El PBI crece pero el empleo cae: La Universidad Austral advierte por perdida salarial, precarización y deudas

Un informe del IAE Business School de la Universidad Austral expone el desacople entre la recuperación de la actividad y el mercado laboral. Desde fines de 2023, el PBI avanzó 6,5%, mientras el empleo privado registrado cayó cerca de 3%.
viernes 07 de agosto de 2026 | 14:24hs.

La economía argentina muestra una recuperación que todavía encuentra dificultades para trasladarse al empleo y al bolsillo de los trabajadores. El último Informe Económico Mensual del IAE Business School de la Universidad Austral puso el foco sobre una de las principales contradicciones del actual escenario económico: mientras el Producto Bruto Interno logró recuperarse, el empleo privado registrado continuó retrocediendo.

Entre el cuarto trimestre de 2023 y el primer trimestre de 2026, el PBI argentino creció 6,5%, mientras que el empleo privado registrado cayó cerca de 3%, según el análisis elaborado por el IAE a partir de información del OEDE y del INDEC. El propio informe define esta divergencia como un «desacople» entre actividad y empleo y advierte que constituye uno de los principales puntos del debate económico actual.

El fenómeno adquiere una dimensión particular por la composición sectorial de la recuperación. Energía, minería y agro aparecen entre los principales motores de crecimiento, pero en conjunto representan apenas el 9% del empleo. En sentido contrario, industria, comercio y construcción actividades con una incidencia considerable sobre el mercado de trabajo se encuentran en retracción.

La economía crece, pero no recupera el empleo

El problema laboral ocupa un lugar central dentro del diagnóstico del IAE. El informe señala un «claro descenso» del empleo privado y una caída todavía mayor dentro del sector público nacional. Al mismo tiempo, advierte sobre un crecimiento del empleo informal, caracterizado generalmente por una menor calidad laboral respecto de los puestos registrados.

La divergencia entre crecimiento y generación de puestos formales permite dimensionar el desafío que enfrenta la economía: la recuperación del producto no garantiza automáticamente una recomposición del mercado laboral.

El propio estudio sostiene que la actividad tuvo un repunte importante durante el segundo semestre de 2024 y comienzos de 2025, pero posteriormente se estancó. La restricción del crédito y la retracción de los ingresos reales comenzaron a actuar como obstáculos adicionales sobre el consumo y el nivel de actividad.

Industria, comercio y construcción, entre los sectores que pierden

La composición del crecimiento constituye uno de los puntos más sensibles desde una perspectiva laboral. Los sectores que lideran la expansión no son necesariamente aquellos con mayor capacidad de generación de puestos de trabajo.

Energía, minería y agro representan alrededor del 15% del PBI y apenas el 9% del empleo. Por el contrario, industria, comercio y construcción, identificados por el informe como tres de los principales generadores de puestos laborales, atraviesan una fase de retracción.

Esta dinámica ayuda a explicar por qué puede producirse una mejora del producto sin una recuperación equivalente de los puestos registrados: una economía puede expandirse impulsada por sectores productivos pero menos demandantes de mano de obra.

El salario real continúa por debajo de sus máximos

El deterioro laboral no se limita a la cantidad de puestos de trabajo. El IAE también advierte sobre la evolución del poder adquisitivo.

Según el informe, el sueldo real de los trabajadores registrados se encuentra alrededor de un 20% por debajo del nivel máximo alcanzado en 2017. Para los trabajadores del sector público, la pérdida alcanza aproximadamente el 30%.

A esta situación se suma el incremento de costos fijos de los hogares, particularmente los servicios públicos. El resultado es una reducción del ingreso disponible que condiciona el consumo y profundiza las dificultades para llegar a fin de mes.

El informe resume esta dinámica señalando que la combinación de menor empleo y menores ingresos reales termina generando una demanda agregada estancada.

La deuda se convirtió en otro problema para los trabajadores

El endeudamiento familiar aparece como otra de las consecuencias centrales del escenario económico. El informe sostiene que la recuperación del crédito tuvo inicialmente un papel importante en la reactivación, pasando desde niveles equivalentes al 4% del PBI hasta aproximadamente el 12%.

Sin embargo, el aumento de las tasas de interés y el deterioro de los ingresos modificaron ese escenario. Según el IAE, alrededor de 7 millones de personas se encuentran afectadas por situaciones de mora.

Otro capítulo del estudio profundiza el diagnóstico: el 15% de la deuda de las casas se encuentra en mora. El porcentaje asciende al 28% para el crédito no bancario y alcanza el 12% en el sistema bancario. Dentro de los bancos, el deterioro se concentra particularmente en préstamos personales y tarjetas.

La carga financiera llegó al 30% de la masa salarial formal

La combinación entre endeudamiento, tasas elevadas, menores ingresos reales y pérdida de empleo formal aumentó considerablemente el peso de las obligaciones financieras sobre los hogares.

Las estimaciones presentadas en el informe indican que la carga financiera aumentó 12 puntos porcentuales hasta representar aproximadamente el 30% de la masa salarial formal. Si se consideran los ingresos totales, incluyendo trabajadores formales e informales, alcanza alrededor del 18%.

La expansión del financiamiento no bancario también modificó el mapa del endeudamiento. El número de deudores exclusivamente no bancarios pasó de 3,5 millones a 5,3 millones, mientras que las personas que combinaron deuda bancaria y no bancaria aumentaron de 4,7 millones a 7,6 millones.

Millones de personas quedaron afuera del crédito

El deterioro de la capacidad de pago comienza además a generar una segunda consecuencia: la exclusión financiera.

El análisis del IAE estima que alrededor de seis millones de personas quedaron imposibilitadas de acceder a nuevo financiamiento por registrar algún préstamo impago. Además, más de una cuarta parte de quienes habían tomado créditos durante los últimos años dejaron de ser considerados sujetos de crédito.

Aunque algunos indicadores anticipados sugieren que el deterioro podría comenzar a moderarse, el informe advierte que el principal riesgo hacia adelante ya no pasa necesariamente por la solvencia del sistema bancario, sino por la capacidad de financiar el consumo. Millones de personas excluidas del crédito formal podrían convertirse en una restricción para la demanda durante los próximos trimestres, publicó Mundo Gremial. (APFDigital)