Tras la presentación de una declaración jurada poco convincente el jefe de Gabinete quedó sin respaldo en el Congreso
A Manuel Adorni solo lo sostienen los hermanos Milei. Esta vez ningún funcionario aceptó salir a respaldar al exvocero presidencial y/o jefe de Gabinete: las inverosímiles explicaciones acerca de cómo obtuvo los 500 mil dólares de su enriquecimiento colmaron la paciencia incluso de sus aliados.
El PRO, la fuerza política que más esfuerzos hizo para sostener la gestión libertaria, le pidió a Milei que eche al funcionario. Los radicales también fueron tajantes: “quien le miente al Congreso y a la sociedad no puede conducir el Estado”, expresaron.
El cordobés Juan Schiaretti sumó presión y reclamó su salida: “No puede seguir siendo jefe de Gabinete”. Además, los diputados Mónica Frade y Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, lo denunciaron penalmente por omisión maliciosa.
El peronismo ingresó vía Senado un proyecto para destituirlo en tiempo récord con una moción de censura. Si los comunicados del PRO, la UCR y Provincias Unidas se traducen en votos, los días de Adorni están contados, sostuvo Paula Marussich en Página12.
“Las inconsistencias detectadas —que incluyen mutuos privados de dudosa trazabilidad, la adquisición y refacción en efectivo de propiedades suntuosas y tenencias financieras no declaradas por cientos de miles de dólares, entre muchas otras— exigen que este Congreso ejerza de manera urgente sus facultades constitucionales de control”, dice el proyecto de resolución del bloque de senadores peronista. A diferencia de las iniciativas presentadas en Diputados, que comenzarán a rodar el próximo 23 de junio, el proyecto del justicialismo en la Cámara alta acelera los tiempos. Prevé interpelar a Adorni dentro de los siete días hábiles posteriores a su aprobación y votar, en la misma sesión, la moción de censura, el mecanismo constitucional que puede destituirlo.
El miércoles de la semana entrante, el senador José Mayans pedirá en la reunión de labor parlamentaria convocada por Victoria Villarruel incluir el texto sobre tablas, para votarlo en la sesión que se realizará ese mismo día o uno más tarde. Como no tiene dictamen, su aprobación requiere de dos tercios. “No estamos lejos del número para destituir a Adorni”, dijo Mayans en declaraciones radiales. La cifra no resulta imposible si efectivamente el PRO y la UCR le sueltan la mano al jefe de Gabinete: en concreto, se necesitan 37 votos en el Senado y 129 en Diputados. “Hay que ver si solo critican por redes y chau o si cumplen con el deber constitucional que tenemos y con el mandato popular para el que fuimos electos”, completó la diputada Cecilia Moreau.
Si la oposición logra avanzar, una semana más tarde Adorni deberá presentarse en el Senado para su interpelación y en esa misma sesión se votará la moción de censura contemplada en el artículo 101 de la Constitución Nacional. El texto prevé un posible faltazo: según su artículo 3, si el funcionario se ausenta, la Cámara quedará “plenamente habilitada para abocarse de forma directa al tratamiento de la moción de censura”.
Con el Senado marcando los tiempos la sesión especial en Diputados prevista para el 23 de este mes podría ser la etapa final del trámite parlamentario para remover a Adorni.
Hasta acá el peronismo evitó impulsar pedidos de interpelación para no quedar como una fuerza desestabilizadora y porque entendía que cada día de supervivencia al interior del Gobierno le sumaba desgaste a la gestión libertaria. Sin embargo, la ola de indignación de los otros bloques modificó la estrategia.
La posición del PRO y la UCR
La tarde del viernes, el PRO emitió un segundo comunicado con sello calabrés: “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”. El diputado Fernando De Andreis y el legislador porteño Darío Nieto, dos hombres cercanos a Mauricio Macri, también cuestionaron al ministro coordinador.
Este fin de semana habrá una ronda de consultas entre los legisladores amarillos para fijar posición. “Hay ánimos disímiles”, dijo a este diario un dirigente del PRO en Diputados, aunque reconoció que la permanencia de Adorni en el Gobierno paraliza también el trabajo parlamentario. “¿Te imaginás discutir Ficha Limpia en medio de este escándalo?”, preguntó. Ese proyecto forma parte de la reforma política que quiere aprobar el oficialismo y con la que buscó seducir a los aliados amarillos y a los radicales. Incluso Luis “Toto” Caputo tiene demorados los cambios al proyecto de Inocencia Fiscal por acción y gracia de su jefe en el Gabinete.
Otra señal de alerta para la Casa Rosada llegó desde el radicalismo. El jefe de bloque en el Senado, Eduardo Vischi, dijo: “Adorni debería dar un paso al costado”, y compartió el comunicado del radicalismo que cuestiona al funcionario y exige un rápido accionar por parte de la Justicia. Por su parte, Schiaretti -el exgobernador de Córdoba y ahora diputado de Provincias Unidas- lo acusó de “mentirle al pueblo argentino” y solicitó al Ejecutivo dejar de “encubrirlo”. “Manuel Adorni no puede seguir siendo jefe de Gabinete de Ministros. El Gobierno no puede seguir sosteniendo la mentira ni un día más”, escribió en una publicación en X.
La indignación opositora excede la calle digital. La denuncia penal de Frade y Ferraro apunta a la presunta comisión del delito de omisión maliciosa en las declaraciones juradas patrimoniales de Adorni de los años 2024 y 2025. “Adorni ha tomado por estúpidos a todos los argentinos; es insostenible”, dijo Ferraro. Para los diputados, el funcionario podría haber incurrido en el delito de falsedad ideológica al ocultar activos e inmuebles de forma deliberada, a contramano de lo que establece la Ley de Ética Pública. El Código Penal prevé una pena de quince días a dos años de prisión e inhabilitación perpetua para aquel que falseara su declaración jurada. Es decir, no se trata de una condena de cumplimiento efectivo en prisión. Por eso el denostado jefe de Gabinete prefiere ser recordado como un evasor antes que reconocer su enriquecimiento durante la gestión libertaria. En ese caso, sí debería ir a la cárcel.
Las expresiones y acciones de los dirigentes son relevantes porque, si se traducen en manos para votar la remoción, Adorni quedará fuera de juego a instancias del Congreso que él mismo vapuleó. Un hecho sin precedentes desde que se incorporó la figura del jefe de Gabinete de Ministros en la reforma constitucional de 1994.
Los hermanos Milei
En medio del vendaval, los hermanos Milei decidieron seguir sosteniendo a Adorni, quien reconoció el miércoles, en la entrevista con La Nación+, que pensó renunciar. El Gobierno acumula tres meses de desgaste y no logra recuperar la agenda ni la iniciativa política. Según la consultora Ad Hoc, tres meses después el escándalo no solo no desapareció de la agenda, sino que continúa generando picos de conversación e interés. De hecho, el jueves Adorni fue mencionado 2,3 veces más que el Presidente, un activo usuario de las redes, y se superó a sí mismo con 319 mil menciones, por encima del pico del 12 de marzo, cuando aseguró que se deslomaba trabajando. Aunque el Gobierno busca instalar agenda, la presencia del caso Adorni en las redes -el territorio que solía manejar- fue cuatro veces superior al tema inflación.
La ofensiva opositora en el Congreso promete mantener el caso en agenda las próximas semanas. El Poder Judicial también podría sumar novedades si avanza en imputarlo. (APFDigital)