RECHAZO DE ORGANIZACIONES CHILENAS ANTE LA APROBACION DE DUCTO AL MAR DE NUEVA PLANTA DE CELULOSA EN EL SUR DE CHILE
CONCEPCIÓN (Chile)
La sesión de la Comisión Regional de Medio Ambiente (Corema) del Bío Bío, integrada por directores de servicios públicos y presidida por el intendente regional Jaime Tohá, acordó en forma unánime aprobar el polémico ducto que conducirá los residuos industriales líquidos de la planta de celulosa hasta el mar, en una zona de alta productividad pesquera.
El megaproyecto denominado Complejo Forestal Industrial Nueva Aldea (ex Itata) pretende entrar en operaciones en el mes de junio de 2006 y durante el primer año y medio, depositará sus vertidos directamente al río Itata, hasta concluir la construcción del emisario al mar, durante el 2007.
Las organizaciones opositoras a la planta de Nueva Aldea han denunciado a lo largo de la semana que la autoridad ambiental aprobó el proyecto sin considerar cerca de 500 observaciones ciudadanas, dando luz verde a la instalación de un ducto que cubrirá 50,4 kilómetros desde el complejo industrial hasta la desembocadura del río Itata, donde continuará a través de un emisario submarino de una longitud aproximada de 2,3 kilómetros.
El ducto, a juicio de las comunidades costeras, destruirá los recursos hidrológicos del sector y pondrá en riesgo la pesca de sardina, anchoa, merluza y jurel entre otras especies, además de impactar gravemente los recursos que sustentan a algueros, bentónicos y en general el ecosistema marino.
El rechazo ciudadano al Complejo Forestal de Nueva Aldea de la empresa Celulosa Arauco y Constitución (Celco), propiedad del grupo Angelini, uno de los más grandes de Chile, no es nuevo.
El historial de rechazo surge 400 kilómetros más al sur, en las cercanías de Valdivia, donde otra planta de celulosa de la misma empresa Celco, situada junto al río Cruces, destruyó el ecosistema del Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter, sitio protegido por la convención Ramsar y que hasta el año 2004, en que entró en operaciones la celulosa, fuera el sitio de anidación de cisnes de cuello negro más grande de Sudamérica.
La primera señal de alerta de la grave contaminación que proporcionaban los riles de la industria, fue la muerte y éxodo masivo de millares de cisnes de cuello negro, especie emblemática en la zona y que aportaba valor turístico y ecológico a los humedales del río Cruces.
Esto generó la creación del movimiento ciudadano Acción por los Cisnes, integrado por vecinos, profesionales, empresarios turísticos, juntas de vecinos y estudiantes que salieron a protestar masivamente por la crisis ecológica del santuario y la pérdida del patrimonio natural característico de la ciudad.
Ambas plantas de celulosa han tenido graves incumplimientos a la legislación ambiental chilena y han sido sancionadas en reiteradas ocasiones por las autoridades gubernamentales.
Las organizaciones de pescadores, empresarios turísticos y agricultores de la zona que verán impactadas sus actividades con la puesta en marcha de la planta Nueva Aldea anunciaron este martes que iniciarán movilizaciones en la capital regional (Concepción) y presentarán un recurso de reclamación para hacer efectivas las observaciones ciudadanas entregadas a la autoridad, sobre el ducto del proyecto industrial. (APF.Digital)