EL PROGRAMA "MANOS A LA OBRA" SE DESARROLLARA EN DIAMANTE Y ROSARIO DEL TALA
PARANA, 21 ENE (APF.Digital)
En este sentido Natalia Hock, propietaria de un taller textil en Diamante, aseguró que “es importante que la gente tenga la oportunidad de dedicarse a lo que sabe hacer mejor, en forma independiente”.
A través de una gacetilla de prensa enviada a APF se destaca que la señora Hock vive con su esposo y tres hijos a cinco kilómetros de la ciudad de Diamante. Tuvo conocimiento del programa Manos a la Obra a través del municipio, y al poco tiempo de inscribirse recibió un subsidio que reintegra mediante la colaboración con entidades de bien público.
Al respecto destacó que “gracias a la ayuda que me dieron pude comprar los materiales que necesitaba para mejorar mi trabajo, que abarca todo tipo de labores textiles y otros rubros que se van sumando a medida que el emprendimiento crece”. También contó que el plan colaboró en lo relativo a poder relacionarse con personas interesadas en sus actividades, y recibió publicidad que incrementó las ventas de los artículos que produce.
“Ojalá que el programa continúe, es importante que la gente pueda tener la oportunidad de dedicarse a lo que sabe hacer mejor de forma independiente”, dijo Hock, quien contó que piensa redimensionar el taller en donde desarrolla su trabajo, y que aspira a sumar a más personas a lo que por ahora es un emprendimiento familiar.
Por su parte Néstor Zamora, de una carpintería mecánica en Rosario del Tala, destacó que “la ayuda que recibí del Manos a la obra me hizo crecer laboralmente”.
Cabe destacar que Zamora tiene 38 años, es soltero, vive con su madre en Rosario del Tala y gracias a la asistencia que le brindaron pudo tener acceso a las herramientas que necesitaba y consiguió ampliar el local en que trabaja.
Zamora tomó conocimiento del Plan a través de la Municipalidad de Rosario del Tala. Su oficio es la carpintería mecánica, trabajó por quince años en relación de dependencia y recuerda: “en todo ese tiempo recibí un salario que no me alcanzaba, y de la patronal no conseguí ningún beneficio, ni siquiera tenía obra social”.
Cuando tuvo acceso al Plan, la asistencia que le brindaron fue un subsidio no reintegrable. A partir de eso, en tres meses de trabajo pudo comprar insumos y herramientas y amplió el local en el que desarrolla sus tareas.
Sus expectativas son buenas, de a poco va vendiendo su producción y reponiendo materiales y piensa invertir las ganancias que percibe en la compra de un vehículo que amplíe sus posibilidades laborales.
Por ahora lo ayuda un primo, pero aspira a contratar personal y aclara: ”Quiero que las personas que trabajen conmigo lo hagan como corresponde, que no estén en negro y que reciban todos los beneficios de la legalidad”. Por último expresa el deseo de que: “la gente se anime a inscribirse en este tipo de planes, que pueden ser muy beneficiosos para ayudarlos a concretar sus proyectos”. (APF.Digital)