2026-03-12

En una escuela secundaria de Concordia restringen el uso del celular

La Escuela Jesús Nazareno de Concordia implementó una medida que limita el uso del celular dentro de la institución. La disposición establece que los estudiantes deben mantener sus teléfonos guardados en la mochila durante toda la jornada escolar y solo pueden utilizarlos cuando un docente lo autoriza como herramienta de trabajo en clase.

Una escuela secundaria de Concordia decidió restringir el uso del celular durante la jornada escolar con el objetivo de mejorar la convivencia entre los estudiantes y fortalecer la atención en el aula.

La medida fue adoptada por las autoridades de la Escuela Jesús Nazareno y se aplica en todos los cursos del establecimiento, aunque el uso del dispositivo sigue permitido cuando forma parte de una actividad pedagógica.

El rector de la institución, Mauricio Ordóñez, explicó a Elonce que la iniciativa surgió como una respuesta al uso cada vez más extendido de los teléfonos en la vida cotidiana de los estudiantes. Según indicó, la intención principal es promover un equilibrio entre la tecnología y la interacción personal dentro de la escuela.

“Lo que buscamos transmitir es la idea de poder desconectarnos un poco del celular para volver a conectarnos entre nosotros. Ese fue el mensaje que quisimos dar cuando pensamos esta propuesta”, señaló el directivo, al tiempo que remarcó que el objetivo no es prohibir la tecnología, sino promover un uso más consciente.

Cómo funciona la medida

La disposición establece que los estudiantes deben mantener sus teléfonos guardados en la mochila durante toda la jornada escolar y solo pueden utilizarlos cuando un docente lo autoriza como herramienta de trabajo en clase.

 “En realidad no se trata de eliminar el celular del ámbito escolar. Lo que proponemos es que, cuando no se utiliza con un fin pedagógico, se mantenga guardado. Muchas veces el problema es que los chicos están permanentemente conectados al teléfono y eso termina afectando la comunicación entre ellos y también el desarrollo de las clases”, explicó Ordóñez.

El rector señaló que el uso constante de redes sociales durante el horario escolar generaba dificultades para sostener la dinámica de enseñanza. “En muchos casos los docentes se encontraban con la dificultad de no poder desarrollar la clase con normalidad porque los alumnos estaban mirando el celular o interactuando en redes sociales. A partir de esa situación empezamos a pensar en una alternativa que permitiera recuperar la atención en el aula”, indicó.

La medida comenzó a aplicarse el año pasado en los primeros cursos del ciclo básico —primero, segundo y tercer año— y, tras la experiencia inicial, se extendió este año a toda la institución.

“Hoy toda la escuela funciona con esta dinámica. El celular permanece guardado y solo se utiliza cuando el docente lo habilita para una actividad pedagógica específica”, precisó.

Control y organización dentro de la escuela

En la práctica, el dispositivo permanece guardado durante toda la jornada escolar y no se utiliza en recreos, pasillos ni en otros espacios del establecimiento.

“Se les pide a los estudiantes que mantengan el celular en la mochila y que no lo saquen en ningún momento si no está autorizado. Esto incluye los recreos, el kiosco o cualquier otro momento de la jornada. La idea es que el uso esté claramente vinculado a una actividad educativa”, explicó el rector.

Cuando un docente necesita utilizar el teléfono como herramienta didáctica, debe informar previamente a la dirección.

“Si el docente considera que el celular puede ser útil para una actividad, lo plantea, se habilita ese momento y los chicos pueden usarlo. Pero fuera de ese contexto, el dispositivo permanece guardado”, agregó.

Apoyo de las familias

Ordóñez destacó que la propuesta fue bien recibida por las familias de los estudiantes, quienes también manifestaron preocupación por el uso excesivo de los teléfonos.

“Las familias lo tomaron muy bien porque el mensaje apunta a recuperar la atención en clase y también a volver a mirarnos, conversar y compartir otras actividades sin estar permanentemente pendientes del celular”, explicó.

Según indicó, muchos padres coinciden en que el uso intensivo de dispositivos se ha vuelto un problema cotidiano entre los adolescentes.

“La familia percibe el exceso del uso del celular, sobre todo fuera de la escuela. Por eso no hubo resistencia a la medida; al contrario, acompañaron la decisión y valoraron la iniciativa”, señaló.

Entre los estudiantes, la adaptación fue más gradual, especialmente en los cursos superiores. “Como sucede con muchos cambios, a los adolescentes les cuesta al principio, sobre todo a los más grandes del ciclo orientado. Pero cuando se les explicó el sentido de la propuesta, la fueron entendiendo y hoy se está llevando adelante sin mayores inconvenientes”, comentó.

Aprender a usar la tecnología

El rector remarcó que la medida apunta a educar sobre el uso adecuado de la tecnología y no a eliminarla del ámbito escolar.

“Para mí esto es algo estratégico porque se trata de volver a darle al celular el uso que corresponde. No es la idea dejar de usarlo, sino aprender a identificar cuándo es el momento adecuado y cuándo no”, sostuvo.

En ese sentido, consideró que la escuela tiene un rol clave en la formación de hábitos vinculados al uso responsable de los dispositivos.

“La escuela también tiene la responsabilidad de formar a los estudiantes en estas cuestiones. Es importante aprender a dejar el celular cuando estamos conversando con alguien, cuando prestamos atención en clase o cuando compartimos un momento con otros”, afirmó.

La iniciativa también contempla el comportamiento de los docentes durante la jornada escolar. Desde la institución se solicitó que los profesores limiten el uso del celular durante las clases para acompañar el mensaje que se transmite a los alumnos.

“Se pidió a los docentes que no utilicen el celular mientras están dando clase. Si necesitan usarlo pueden hacerlo en la sala de profesores, pero la idea es que todos podamos dar el ejemplo”, explicó Ordóñez.

El directivo consideró que este tipo de iniciativas responden a un cambio cultural más amplio. “Creo que la sociedad está empezando a darse cuenta de que el uso permanente de dispositivos muchas veces nos desconecta de otras cosas importantes. En ese sentido, la escuela puede ayudar a recuperar espacios de encuentro, diálogo y atención”, reflexionó.

Cómo resolvieron los pagos en el kiosco

Uno de los aspectos prácticos que debieron reorganizar fue el uso del celular para pagar en el kiosco escolar mediante transferencias. Para resolverlo, se habilitó un sistema en el que los padres pueden realizar transferencias directamente al kiosco del establecimiento.

“Se generó un listado y un número de teléfono para que los padres puedan hacer la transferencia directamente. Además, el kiosco cuenta con posnet para tarjetas físicas de Mercado Pago y también se mantiene el pago en efectivo”, explicó el rector. (APFDigital)

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