Desde Entre Ríos valoraron el acuerdo de exportación de carne a Japón

En diálogo con APFDigital el presidente de la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (Farer), Sergio Dalcol destacó la reapertura al mercado nipón tras 20 años, aunque pidió previsibilidad para abastecer la demanda y cumplir con las condiciones de inocuidad.
viernes 02 de octubre de 2026 | 19:31hs.

La reapertura del mercado japonés para la carne vacuna argentina fue recibida con satisfacción por Farer, destacaron que se trata de un mercado que permaneció cerrado durante dos décadas y que representa una oportunidad para desarrollar producciones de mayor valor agregado. “Es una muy buena noticia, estamos muy contentos”, señaló Dalcol, quien recordó que el mercado se cerró hace 2 décadas a raíz de un brote de aftosa y que su reapertura fue el resultado de “un largo y trabajoso camino”

El dirigente explicó que el mercado japonés tiene características particulares y demanda un tipo de carne diferente al de los cortes tradicionalmente consumidos en Argentina. En particular, señaló que existe una demanda por cortes de pulpa con un elevado nivel de grasa intersticial, que es la grasa que está entre la carne. Para obtener ese tipo de producto existen determinados cruzamientos de razas que pueden generar características similares a las de la carne tradicionalmente producida en Japón. “Siempre es bueno tener una apertura en un mercado porque uno, a partir de eso, puede comenzar a producir carne que es de un alto valor agregado, precisamente por sus características”, sostuvo.

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En ese sentido, destacó que Entre Ríos cuenta con productores que ya trabajan con animales orientados a este tipo de producción. Sin embargo, aclaró que desarrollar una oferta capaz de abastecer de manera permanente a Japón no es un proceso inmediato. “Estos mercados hay que abastecerlos de una forma más o menos continua”, explicó.

Uno de los principales desafíos señalados por Farer tiene que ver con los tiempos propios de la producción ganadera. Según explicó, desde que un productor decide orientar su establecimiento hacia este tipo de carne hasta obtener los primeros animales con las características buscadas pueden transcurrir entre tres y cuatro años. “Son procesos lentos”, remarcó. En ese período, sostuvo, el productor necesita tener cierta previsibilidad respecto de que el mercado continuará abierto cuando finalmente esté en condiciones de ofrecer el producto.

El riesgo, según planteó, es realizar una inversión importante para producir un corte que no tenga suficiente demanda en el mercado interno en caso de que no pueda ser exportado. “Si no encuentra el mercado adecuado, de repente ese corte acá no es muy valorado porque no es del gusto del argentino y tiene un altísimo costo de producción para obtener un precio demasiado bajo”, aclaró.

Por eso, consideró fundamental que las políticas de apertura comercial tengan continuidad y que no se produzcan cambios que desalienten las inversiones de largo plazo. Dalcol señaló que, además de las oportunidades que genera la reapertura, será necesario generar condiciones para que el sector pueda incrementar el volumen productivo.

En ese sentido, planteó la posibilidad de contar con créditos específicos para la actividad ganadera, aunque remarcaron que una de las principales demandas es contar con reglas estables. “Más que alienten, que dejen trabajar sin trabas”, resumió.

Dalcol también destacó la importancia de mantener la solidez de los controles sanitarios. En particular, pidió que el Gobierno otorgue especial importancia al funcionamiento del Senasa, al que definió como garante de la inocuidad de la carne destinada tanto a la exportación como al mercado interno. “Los planteos sanitarios que hagamos tienen que ser absolutamente serios”, afirmó.

A su vez, advirtió sobre la necesidad de evitar futuras restricciones a las exportaciones de determinados cortes. Según sostuvo, ese tipo de medidas terminan afectando el desarrollo de los mercados externos y pueden contribuir al encarecimiento del producto en el mercado interno.

La distancia, otro desafío

Otro de los puntos señalados por Dalcol fue la distancia entre Argentina y Japón. El dirigente explicó que los principales proveedores del mercado japonés, como Australia y algunos países europeos, cuentan con una ventaja logística por su cercanía. “Nosotros prácticamente estamos en la otra parte del mundo, con lo cual llegar hasta allá es altamente significativo en el costo de flete”, señaló.

En ese sentido, indicó que la evolución de los conflictos internacionales también tendrá incidencia sobre la competitividad de la carne argentina, debido al impacto de las guerras sobre los costos de transporte, combustibles y seguros.

“A medida que se solucionan los conflictos internacionales, bajen los costos de los transportes, la baja en el precio de los combustibles, la baja en el precio de los seguros, eso haría que nuestro producto, puesto en la góndola de un mercado japonés, fuera más competitivo”, concluyó. (APFDigital)