Israel amenaza al posible sucesor de Khamenei en medio de la ofensiva contra Irán
En la quinta jornada de alertas, sirenas, bajadas al refugio por nuevas andanadas de ataques con misiles lanzados por el debilitado régimen de los ayatollah–, la moral era alta en Israel.
Los estruendos, las explosiones, las corridas a los “mamad” –búnkers–, que de repente interrumpieron las fiestas de Purim –el “carnaval” local celebrado por cientos de chiquitos disfrazados–, más allá de las molestias, no deprimieron a nadie.
Todos dicen que están acostumbrados a vivir así, en guerra y, con noticias cada vez más alentadoras que llegan desde el frente, se palpa la convicción generalizada de que la victoria contra Irán, su enemigo número uno, es solo una cuestión de tiempo. La incuestionable superioridad militar y tecnológica del Estado judío y la conciencia de no estar solos, sino acompañados desde el minuto uno por su principal aliado, Estados Unidos, y su monstruoso aparato bélico, marca la diferencia.
Por eso no extrañó que, al día siguiente de que se difundiera la noticia de que habría sido electo como nuevo líder supremo y sucesor del ayatollah, Alí Khamenei, uno de sus hijos, Mojtaba Khamanei, el ministro de Relaciones Exteriores, Israel Katz, saliera a amenazarlo de muerte.
“Cualquier líder designado por el régimen terrorista iraní para continuar liderando el plan para destruir a Israel, amenazar a Estados Unidos, el mundo libre y los países de la región, y oprimir al pueblo iraní será un objetivo inequívoco a eliminar”, advirtió Katz en un posteo en X.
“No importa cómo se llame o dónde se esconda”, añadió. “El primer ministro (Benjamin Netanyahu) y yo hemos pedido a las FDI de prepararse a actuar con todos los medios para llevar a su fin la misión, como parte integrante de la operación ‘león rugiente’”, sumó.
“Seguiremos actuando con toda la fuerza, junto con nuestros socios estadounidenses, para desmantelar las capacidades del régimen y crear las condiciones para que el pueblo iraní lo derroque y lo reemplace”, remarcó.
Más allá de la oratoria bélica y el clima optimista, fruto de las buenas nuevas que llegan desde un Irán bajo una lluvia de fuego –desde el sábado, la aeronáutica militar atacó con más de 5000 municiones– un vocero de las FDI recordó que “el régimen iraní todavía tiene un importante poder de fuego”.
“Recuerdo que nuestra defensa no es impenetrable”, subrayó, al invitar a la población a no relajarse, a no bajar la guardia y a seguir siempre las indicaciones del Comando Central. Es decir, a bajar a los refugios cuando hay alertas.
En Jerusalén se oyeron los estruendos de los sistemas de intercepción de misiles y las sirenas sonaron más que en la víspera –cuatro veces en menos de tres horas–, por andanadas de misiles que fueron interceptados por el Escudo de Hierro. Lo mismo ocurrió en el norte, centro y sur del país, sin consecuencias graves, salvo daños en algunas infraestructuras y heridos leves por la caída de restos de explosivos.
Por otro lado, después de que el lunes Hezbollah, el grupo terrorista pro–iraní, volvió a hacerse oír para vengarse del asesinato de Khamenei, se intensificó la ofensiva militar en el sur del Líbano, donde el Estado judío amplío su incursión terrestre.
Hezbollah dijo que sus combatientes estaban involucrados en combates directos con tropas israelíes cerca de la ciudad de Khiam. Y afirmó que los enfrentamientos comenzaron tras la explosión de una bomba, denunciada tras la entrada de tropas israelíes en una zona bajo control de la milicia chií. Hezbollah también anunció que había lanzado una andanada de cohetes contra las fuerzas israelíes reunidas en la ciudad de Kiryat Shmona, en el norte de Israel.
Los ataques israelíes en el Líbano mataron a 72 personas desde principios de semana, según informó el Ministerio de Salud de Beirut, añadiendo que “el número de muertos por la agresión israelí desde el amanecer del lunes... ha aumentado a 72 mártires y 437 heridos”.
Así como quiere eliminar para siempre la amenaza existencial que representa el régimen iraní, Israel también quiere deshacerse de una vez por todas de su grupo aliado, Hezbollah, ya diezmado por una guerra culminada con una frágil tregua en noviembre de 2024.
Más allá de la determinación a ir con todo y por todo contra sus adversarios históricos, en el quinto día del estado de emergencia, también comenzaba a sentirse el peso de la parálisis del país.
Se estima que el costo para la economía israelí resultante de la guerra con Irán alcanzará los 9.400 millones de shekels (alrededor de 3000 millones de dólares) por semana, si se mantienen las restricciones a nivel nacional. Así lo afirmó el Ministerio de Finanzas de Israel, citado por el periódico Times of Israel.
El lunes pasado, tras una nueva evaluación en medio del conflicto con Irán, el Comando del Frente Interior de las FDI extendió las restricciones internas hasta la tarde del sábado 7 de marzo.
Las restricciones prohíben todas las reuniones, actividades educativas y el acceso a los lugares de trabajo, excepto los negocios esenciales. Las normas limitan los viajes al trabajo y obligan a los empleados a trabajar desde casa, mientras las escuelas permanecen cerradas.
El director general del Ministerio de Finanzas, Ilan Rom, envió una carta al jefe del Comando del Frente Interior de las FDI, general Shai Klapper, para pedirle que flexibilice las restricciones y pase a una actividad limitada, con el fin de permitir una reapertura gradual y parcial de la economía a partir de este jueves.
“No hay duda sobre la necesidad de preservar una política de defensa adaptada a la situación de seguridad, pero al mismo tiempo el cierre a gran escala de la economía implica grandes costos económicos”, dijo Rom, según publicó La Nación.
“Necesitamos una solución que responda tanto a las necesidades de seguridad en el frente interno como a las necesidades económicas, después de dos años y medio en los que la economía ha pagado un alto precio económico debido al aumento de las necesidades de seguridad y las consecuencias de la guerra” con Hamás, afirmó el director general.
Pese a las restricciones y a un clima surrealista –las sirenas y las alertas– en el centro histórico de Jerusalén, ciudad fantasma, de repente saltaban a la vista postales de vida. Jóvenes y chicos deambulaban con sus disfraces de carnaval, yendo o viniendo de fiestas de Purim en la peatonal Ben Yehuda.
En el pub Sira, de la calle empedrada homónima, se veían jóvenes tomando algo sentados afuera y adentro de este local muy de moda –por supuesto con teléfono en mano para chequear noticias y alertas–, en medio de música. Ahí al lado, una pequeña tienda de remeras alternativas también estaba abierta: “no pasa nada, estamos acostumbrados”. (APFDigital)