Alarma en la UIA: 38.971 empleos industriales destruidos en 2025 y la crisis se profundiza
La industria argentina volvió a encender señales de alerta tras la segunda reunión de Junta Directiva del año de la Unión Industrial Argentina (UIA), que conduce Martín Rappallini. En la misma se confirmó que se aceleró la pérdida del empleo industrial en un contexto de caída de la actividad, retracción del consumo y creciente presión de las importaciones. Así, la caída del empleo industrial se profundiza y se consolida como uno de los principales indicadores de la fragilidad del entramado productivo.
El encuentro fue el primero con la nueva dirección ejecutiva a cargo de María Laura Bermúdez. Y contó además con la presentación del informe del Centro de Estudios UIA (CEU). Éste relevó una baja interanual de la producción industrial de -3,2% en enero frente al mismo mes de 2025. Aunque con una leve recuperación mensual de +3,1% respecto de diciembre en términos desestacionalizados.
Más allá del comportamiento dispar de la actividad, la pérdida del empleo industrial se acelera de manera generalizada. El informe del CEU confirmó que en diciembre se perdieron 5.302 puestos de trabajo industriales formales respecto al mes anterior. Y que el acumulado de 2025 arroja una destrucción de 38.971 empleos en el sector. Es decir que hasta noviembre se habían perdido unos 36.669 puestos en el sector, lo que daba un promedio mensual de poco más de 3.000. Pero en diciembre ese número trepó más del 70%, lo cual manifiesta una aceleración de la crisis laboral en la industria.
La dinámica industrial continúa marcada por tres velocidades. Por un lado, sectores que crecen por el agro y la energía. Por otro, rubros que se mantienen estables vinculados a demandas relativamente inelásticas. Y finalmente, un conjunto de actividades en caída, afectadas por la retracción del consumo interno y la mayor competencia de productos importados. Sin embargo, esa heterogeneidad no logra ocultar el dato central. La pérdida del empleo industrial es cada vez mayor en todos los segmentos. Con especial impacto en las pequeñas y medianas industrias, que enfrentan mayores dificultades para sostener su nivel de actividad.
La caída del empleo en las PyMI
El segmento de las pequeñas y medianas industrias (pymi) aparece como el más golpeado en este escenario. Como señaló la encuesta del CEU, más de la mitad de las empresas reporta caídas en su producción y ventas, con la baja demanda interna como principal limitante. En ese contexto, la pérdida del empleo industrial se hace acrecienta también como consecuencia directa del deterioro en los niveles de actividad. Las empresas ajustan dotaciones frente a menores ventas y mayores costos, en un entorno donde la competitividad se vuelve un desafío creciente.
La situación guarda relación con advertencias que vienen realizando distintos actores del sector productivo. En los últimos meses, desde ámbitos gremiales e industriales se instaló con fuerza la consigna de que sin industria no hay desarrollo posible. En línea con el planteo de que el debilitamiento del entramado industrial impacta directamente sobre el empleo, el tejido social y el crecimiento económico.
Uno de los factores que explican el deterioro es la creciente competencia de productos importados. En un contexto donde la industria local enfrenta dificultades para competir en igualdad de condiciones. La UIA remarcó que se trata de un sector transable, que compite con el mundo, lo que exige mejorar la competitividad sistémica.
Al mismo tiempo, la caída de la demanda interna continúa siendo un condicionante central. La combinación de menor consumo y apertura comercial genera un doble impacto negativo. Reduce el mercado para la producción local y aumenta la presión competitiva. Este escenario ya se advirtió en distintos pronunciamientos sectoriales. Donde se subraya que defender la industria no es una cuestión ideológica sino una necesidad económica para sostener el empleo y el desarrollo productivo.
El rol del crédito y las políticas para sostener la actividad
Frente a este panorama, desde la UIA insistieron en la necesidad de implementar políticas que apunten a reactivar la demanda y sostener la actividad. Entre las principales propuestas se destaca la importancia de fomentar el crédito productivo mediante una baja en las tasas de interés. El acceso al financiamiento aparece como una herramienta clave para sostener inversiones, capital de trabajo y niveles de producción. Especialmente en el segmento pymi, donde las restricciones financieras suelen ser más severas.
A su vez, la entidad remarcó la necesidad de impulsar medidas orientadas a recomponer el consumo. Entendiendo que la recuperación del mercado interno es fundamental para revertir la tendencia contractiva del empleo. Más allá de la coyuntura, la UIA puso énfasis en la importancia estratégica del sector industrial para la economía argentina. La industria tiene presencia en todo el país y cumple un rol central en la generación de empleo formal, la innovación, el agregado de valor y el desarrollo de cadenas productivas.
En ese sentido, la pérdida del empleo industrial no es solo un dato económico, sino un fenómeno con impacto social y territorial. Afecta a comunidades enteras cuya actividad depende del entramado productivo local. La entidad también destacó la necesidad de comunicar con mayor claridad el aporte del sector a la sociedad. En un contexto donde el debate sobre el modelo productivo vuelve a cobrar centralidad.
Mientras tanto, los números del inicio de año confirman que la tendencia sigue siendo negativa. Y que, si no se revierte el escenario actual, la merma en los puestos de trabajo en la industria será uno de los principales desafíos para la economía argentina en 2026, publicó Mundo Gremial. (APFDigital)