Gualeguaychú, pionera en el uso de transmisores para la conservación del Tordo Amarillo
Esta especie, que habita los pastizales del sur del continente, ha visto disminuir su población en más del 80% en las últimas décadas y actualmente sobrevive en dos pequeños núcleos en el noreste de Corrientes y el sureste de Entre Ríos.
El tordo amarillo está categorizado como En Peligro Crítico en Argentina, con menos de mil individuos estimados en todo el país. La principal amenaza para la especie es la pérdida y fragmentación de su hábitat, causado por el avance de la agricultura, los monocultivos forestales y la intensificación ganadera. Estos cambios en el entorno natural han reducido drásticamente las áreas aptas para la nidificación, lo que ha incrementado la vulnerabilidad de las poblaciones remanentes.
En este contexto, el Proyecto Tordo Amarillo, iniciado en 2015 por Aves Argentinas y el Cecoal (Centro de Conservación de Aves y Otros Ecosistemas), ha sido clave para la recuperación de las poblaciones de esta especie. Con la ayuda de una red de aliados locales e internacionales, el proyecto ha centrado sus esfuerzos en la protección de las colonias de cría, mediante la estrategia de los "Guardianes de colonia", que protegen activamente los nidos de los predadores y acompañan todo el ciclo reproductivo de la especie.
Tecnología para la Conservación
Uno de los avances más destacados de la última campaña de conservación fue la incorporación de transmisores de alta tecnología, un salto cualitativo en el estudio y protección del tordo amarillo. En Gualeguaychú, se equiparon a 25 individuos adultos con pequeños transmisores de menos de dos gramos, lo que convierte a la ciudad en pionera en el uso de esta tecnología en el país para el seguimiento de la especie.
Estos dispositivos, adquiridos gracias al financiamiento del Proyecto Tordo Amarillo, permiten registrar con precisión las coordenadas de cada ave, lo que brindará información crucial sobre sus movimientos después de la temporada reproductiva. Hasta ahora, solo se conocía el comportamiento del tordo amarillo durante la primavera y el verano, cuando se agrupan para nidificar, pero la dispersión de las aves en el invierno era un misterio.
Ahora, gracias a los transmisores, se podrá seguir sus trayectorias y conocer sus áreas clave de uso, posibles amenazas y corredores de desplazamiento, lo que permitirá mejorar las estrategias de conservación.
Trabajo Colaborativo y Compromiso Institucional
Este éxito no habría sido posible sin la cooperación entre múltiples actores: el equipo técnico del proyecto, las voluntarias y voluntarios de distintas provincias y países, y el apoyo de diversas instituciones, como Aves Argentinas, el Conicet, la Fundación Azara y el municipio de Gualeguaychú, entre otras. La Mesa de Trabajo del Tordo Amarillo, un espacio de articulación interinstitucional, también ha sido fundamental para sostener estrategias de conservación a largo plazo.
El municipio de Gualeguaychú ha reforzado su compromiso con la conservación de la biodiversidad, trabajando activamente en la protección del hábitat del tordo amarillo y consolidándose como un actor clave en la defensa de esta especie en peligro crítico. El trabajo conjunto entre el Estado, las organizaciones especializadas y la comunidad local ha permitido avanzar en la protección de los pastizales naturales, esenciales para la supervivencia del tordo amarillo. (APFDigital)