La histórica marca de galletitas Tía Maruca cierra su fábrica en San Juan tras 28 años de actividad
Después de más de dos décadas de presencia ininterrumpida en las góndolas argentinas, la emblemática marca de galletitas Tía Maruca anunció el cierre definitivo de su fábrica principal en la provincia de San Juan. La decisión marca el fin de una empresa que, en sus mejores momentos, logró competir con los gigantes del sector.
La planta ubicada en el departamento Albardón detuvo por completo sus operaciones, dejando a decenas de trabajadores y sus familias en una situación de vulnerabilidad. El cierre, según fuentes cercanas a la compañía, responde a una combinación de factores económicos que hizo inviable la continuidad del negocio.
La empresa atravesó en los últimos años un escenario cada vez más adverso. La caída del consumo interno, uno de los golpes más duros para el sector alimenticio, se combinó con el aumento sostenido de los costos de insumos esenciales como la harina y el azúcar, lo que terminó por tornar la producción a gran escala en algo no rentable.
A esto se sumaron las dificultades para acceder a créditos bancarios a tasas accesibles y la imposibilidad de modernizar la línea de producción para competir con marcas más económicas en el segmento de las galletitas dulces.
Tía Maruca nació en 1998 como un pequeño emprendimiento familiar en San Juan. Con el paso de los años, logró expandirse a todo el país e incluso llegó a exportar sus productos. En 2017, la firma dio un paso clave al adquirir una nueva planta, una decisión que en su momento representó un crecimiento acelerado, pero que con el tiempo la dejó expuesta a las fuertes oscilaciones de la economía argentina.
Esa vulnerabilidad, sumada a la crisis macroeconómica recurrente, terminó de sellar su destino. El cierre de la fábrica principal no solo implica la pérdida de una marca querida por los consumidores, sino también un golpe duro para la economía local de Albardón, donde la empresa era una de las principales fuentes de empleo.
Para muchos argentinos, Tía Maruca fue sinónimo de sabor casero y de una alternativa regional frente a las grandes corporaciones alimenticias. Su salida definitiva del mercado deja un vacío en las góndolas y en la memoria de quienes crecieron consumiendo sus productos.
La empresa no emitió un comunicado oficial sobre los pasos a seguir con la otra planta que había adquirido en 2017, aunque todo indica que el cierre de la fábrica madre marca el principio del fin de una historia que supo ser, durante más de 20 años, un símbolo del esfuerzo industrial sanjuanino. (APFDigital)