Condenado a 10 años de cárcel por producir cocaína
Paraná, 30 jul (APFDigital)
El Tribunal Oral Federal condenó a Claudio Pascual Luna a 10 años de prisión por la fabricación de estupefacientes en un laboratorio clandestino de cocaína que la Policía halló por casualidad en un campo del Acceso Norte de Paraná.
Se trata del caso de la más importante fábrica de cocaína que se descubriera en la provincia, que funcionaba en una “tapera” ubicada dentro de un campo perteneciente al empresario Vicente Jesús Bioletti, sobre calle Walter Grand, en la zona de El Brete. Allí, el 11 de agosto de 2011, se encontraron 26,7 kilos de clorhidrato de cocaína y 3,5 kilos de pasta base de cocaína, 134 kilos de material de corte y 80 litros de acetona. Había, además, un quemador industrial, dos prensas hidráulicas, coladores, un rallador, espátulas, moldes, bolsas de nylon, guantes, barbijos, máscaras, cintas de embalar, balanzas digitales y otros elementos; también restos de pasta base y polvo blanco diseminados en los distintos ambientes de la tapera.
Los jueces Ricardo Vázquez, Otmar Paulucci y David Chaulet condenaron a Luna a 10 años de prisión y le impuso el pago de una multa de $10.000. Sin embargo, por mayoría –con la disidencia de Vázquez–, absolvieron a Luna de la acusación por la falsificación del documento de identidad que utilizaba bajo el nombre de Pablo Taurada, al que le había insertado una foto suya.
El tribunal no atendió los planteos de la defensa que reclamaban que se declare la nulidad de todas las actuaciones realizadas por la Policía en el campo, por considerar que se había violentado el domicilio particular de Palavecino y Bioletti; y la nulidad de la detención y requisa de Luna, la noche anterior al allanamiento.
Por este hecho, el Tribunal Oral Federal de Paraná había condenado en 2013 a Bioletti, al casero Ramón Palavecino y a José Roberto Sterz, que era quien manipulaba la droga en el laboratorio clandestino.
Sin coartada. El fiscal José Ignacio Candioti aseguró que en la tapera “había un laboratorio clandestino de estupefacientes de real magnitud” y dedicó gran parte de su alegato a refutar la coartada de Luna respecto de que no estuvo en el campo de Bioletti, que no conocía a Sterz y que fue interceptado por la Policía mientras circulaba por el Acceso Norte, proveniente desde Colonia Avellaneda.
Los registros de las empresas de telefonía muestran que la celda del celular de Luna se activó en Colonia Avellaneda a las 19.14 del 9 de agosto, el día anterior al allanamiento; pero a las 19.54 recibió un mensaje de texto de Sterz (“estoy”, le dice) que lo ubica en cercanías del campo de Bioletti, donde funcionaba la cocina de cocaína.
De acuerdo con el testimonio de los policías que realizaban tareas de vigilancia frente al campo de Bioletti, Luna llegó alrededor de las 20.30; estacionó el automóvil Peugeot 206 en la zona de la parrilla, donde había un fuego y un asado en marcha; luego se dirigió hacia la tapera y volvió, unos minutos después, acompañado por otra persona, que sería Sterz. El vehículo volvió a salir una hora después, pero fue detenido antes de llegar al asfalto y Luna quedó demorado por unas horas, hasta que lo liberaron.
En el teléfono celular de Luna figuraba Sterz con el nombre de “Rober” y había entre ellos una fluida comunicación. “Luna dice que no conoce a Sterz, pero entre el 8 y 9 de agosto, tras la caída de la avioneta, hay 22 comunicaciones entre ambos, entre llamadas y mensajes”, detalló el fiscal. También mencionó contactos con el casero: el día de la caída del avión, por ejemplo, Luna llamó a Palavecino a las 22.06.
Citó, además, un informe de la Dirección Nacional de Migraciones que revela que el país el 25 de agosto de 2009 salieron del país por el paso fronterizo Posadas-Encarnación e ingresaron juntos a bordo de un automóvil Fiat Palio que estaba a nombre de Guadalupe, la hija de Sterz.
También mencionó un informe del Servicio Penitenciario que revela que entre 2003 y 2006 compartieron el mismo pabellón y actividades recreativas en la cárcel de Paraná, donde Luna purgaba una condena por robo calificado y Sterz estaba por una causa de contrabando y narcotráfico.
“La versión de Luna ha quedado totalmente desacreditada”, enfatizó Candioti.
• Escuchas comprometedoras
Claudio Pascual Luna, autotitulado mecánico, de 47 años, fue detenido el 15 de mayo de 2013, en Rosario, después de permanecer durante 2 años prófugo.
Previo al inicio del juicio, un testigo de identidad reservada se presentó en el Juzgado Federal de Paraná y aportó el número del teléfono celular con el que se movía Luna e inmediatamente se intervino la línea.
Luna fue localizado primero en Santa Fe, pero no se pudo establecer la ubicación exacta. Hasta que él mismo la dio, ya en Rosario, a la persona con la cual negociaba el contrato de alquiler de un departamento en la calle Callao, donde luego fue detenido. De las escuchas surge que continuaba vinculado al tráfico de estupefacientes en Paraná, Rosario y Salta.
De eso habla un día, mientras de fondo se escucha un informe periodístico de un medio paranaense sobre el juicio por la cocina de droga que por esos días se celebraba contra Bioletti, Palavecino y Sterz.
–Poneme el canal, el canal donde están pasando ese juicio –se escucha decir a Luna–.
–¿El Once o el Nueve?
–El Once –contesta el prófugo–.
La secuencia sigue unos días después con otro diálogo:
–¿Cómo van las cosas? –le pregunta un interlocutor a Luna–.
–Por lo que veo, mal. Se están mandando en cana solos. No sé quien los está asesorando… el enemigo. Están re-locos, se están mandando en cana y así ni yo voy a poder zafar –admite el prófugo con tono de preocupación–.
Finalmente, unos días después, Luna cayó, publicó EL DIARIO. (APFDigital)