Senado nacional: El oficialismo buscará aprobar el viernes el Presupuesto 2026

Luego de haber comprobado que sigue siendo minoría en ambas cámaras y que el “envión” del 26 de octubre también tiene techo, La Libertad Avanza buscará aprobar el viernes sus primeras leyes del período 143°: el Presupuesto e Inocencia Fiscal.
lunes 22 de diciembre de 2025 | 7:00hs.

Llegan las fiestas, semana corta en un Congreso muy activo hasta el final. Aunque no tanto como se esperaba, por lo que anticipaban quienes redoblaron la apuesta hablando de actividad plena en ambas cámaras, entre el 10 de diciembre y el 30. Al final, el Presupuesto Nacional 2026 sería ley, lo mismo que el proyecto de Inocencia Fiscal. El resto del temario de extraordinarias quedaría para febrero.

Pasaron cosas, claro está. Porque sobre la marcha se supo de las intenciones oficiales de redoblar la apuesta y terminar el mes al menos con la media sanción de la modernización laboral, también. Fue lo que motivó un andar apresurado de la Cámara alta, que dejó jirones en la relación entre el oficialismo y la principal oposición en el Senado, por el armado apresurado de las comisiones que salteó algunas instancias reglamentarias.

Fue lo que generó una mañana de miércoles en el Senado, con los senadores del ahora denominado interbloque Popular protestando a viva voz por dos cuestiones no menores: la convocatoria a armar las comisiones salteó un artículo del reglamento que establece que debe ser el pleno el que delegue esa facultad en el presidente del Cuerpo; y la conformación de las comisiones se hizo alterando el sistema D’Hont, en detrimento del peronismo. Razón por la cual los senadores alineados tras la jefatura de José Mayans prometieron ir a la Justicia, con la intención manifiesta de trabar la implementación de la reforma laboral. Ya se verá qué tan lejos llegan los senadores peronistas, por un lado, y llegado el momento cómo reacciona la Justicia, no siempre a gusto al tener que inmiscuirse en cuestiones de otro poder.

Lo cierto es que no fueron los métodos del Senado los que complicaron el organigrama dispuesto en esa Cámara para el desarrollo de los dos temas que se habían impuesto aprobar: la ley laboral y la reforma de la Ley de Glaciares. Porque en definitiva, el debate de ambos temas en las comisiones del Senado se hizo de manera civilizada y -si bien acelerado- ordenadamente. Los peronistas decidieron autoexcluirse de las comisiones, cuestión de desautorizar su funcionamiento, y por eso no emitieron dictamen alguno, pero participaron activamente de las reuniones.

El problema surgió en el lugar en el que todo estaba más encarrilado, Diputados, donde el oficialismo se “sobregiró” y se pasó dos pueblos: fue cuando el texto definitivo del Presupuesto modificó la redacción del dictamen de mayoría alcanzado en noviembre pasado para incluir en un mismo capítulo una serie de cuestiones en las que se destacaba como un letrero lumínico el artículo 75 que derogaba dos leyes a las que no citaba por su nombre, sino por el número.

Se trata del Financiamiento Universitario y Emergencia en Discapacidad, dos cuestiones que se llevaron la atención principal durante buena parte de este 2025 y que pasaron no una, sino dos veces por cada una de las cámaras: fueron aprobadas e insistidas por la Baja y la Alta, rechazando con más de los dos tercios sendos vetos presidenciales. La inclusión de ese texto en la ley de leyes dicen que fue sugerida por Luis “Toto” Caputo, obsesionado por mantener el déficit cero, pero pareció obedecer a intenciones aleccionadoras de parte de un Gobierno que hoy se siente mayoría en ambas cámaras. Pero no lo es, ni en Diputados, ni en el Senado. En la primera de esas cámaras debe reunir en cada sesión un 13% de los miembros para arrancar cada sesión; en la otra, el 22%. Lo mismo para la aprobación de cada proyecto, publicó Parlamentario.

La propia oposición se lo hizo notar al oficialismo el miércoles pasado en el inicio de la sesión. No hablamos de la primera votación, en la que el oficialismo consiguió aprobar que en el tratamiento en particular se votara por capítulos, sino a la hora de conseguir el quórum. En las últimas sesiones -todas pedidas por la oposición- se venía viendo que el quórum se reunía antes de los 15 minutos de espera. Esta vez, cuando se iba a tratar un tema que todos querían, aunque no votaran el dictamen de mayoría -hablamos del Presupuesto, que propios y extraños quieren-, se esperó hasta el final. Hicieron transpirar a La Libertad Avanza demorando sentarse en sus bancas hasta las 14.27: faltaban 3 minutos para que se cumpliera el tiempo reglamentario que Martín Menem respeta a rajatabla. ¿Hubiera levantado la sesión si a las 14.31 no había quórum? Se supone que sí, y hubiera sido un papelón. Lo cierto es que el bloque Pro llegó sobre el final, pero el quórum lo terminaron dando los diputados de Provincias Unidas, a pesar de que sienten que el presidente de la Cámara los destrató a la hora del armado de las comisiones.

Pero el momento crítico se viviría once horas más tarde, durante el debate en particular de la ley de leyes, al votarse el Capítulo XI. Previamente, a instancias de Nicolás del Caño, la oposición hizo un nuevo y estéril intento por abrir el capítulo y votar por artículos. El oficialismo se hubiera ahorrado el problema que sobrevino luego del rechazo del mismo.

El correlato de lo sucedido en esa instancia se dio horas después en el Senado. La sensación de invulnerabilidad que traía La Libertad Avanza desde el 26 de octubre se rompió apenas se perdió la votación del Capítulo XI. Fue una lección que este oficialismo reforzado en ambas cámaras deberá asimilar, pues no es muy diferente lo que le sucedió en el primer bienio del mandato libertario: del éxito de la aprobación de la Ley de Bases, alcanzado con las minorías cuantitativamente más extremas de la historia, se pasó a la sucesión de derrotas acumuladas en el período ordinario 2025. Por demérito propio. Y en términos legislativos -en política en general- cuando ven débil al adversario, ya no le dejan pasar ninguna.

Muy experimentada en las lides legislativas, Patricia Bullrich tomó rápida conciencia de lo que podía suceder y dejó de lado el trámite exprés para anunciar que pasaban para febrero el tratamiento de los temas pendientes de extraordinarias. En rigor, fue mucho más que sentido común: los senadores que deberían aportar los votos para aprobar la reforma laboral le aclararon que no la votarían, razón por la cual se postergó el debate para febrero. Aunque ambos temas fueron dictaminados, lo que no es un detalle menor. También se admite que podrá haber cambios en el dictamen del proyecto de modernización laboral, lo cual permite distender los ánimos.

Asimismo los senadores dialoguistas le aclararon al oficialismo que votarían el presupuesto proveniente de Diputados, sin los cambios que desde la Casa Rosada habían anticipado para compensar las pérdidas que anticipan el capítulo perdido. De hecho, el oficialismo no tenía asegurada la aprobación del Presupuesto si volvía a Diputados. Y por más diatribas que lance el presidente, necesitan que el Presupuesto salga y demostrar que el Parlamento ya no es un territorio hostil para el oficialismo.

Así se llegará el viernes 26 al Senado, donde tendrá lugar la última sesión del año en este Congreso que fue tan adverso para La Libertad Avanza a lo largo del año. Será la hora en que La Libertad Avanza vuelva a ganar una votación en la Cámara alta y tener aprobadas sus primeras leyes, desde febrero de 2025. (APFDigital)

 

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