UNA MULTITUD SE MOVILIZO EN GUALEGUAYCHU PARA REITERAR SU RECHAZO A BOTNIA
GUALEGUAYCHÚ, 06 SEP (APF.Digital)
Nuestras comunidades se merecen un fallo que comprenda la totalidad de nuestros reclamos, que vuelva a poner las cosas en su lugar, reparando las inequidades y los atropellos. No venimos en favor de nadie en particular, sino a respaldar los derechos que a todos, como pueblo, nos pertenecen. Todos los que vivimos en los pueblos de la Cuenca del Río Uruguay, argentinos y uruguayos, nos merecemos un presente mejor y un futuro mayor.
Sabemos que en Argentina se cometen gravísimos crímenes ambientales a diario, que en Argentina existen pueblos que sufren el atropello de empresas que saquean sus recursos naturales dejando sólo contaminación y pobreza, que existen pueblos que son rehenes frente a las promesas de trabajo y progreso viéndose privados de un recurso vital como el agua.
Por ser conscientes de esta dolorosa realidad y conociendo el despojo que significa vivir contaminados, gracias a lo que estos pueblos nos enseñaron, queremos evitar la contaminación, NO QUEREMOS MITIGAR LOS DAÑOS, nos pertenece la posibilidad y el derecho de prevenir, cuidar y proteger nuestro ecosistema, apoyando a todas estas luchas en las distintas latitudes del país repudiando la política de los hechos consumados a la cual nos vemos sometidos.
Nos sentimos orgullosos de ser un pueblo que resiste por la convicción de querer vivir en un ambiente sano. Y es en ese sentido que creemos que es justa la sanción de la cámara de diputados y senadores de la Provincia acerca del nombramiento de Paraje Histórico y cultural a ArroyoVerde- "centro de la resistencia de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú contra la instalación de la pastera Botnia".
Desde nuestro lugar le hablamos al mundo de la necesidad de preservar nuestro planeta, de cambiar los hábitos de consumo, exhortamos al mundo a respetar y cuidar el agua, que es un bien irrenunciable y fundamental para la vida; los instamos a producir de manera sustentable energía y alimento de acuerdo a las necesidades de nuestros pueblos, y no para la demanda insaciable del sistema que nos domina.
Creemos en el desarrollo, pero de un modo que integre y articule los requerimientos del crecimiento económico con la satisfacción de las necesidades sociales y la protección del ambiente.
Le pedimos que comprendan que en el debe y el haber de los grandes negocios como la producción de pasta de celulosa, el nivel de contaminación y degradación de nuestro hábitat es un costo muy alto que no podemos ni debemos moralmente pagar.
A los señores jueces de la CORTE INTERNACIONAL DE LA HAYA les decimos: vean y escuchen a los pueblos que claman por la vida. Nos sobran ejemplos de crueldad e injusticia de miles de niños contaminados y enfermos en nuestro continente y en el mundo. (APF.Digital)