros siguen siendo maestros de jornada simple. Sólo los equipos directivos permanecen doble turno. En estos casos, la formación de los chicos se complementa en contraturno con determinados talleres o el dictado de idiomas, que tienen diversas características en función de lo que resuelva cada institución”, explicó Cogno.

En este marco, recordó que desde Agmer oportunamente plantearon “algunas salvedades” en relación al modo en el que se confeccionan los proyectos y con respecto a los contenidos a priorizar en el contraturno, al tiempo que expresaron su preocupación por la posible “flexibilización laboral” que podría implicar que un docente dicte talleres de dos o tres horas, ya que tal situación atenta contra la “construcción de una unidad pedagógica”.

“La implementación de las escuelas de jornada extendida está en pleno proceso”, dijo y, en tal sentido, anticipó que pedirán que se realicen evaluaciones al sistema y, que en el caso de ser necesario, “haya reajustes”.

• La escuela como unidad pedagógica

Susana Cogno sostuvo que “lo esencial en la escuela debe ser el conocimiento” y aseveró que su objetivo central no es constituirse como un espacio de contención: “La escuela es un espacio de conocimiento por excelencia” y, como tal, debe haber “una política de Estado integral” que la contenga y que las piense así.

Por ejemplo, que los maestros tengan la doble jornada sostenida en el tiempo y que haya formación específica para la organización de talleres.

La Vocal del CGE instó a poner en marcha “un debate pedagógico sobre qué se enseña en la escuela”, ya que opinó que “no hay que perder de vista que el maestro es un trabajador del conocimiento”.

Luego, refutó a quienes aseguran que el hecho de que los chicos permanezcan más horas dentro de la institución garantiza un mejor aprendizaje. “Está comprobado que a mayor cantidad de horas, mejor educación”, había dicho días atrás la directora de Educación Primaria del CGE, Cristina Silva.

Para Cogno, “el tiempo pedagógico no se mide por la cantidad de horas y, en tal sentido, un mayor tiempo en la escuela no necesariamente garantiza un mejor aprendizaje”.

“Hay que pensar los formatos pedagógicos en función de las condiciones espacio temporales que tenemos”, dijo a esta Agencia, al tiempo que recalcó que “pasar más tiempo en la escuela no garantiza un mejor aprendizaje”.

• Jerarquización de la acción docente

Por su parte, la coordinadora de la carrera de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos, Alicia Naput, sostuvo que la instrumentación de las escuelas de jornada completa está establecida por ley, por lo que “hay un compromiso legal que asumir”.

Pero para que se pueda instrumentar habría que partir de ciertas bases: “Discutir escuelas de jornada completa con un salario inicial de 2800 pesos para los docentes me parece ridículo”, enfatizó.

“El Estado no puede pretender pensar la educación sin pensar las condiciones de las prácticas de trabajo y de la enseñanza”, argumentó, al tiempo que sostuvo: “Nadie merece ser pobre, pero está claro que si queremos que la escuela tenga un papel importante en el proceso de construcción igualitaria de una sociedad, los docentes de ninguna manera pueden ser pobres”.

“La educación requiere de gente que esté ubicada en un lugar potente, pero si pagan 2800 pesos y descuentan el día cada vez que hay paro, esto se dificulta”, sostuvo, al tiempo que subrayó: “Toda política de educación requiere de un compromiso” y remarcó: “No hay escuela sin docentes”.

Instó a que haya una “jerarquización de la acción docente”, ya que “la escuela es un lugar cultural potente”.

“Las escuelas de jornadas completa son interesantes, pero para que se puedan desarrollar hacen falta maestros formados y bien pagos”, añadió.

Si bien afirmó que “hay una tendencia internacional a una idea de las escuelas de jornada completa”, manifestó que “no se trata de que los pibes pasen más tiempo en las escuelas, sino de poner en discusión qué entramado educativo hay detrás de eso”.

“Le vendría muy bien a la educación volver a preguntarse qué es educarse, cuál es el sentido de ir a la escuela, e interrogarse acerca de qué debiera saber un niño o un joven al salir de la institución, es decir, qué formas de actuar y de pensar los chicos deben adquirir en su paso por el sistema escolar”, apuntó luego.

• La formación como elemento central

También destacó la necesidad de la capacitación de los docentes: “La escuela requiere docentes cultos, no sólo sensibles y comprometidos”, expresó.

“Los docentes deben estar muy bien formados, pero no como si fueran plastilina, haciendo 800 millones de cursos gratuitos, sino que es necesario producir un movimiento a largo plazo que tiene que ver con una dinámica de relación con el conocimiento y con el saber”, acotó Naput en diálogo con esta Agencia.

Más allá de los cursos y jornadas de actualización, debe haber becas y tiempo para que los docentes puedan formarse: “Un docente debería tener dos o tres meses al año para formarse y durante ese tiempo tener un reemplazante en la escuela”, consideró.

También debería haber “espacios de estudio, de debate y de formación al interior de la institución educativa”, sostuvo, y recalcó: “El docente tiene que ser un cosmopolita, tiene que tener la capacidad de ponerse en el lugar de los pibes, ser sensible y culto”.

“Estamos en una situación complicada. Hace falta ganar mejor y tiempo para formarse.

Por último, hizo referencia a la necesidad de que los trabajadores de la educación sean evaluados permanentemente. (APF.Digital)