Adrián Ravier debutó como vocero e intentó despegarse del estilo Adorni
Con un discurso cuidadosamente preparado y sin aceptar preguntas, Adrián Ravier tuvo este viernes su presentación oficial como nuevo vocero presidencial y puso en marcha una nueva etapa en la estrategia comunicacional del Gobierno. La llegada del economista a Casa Rosada no fue solamente un cambio de nombres. También representó el intento –hasta ahora, infructuoso- de Javier Milei de cerrar definitivamente el capítulo Manuel Adorni y recuperar el eje de una agenda atravesada durante meses por la controversia.
Desde el comienzo de su mensaje, Ravier marcó cuál pretende que sea el rumbo de esta nueva etapa. "En los últimos meses, la comunicación pública se enfocó en cuestiones ajenas a la marcha general del Gobierno", sostuvo sin ahorrar críticas a Adorni al explicar que buscará volver a centrar la discusión en las reformas económicas y estructurales impulsadas por la administración libertaria. En ese marco, el nuevo portavoz remarcó que no hablará sobre política partidaria ni sobre asuntos del Congreso ni la Justicia.
El nuevo vocero confirmó además que las conferencias de prensa volverán a tener una periodicidad fija. Salvo modificaciones excepcionales, se realizarán todos los martes a las 11 de la mañana. Mientras tanto, la sala de conferencias de Casa Rosada atraviesa una serie de reformas y trabajos de adecuación que forman parte del relanzamiento de la comunicación presidencial.
El debut de Adrián Ravier mostró la nueva apuesta del Gobierno para dejar atrás la era Adorni
El jueves por la noche, Ravier debutó informalmente en las redes sociales, en donde anunció la ayuda humanitaria que el Gobierno enviará a Venezuela. Previamente, mantuvo un encuentro con las carteras de Jefatura de Gabinete, Defensa, Seguridad y Salud, representantes de Cancillería y autoridades de Aerolíneas Argentinas, con el objetivo de coordinar la asistencia que el Gobierno argentino puso a disposición. “Fue muy bien recibido por todos”, señalaron a este medio en su entorno.
Ravier eligió presentarse este viernes más como académico que como dirigente político. Repasó su trayectoria universitaria, recordó su vínculo intelectual con Milei y destacó las coincidencias ideológicas que ambos mantienen desde hace años en materia económica. También reivindicó el perfil reformista del Gobierno y aseguró que aceptó el cargo por pedido directo del Presidente.
La exposición duró poco más de trece minutos y concluyó sin intercambio con la prensa. Sin embargo, luego de la transmisión oficial los periodistas acreditados en Balcarce 50 le entregaron una carta en la que reclamaron el levantamiento de las restricciones impuestas para el trabajo cotidiano en la sede del Gobierno y pidieron recuperar condiciones de acceso que fueron recortadas durante la gestión anterior de la Vocería.
En su discurso, Ravier había reivindicado el rol del periodismo independiente y expresó su intención de construir un vínculo basado en el respeto y el intercambio de ideas. Resta ver si traduce esas definiciones en hechos concretos.
La reorganización de la comunicación oficial viene acompañada de otros movimientos dentro del esquema de poder. El jueves, Karina Milei recibió en Casa Rosada a Fabián Fernández, el nuevo Secretario de Comunicación y Prensa, en una reunión convocada por la secretaria general de la Presidencia. Allí, la funcionaria le bajó los ejes de gestión y qué espera de la nueva etapa en materia de comunicación.
Según pudo saber este medio, el próximo lunes será el último día de Fernández en la compañía estatal YPF, donde se desempeña como jefe de comunicación. Su desembarco en el Gobierno forma parte del rediseño del área, que Balcarce 50 comenzó a ejecutar tras la salida de Adorni y que busca profesionalizar el manejo del mensaje oficial, publicó Ámbito.
En paralelo, el Gobierno intenta bajar el volumen político del caso que terminó con la salida de su exvocero. La posición oficial quedó sintetizada en una frase que se escuchó este viernes a un colaborador del mandatario. "El jefe de Gabinete hizo su presentación y su rectificación, ahora todo está en manos de la Justicia. El resto es pirotecnia política". Con esa definición buscan dar por cerrado el episodio y evitar que vuelva a monopolizar la agenda pública. (APFDigital)