El volcadero de Paraná bajo la lupa: una deuda ambiental de casi 90 años
(Por Cristina Rodríguez para APF Digital)
Se estima que en Argentina existen 5.000 basurales a cielo abierto, lo que significa, en promedio, más de dos basurales por municipio. El Estado debe garantizar el derecho a la salud y a un ambiente sano a través de una planificación estratégica para la gestión de residuos. Es articulador y equilibrador entre otros actores intervinientes. Establece normas y objetivos de calidad ambiental, que a su vez fiscaliza para su debido cumplimiento.
Actualmente el volcadero en la capital provincial está degradándose, incrementando su superficie y su volumen.
Horacio Enríquez, director de la “Fundación Eco Urbano”, aseguró que la ciudad de Paraná mantiene una deuda histórica en materia de gestión de residuos y remarcó que la solución pasa por avanzar hacia un relleno sanitario, fortalecer la separación en origen y sostener políticas públicas a largo plazo.
Durante una jornada de debate sobre el Plan Urbano Ambiental, también cuestionó la falta de continuidad de los programas ambientales y llamó a un acuerdo entre el Estado, las empresas y la comunidad.
La Justicia emplazó a Municipio y Provincia a presentar un plan de traslado del Volcadero de Paraná
Enríquez afirmó que la problemática del volcadero municipal es un tema clave para los vecinos de Paraná, ya que impacta tanto en el ambiente como en la salud pública.
El lugar recibe de forma indiscriminada todo tipo de residuos domiciliarios (materia orgánica, plásticos, pilas, vidrios, latas y otros) sin considerar los diferentes tiempos de descomposición de los elementos y la toxicidad que generan, además los desechos de barridos de calles, poda de árboles y residuos industriales
Los basurales a cielo abierto traen aparejados un sin número de impactos negativos en el ambiente que traen consecuencias en la salud de la población; dado que la contaminación atmosférica impacta en forma directa a la población circundante y dependiendo de la dirección e intensidad de los vientos las emisiones y olores alcanzan distancias de varios kilómetros afectando zonas más alejadas.
Es de público conocimiento que la población, especialmente, lo niños de la zona presentan problemas de visión, infecciones respiratorias, asma y neumonía generados por el humo, agregando las afecciones por gases y olores.
Otro dato: al no contar con suelo impermeabilizado, los basurales a cielo abierto resultan un foco de contaminación, tanto por la generación de líquido lixiviado como por la emisión de gases de efecto invernadero. El lixiviado es un líquido que se produce cuando los residuos sufren el proceso de descomposición, y el agua (de las lluvias, el drenaje de la superficie o las aguas subterráneas) se percola a través de los residuos sólidos en estado de descomposición. Este líquido contiene materiales disueltos y suspendidos que, si no son controlados de forma adecuada, pueden pasar a través del piso de base y contaminar fuentes de agua potable o aguas superficiales.
Paraná necesita un relleno sanitario
“Todos somos generadores iniciales de residuos y, si el municipio plantea un programa de separación y valorización, estamos obligados a separar en origen”, indicó Enríquez.
El predio afecta directamente a los humedales del oeste de Paraná, y señaló que la quema de residuos continúa generando impactos sobre la calidad del aire.
Recordó que Paraná desarrolló distintos programas ambientales desde comienzos de los años 2000, y destacó inversiones realizadas en plantas de tratamiento y la organización de recuperadores urbanos en cooperativas.
En tal sentido, cuestionó que cada gestión modifique o abandone las iniciativas anteriores. No es un problema de un gobierno. “El problema es que los gobiernos no continúan los programas y políticas ambientales”, apuntó.
Consideró que la educación ambiental tiene que ser una política de Estado porque el gran desafío es cultural, tiene que ver con nuestros valores y con nuestros hábitos.
También señaló que la responsabilidad no recae únicamente sobre el Estado y resaltó la necesidad de que se instrumente un modelo de gestión integral e inclusiva que incorpore a las cooperativas de recuperadores urbanos. “Que el municipio haya abierto un espacio del Plan Urbano Ambiental, es muy importante. Es un tema complejo y apremiante”.
Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU)
Precisamente en una jornada que organizó la Municipalidad de Paraná se trabajó en la construcción de un diagnóstico compartido sobre la situación actual de los residuos urbanos en la ciudad con el objetivo de generar consensos que orienten futuras líneas de acción.
La exposición de “Eco Urbano” estuvo a cargo de Vanesa Zender, quien se enmarcó en la necesidad de sostener políticas públicas en el tiempo, fortalecer la educación ambiental, ampliar la separación en origen y garantizar la inclusión sociolaboral de los recuperadores urbanos.
Expuso que Paraná posee una rica trayectoria de hitos ambientales: desde los programas iniciales del año 2000 y 2005, pasando por la creación de la Planta Municipal y la Cooperativa Nueva Vida en 2014, hasta la Mesa Social de GIRSU en 2020.
Sin embargo, para justificar el viraje hacia un modelo verdaderamente integral, en el panel se analizó críticamente por qué estamos donde estamos hoy, señalando la falta de continuidad en las políticas del pasado y la complejidad de los cambios.
Finalmente, Zender destacó cuatro etapas del circuito, comenzando por la separación en origen con campañas sostenidas de minimización y compostaje; siguiendo por una recolección diferenciada y adaptada a residuos especiales y grandes generadores; potenciando el tratamiento mediante la inversión continua en infraestructura y capacitación para el sector no cooperativizado; y culminando con el Relleno Sanitario exclusivamente para la fracción de rechazo.
Asimismo, la descripción introdujo la relevancia de marcos normativos clave como el Proyecto de Ley de Envases bajo el principio de Responsabilidad Extendida del Productor, una herramienta federal esencial para financiar e integrar oficialmente el trabajo de los recuperadores dentro de la cadena productiva post consumo. (APF Digital)