Dirigente radical recordó un nuevo aniversario del Cordobazo
“Esta explosión popular ideada y ejecutada por obreros y estudiantes en la ciudad de Córdoba los días 29 y 30 de mayo de 1969 representó una bisagra en el acontecer político de ese entonces y obligó a cambiar los sueños faraónicos del General Onganía, el dictador de turno, quien días antes había anunciado 100 años de gobierno de esa corriente política de ideología autoritaria y economía liberal ortodoxa (Adalbert Krieger Vasena) persiguiendo a quienes se oponían con medidas anticonstitucionales”, señaló.
“Esta banda con títulos militares tres años antes había usurpado los poderes de la Nación con la auto titulada Revolución Argentina derrocando por la fuerza de las armas a un presidente ejemplar y progresista como fue el Dr. Arturo H. Illia”, recordó.
“Este régimen dictatorial desactivó la Comisión del Salario mínimo vital y móvil, eliminó el sábado inglés instalado en Córdoba por el Radical Amadeo Sabatini, se puso en vigencia una ley donde se reprimía en forma automática las huelgas y conflictos sindicales, intervino la mayoría de los sindicatos, dictó la ley de represión al comunismo, persiguió y encarceló a militantes políticos, sindicales y estudiantiles, disolvió los partidos políticos e intervino las Universidades, a las que consideraba centros de subversión y comunismo, y ni hablar de Libertad de Prensa”.
“En ese contexto, las protestas sindicales y estudiantiles se fueron acrecentando en todo el país, especialmente en Córdoba, donde los preceptos reformista de los estudiantes y una sociedad harta de la represión policial que culmina con el asesinato del obrero y estudiante de Ingeniería Santiago Pampillón (7/9/1966) toman mayor fuerza, siendo las asambleas y reuniones obreras y estudiantiles duramente reprimidas por la Policía”, aseveró.
“Haciéndose eco del sentimiento social imperante, la dirigencia obrera unida, junto con las distintas corrientes estudiantiles declaran una huelga general con movilización para el 29 y 30 de mayo de 1969”, destacó Rotman.
“Ese día miles y miles obreros se movilizaron saliendo de sus fábricas, de los sindicatos, de los barrios periféricos y los estudiantes del mítico Barrio Clínicas. Todos ellos fueron reprimidos por la Policía, donde es asesinando el joven estudiante y obrero metalúrgico Máximo Mena (militante de la UCR). Esto provocó una reacción en cadena con incontenible furia. Se produce el estallido popular, la rebeldía contra tantas injusticias, desencadenándose una lucha abierta de los sindicatos, y los estudiantes ayudados y apoyados por toda la población”.
“Los manifestantes se adueñaron de la ciudad levantando barricadas contra la policía que, desbordada, debió retirarse a sus cuarteles, dejando a la ciudad en manos de los manifestantes (sindicalistas, estudiantes y vecinos enardecidos) durante más de 20 hs, donde se produjeron incendios y ataques a algunas empresas multinacionales y se ocuparon e incendiaron varias seccionales policiales”.
“El sentir de los habitantes de la ciudad de Córdoba quedó plasmado en una frase del General Sánchez Lahoz (jefe del 3ª cuerpo de Ejército), a cargo de la represión ‘……me pareció ser el jefe del Ejército Británico durante las Invasiones Inglesas. La gente nos tiraba de todo contra nosotros desde los balcones y techos….’”.
“Al día siguiente (30 de mayo) comenzó la represión, la ciudad de Córdoba amaneció sitiada por el ejército y la Gendarmería, se sofocó el levantamiento barrio por barrio en forma brutal dejando como saldo -según cifras oficiales- más de 20 muertos, cientos de heridos y cientos de detenidos, mientras que la Ciudad fue tomando lentamente su ritmo habitual”.
“Los historiadores de ese momento se preguntaban azorados cómo es que los trabajadores mejor pagos del país -como eran los obreros metalúrgicos de Córdoba- provocaron semejante hecho, desencadenando ese desborde con las consecuencias políticas que sabían iban a ocasionar”.
“Este episodio fue posible porque los distintos líderes sindicales y estudiantiles priorizaron los intereses y el sentir de la gente por encima de los ideológicos y personales. Fue una reacción popular de toda la ciudadanía de Córdoba, que hartos de tanta injusticia y persecuciones ideológicas, exigía la normalización institucional, que se autorice a los sindicatos a funcionar libremente, la reincorporación de los cesanteados por ejercer el derecho constitucional de huelga, reivindicación de los derechos humanos proceda de donde proceda, Universidades abiertas a las posibilidades de los hijos de los trabajadores y consustanciados con los intereses del país”.
“Estas inquietudes que la gran mayoría del pueblo Cordobés anhelaba se contraponía con el accionar de esa dictadura militar que había hecho del orden su leitmotiv, sin importar qué tipo de orden prohijaba”.
“Esto permitió que las distintas organizaciones estudiantiles marcharan de la mano con Agustín (el Gringo) Tosco (ideólogo y planificador de esta gesta y el nexo con los estudiantes), junto a Elpidio Torres de Smata con Miguel Correa de la CGT de los Argentinos, con Atilio López de la UTA y CGT Azopardo, con René Salamanca, y Alfredo Curuchet de la UOM (estos tres últimos asesinados por los esbirros de las tres A del súper ministro de Isabel Perón, el nazi fascista José López Rega)”.
“Por eso el frente obrero estudiantil. Por eso la fuerza y el poder que tuvo el Cordobazo, porque fue un hecho histórico irrepetible y original, fue el reflejo de una dolorosa época, con verdaderos dirigentes que nos dejaron actitudes que hasta hoy tienen plena vigencia”.
“Agustín Tosco, el más genuino representante de esta gesta, nos dejó esta frase que lo sintetiza y resume el espíritu de todos ‘….Para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su compañero, su hermano’”. (APFDigital)