La causa Moya podría ser elevada a juicio "entre febrero y marzo"
Paraná, 21 Dic (APFDigital)
El cura Marcelino Moya se presentó este miércoles, en los tribunales de Villaguay, pero no declaró. Debía hacerlo en el marco de la causa por "corrupción agravada de menores en forma reiterada".
Su abogado defensor, Gustavo Amílcar Vales, pidió adelantar la cita de este miércoles por cuestiones personales, y finalmente acompañó a primera hora al cura para cumplir con la orden judicial de someterse a la indagatoria, pero le aconsejó no declarar.
La fiscal Nadia Benedetti, en diálogo con Delco Villaguay, puso relevancia en que al cura le puede corresponder, de acuerdo a la carátula de la causa "penas altas, de hasta 15 años de prisión".
"Restan informes del arzobispado, en relación al seguimiento de la causa que se sigue a Moya dentro de la Iglesia y declaraciones testimoniales de la psicóloga de una de las víctimas", indicó.
Asimismo aseguró que luego de la feria judicial, "a fines de febrero o principios de marzo, sería elevada a juicio la causa".
El defensor del Moya le adelantó a la fiscal que, "él considera que está prescripta la causa, por lo que solicitaría la prescripción de la misma", según mencionó Benedetti.
Dejó en claro que "Moya está desafectado de la Iglesia".
De acuerdo a los pasos que siguen en la causa expresó que en caso de que "surja algún hecho nuevo, una nueva denuncia, o algún otro elemento para ampliar los hechos, él será citado nuevamente. También tiene derecho a presentarse cuando lo considere pertinente. De lo contrario, cuando se haga la audiencia de la remisión de la causa a juicio, deberá presentarse con su abogado defensor".
• Los hechos que se investigan
Habrían sido cometidos en Villaguay, entre 1994 y 1997, contra víctimas que eran monaguillos de la Parroquia Santa Rosa de Lima, por lo cual Moya ejercía un rol de autoridad religiosa sobre ellos.
Dos víctimas de Moya -que residían en Villaguay en la década del '90- relataron los hechos de abuso y fueron clave a la hora de declarar ante la justicia, para acusar a Moya. El primero de ellos contó que fue abusado, por lo menos dos veces por semana y durante casi dos años, en la propia habitación del sacerdote, en el primer piso de la Parroquia de Villaguay, como así también cuando hicieron viajes a Viale, para realizar tareas religiosas.
La otra víctima relató que hubo un intento de abuso, también en la habitación del párroco, pero éste reaccionó a tiempo y empujó al cura, tras lo cual se fue de la Iglesia y nunca más volvió, pese a que también era monaguillo.
El sacerdote llegó a la ciudad de Villaguay en febrero de 1993, con no más de 26 años, y se fue ganando la amistad de niños, jóvenes y mayores. Se ordenó en diciembre de 1992 en el Seminario de Paraná; antes estuvo como diácono en la ciudad de Viale y en Villaguay hizo el primer bautismo el 6 de febrero del '93.
En ese entonces, monseñor Estanislao Esteban Karlic era el arzobispo de Paraná y uno de los jefes del Episcopado Argentino. Sus movimientos en la parroquia Santa Rosa de Lima de la ciudad del centro de la provincia fueron rápidamente ganando adeptos. En especial, de los niños y jóvenes, a los que se pasaba acariciando, pellizcando en la mejilla o tirándoles suavemente el pelo, según especifica Análisis.
El cura Marcelino Moya, oriundo de María Grande, proviene de una familia muy humilde, conocía la historia de vida de cada uno de los chicos y sabía detectar perfectamente quiénes estaban con problemas familiares o personales, en virtud de ese paso de la pubertad a la adolescencia, donde todo se va descubriendo y en especial la cuestión sexual. Esa vulnerabilidad era determinante para su accionar, ya sea en ese ámbito cerrado que era su habitación en la Parroquia de Villaguay, en los viajes que organizaba o en las visitas que hacía con los chicos al balneario de la zona.
Situaciones similares se observaban semana a semana, en dicho período, en su habitación parroquial, con soldados voluntarios que se incorporaban al Regimiento de Infantería Mecanizado 5 General Félix De Olazábal, con sede en Villaguay, que ingresan a los 18 años y es el escalón inicial en la carrera de suboficiales del Ejército Argentino.
En ese entonces, la mayoría de edad era a partir de los 21 años, por lo cual también podrían ser citados voluntarios del Ejército, quienes eran menores de 21 años, en el período entre 1993 y 1997.
Moya fue capellán del Ejército en Villaguay -una autoridad superior a los soldados voluntarios-, hasta que en 1997 fue destinado a Campo de Mayo, informó Elonce.com. (APFDigital)