Natalidad en la Argentina: 68% de los hombres quiere ser padre, pero la crianza aún recae en las mujeres

Un estudio descubrió que los hombres ven el tener hijos como parte de "una vida plena", pero que su rol pasa por actividades lúdicas mientras el cuidado diario queda para las madres. Analistas señalaron que faltan políticas fuera del hogar y que el equilibrio está en la gestión de necesidades básicas.

Un reciente estudio de la ONU advirtió que un 68% de los hombres argentinos ve la posbilidad de tener hijos como uno de los aspectos más importantes para una vida plena. No obstante, solo un 21% reconoció tener un rol activo en la crianza.

El estudio refleja que los hombres particiapan desde un costado recreativo, mientras las tareas más duras aún recaen en las mujeres. Consultoras y organizaciones destacaron que hoy hay una paternidad en transformación aunque queda camino por recorrer hasta llegar a una distribución equitativa del quehacer cotidiano.

El dato surgió del análisis "Deseos reproductivos en la encrucijada. Motivaciones y barreras para decidir en un contexto de baja de natalidad en Argentina", elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina y la consultora Voices!.

Desde esta consultora, advirtieron que la representación actual de paternidad cambió, en comparación con el modelo tradicional, pero que aún quedan cambios por realizarse para que tareas entre ambos géneros se equiparen.

Por su parte, para Grow - Género y Trabajo esa repartición desequilibrada termina dotando a los padres de la parte positiva del vínculo con los hijos, mientras la parte dura, de chequear pendientes y seguir una logística queda de mano de las madres. Por último, la organización Fundar apuntó a la necesidad de que el sistema cuente con políticas que refuercen la responsabilidad parental, para que exista un equilibrio entre el afuera y el adentro del hogar.

Jugar no sustituye a la tarea del colegio: la brecha del cuidado, también en quién gestiona el día a día

La UNFPA y Voices! descubrieron que mientras para ellos la plenitud de la vida está en los hijos en un 68%, para ellas lo está en un 65%. A su vez, al ahondar en la distribución de tareas de cuidado, el rol más activo para ellos se ubicó en participar en juegos con los hijos (21%), donde se registró "una mayor percepción de reparto equitativo", es decir "en el que sienten que ambos están igual". Por su lado, la mayor carga para ellas se ubicó en:

  • Bañar y vestirlos (62%);
  • Cuidarlos enfermos (61%);
  • Llevarlos al médico (60%);
  • Cocinar (58%);
  • Comprar ropa (53%);

Al ser consultada sobre qué ideas tienen los varones analizados sobre la paternidad, la portavoz de Voices! Constanza Ciley expresó que hoy las representaciones de paternidad están en una transformación importante, aunque incompleta. En ese sentido, detalló que la figura del "proveedor" pierde terreno pero el deseo no está acompañado de una equivalencia cotidiana. Así, distingue tareas de dos grupos: las del “centro” y las del “borde”.

Mientras las primeras responden al cotidiano puertas adentro -agenda de los niños, organización, aseo, cumplimiento de las rutinas- las segundas van hacia el afuera (llevarlos y buscarlos del colegio, acompañarlos a una actividad). En ese sentido, el rol asumido por ellos pasa por el ocio "mientras la gestión de las necesidades básicas" aún recae en ellas.

En ese plano, Ciley recalcó que la carga mental no pasa solo por quién ejecuta una tarea, sino también quién recuerda que hay que hacerla, la anticipa, la organiza y se asegura de que efectivamente suceda. En resumen, esas "pequeñas cosas que hacen que la vida familiar funcione". Sin embargo, lejos de padres ausentes, "el desafío es avanzar hacia una corresponsabilidad más integral, que incluya las tareas repetitivas, menos visibles y menos gratificantes del cuidado".

Para la directora de Grow - Género y Trabajo, Carolina Villanueva ellos terminan teniendo "todo el amor y beneficios de tener hijos" mientras a las mamás les corresponde "la parte más aburrida": "Hay muchos con deseos de tener hijos, pero la figura que más crece en los censos son los hogares monomarentales. También lo podés ver con los deudores alimentarios. En el abandono del hogar hay un dato", subrayó.

Los límites del sistema y una pregunta que resuena: ¿alcanza con dividir 50%-50%?

Villanueva señaló que este deseo creciente de los hombres a ser padres choca con algunos límites que tienen las mujeres fuera del hogar, como es el caso del mercado laboral, al señalar que "la maternidad en América Latina reduce el empleo de las mujeres en un 30% y el ingreso para las que son madres caen en promedio en un 40%".

"El impuesto a la maternidad impacta con la aparición del primer hijo. La variable de ajuste es nuestra productividad e independencia económica y también depende si estás en condiciones de informalidad", recalcó y subrayó que, para contrarrestar la baja participación de los padres, las políticas en los trabajos puede ser un paso importante, con el caso de las licencias.

Por último, la socióloga Agustina Bendersky, miembro de Fundar, apuntó a que el tema no pasa solo por los arreglos intrafamiliares sino por qué sistema se cuenta para poder corresponsabilizar. "Un punto es qué políticas tenemos para que acompañen, podemos pensar en las licencias, espacios de cuidado. Tiene que haber un Estado, una comunidad y un mercado incluso", sostuvo.

"Una podría pensar que se resuelve repartiendo 50% y 50% la carga de tiempo. Nosotros sabemos, por encuestas de uso del tiempo en la Argentina, que las mujeres le dedican ya de por sí más del doble a esas tareas cotidianas", agregó Bendersky y consideró que esa resistencia a lo equitativo pasa por un "refuerzo de los valores tradicionales" de parte de ellos, publicó Ámbito. (APFDigital)