2026-07-23

Francia prohibió las redes sociales para menores de 15 años

El objetivo es prevenir problemas de salud mental, adicciones y riesgos de ciberbullying. Los expertos coinciden en que las plataformas sobreestimulan a los niños y jóvenes en etapas claves del neurodesarrollo.

Francia aprobó una ley que prohíbe a los menores de 15 años usar redes sociales desde el 1 de septiembre de 2026, una medida que convierte al país en el primero de la Unión Europea en imponer una restricción de ese alcance y que obligará a las plataformas a cerrar cuentas existentes y validar la edad de sus usuarios.

El alcance de la ley incluye un calendario concreto: desde septiembre, los menores de 15 años no podrán abrir nuevas cuentas y las empresas tendrán cuatro meses adicionales para clausurar las ya activas e instalar un sistema de verificación de edad aprobado por el regulador francés de protección de datos. El presidente Emmanuel Macron busca que la regla se aplique al comienzo del próximo ciclo escolar.

La ley extiende su alcance al uso de teléfonos móviles en escuelas secundarias. Quedan fuera de la regulación las enciclopedias en línea y los directorios educativos o científicos.

Australia había sido el primer país del mundo en aplicar una limitación de este tipo en diciembre, en ese caso para jóvenes de hasta 16 años en plataformas como Facebook, Snapchat, TikTok y YouTube. La legislación francesa se convierte ahora en la primera experiencia equivalente dentro del bloque europeo.

Un informe publicado en diciembre identificó efectos adversos asociados a ese uso de pantallas: baja autoestima y exposición a contenidos relacionados con autolesiones, consumo de drogas y suicidio.

Consultada por Infobae sobre la normativa francesa, la licenciada en Psicología (UBA) Florencia Alfie, especialista en adolescencia, autora de “Cómo sacar a un adolescente de su habitación” afirmó: “Creo que es una decisión que abre un debate muy necesario. Durante años les dimos a los chicos acceso a las redes sociales como si fueran un entretenimiento más, pero hoy sabemos que no son espacios neutrales, ni son inocuas".

“Están diseñadas para captar la atención durante el mayor tiempo posible y eso tiene un impacto en el desarrollo emocional, el sueño, la concentración, la autoestima y la salud mental. Ahora bien, no creo que la solución sea solamente prohibir. Las leyes pueden ayudar a poner límites y también a exigirles responsabilidad a las plataformas, pero la educación digital y el acompañamiento de las familias siguen siendo fundamentales. No alcanza solo con sacar el celular, hay que enseñar a usarlo”, afirmó.

Otros países que regularon redes sociales

La medida se inscribe además en una tendencia internacional de regulación del acceso de niños y adolescentes a plataformas digitales. Malasia adoptó medidas similares prohibiendo el acceso a las redes sociales para los menores de 16 años, mientras que países europeos como España, Dinamarca, Grecia, Rumania y Nueva Zelanda también exploran normas más estrictas.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, anunció en febrero que el país quiere limitar el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años. Dinamarca y Grecia han presentado planes para prohibir su uso a los jóvenes, mientras que el Reino Unido prohibió su uso a los adolescentes.

Informes como el de la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral advierten sobre graves consecuencias en el sueño, el bienestar emocional y la aparición de conductas adictivas. Además, la exposición a redes sociales está vinculada a la comparación social, el acceso a contenidos violentos, alteraciones del sueño y ciberacoso.

Un estudio publicado en elJ ournal of the American Medical Association advierte que usar redes sociales antes de los 13 años se asocia con un menor rendimiento cognitivo. La investigación, realizada en 2025 en Estados Unidos, evaluó a más de 6.500 niños y detectó que quienes usaban estas plataformas, incluso durante una hora diaria, obtenían peores resultados en pruebas de memoria, lectura y lenguaje en comparación con quienes casi no accedían a redes sociales.

Cómo impacta en la salud mental, según los expertos

La médica psiquiatra y experta en adicciones Geraldine Peronace (MN 110.541) señaló a Infobae que el uso excesivo de pantallas se asocia con un aumento de trastornos mentales en menores: “La salud mental está en juego. El uso excesivo de pantallas tuvo y tiene un impacto directo sobre el aumento de trastornos en menores”, afirmó.

Peronace explicó que los adolescentes enfrentan amenazas como el acoso sexual en línea, el bullying digital y la presión por la validación social instantánea, en un entorno virtual tan real y riesgoso como el físico.

Según Peronace, el impacto de las tecnoadicciones no solo afecta el desarrollo infantil, sino que también se refleja en el aumento de suicidios en niños y adolescentes. Hay un “índice de suicidio desmedido como nunca antes en la historia de la humanidad que estamos viendo de niños y de adolescentes”, dijo y destacó que “en Argentina tuvimos la tasa más alta de suicidio de los últimos diez años, que va de la mano, en correlación, con la tasa de suicidios del mundo”, afirmó.

En este contexto, mencionó el rol de las redes sociales y la búsqueda de validación a través de los ‘likes’. “Una de las grandes causas de suicidio infantojuvenil tiene que ver justamente con la validación de los likes y el tema del bullying”, indicó. También resaltó que algunas plataformas han comenzado a restringir la visualización de estas métricas para reducir el impacto negativo. Además, destacó que la presión por la aceptación digital y la exposición constante refuerzan patrones de ansiedad y depresión.

La doctora Florencia Sanabria, médica especialista en Neurodesarrollo para niños y adolescentes advirtió que las redes sociales no funcionan únicamente como entretenimiento: “Funcionan como un sistema de comparación permanente. Una madre ve a un niño de dos años recitando letras, otro contando en inglés, otro haciendo deporte, otro comiendo vegetales sin protestar, otro sentado perfecto en una actividad. La conclusión aparece de inmediato: mi hijo debería poder hacer eso. Y si no puede, quizás algo esté mal. El niño queda entonces bajo una doble presión. Por un lado, la presión directa de las actividades, terapias y demandas tempranas. Por otro, la presión indirecta de representar una imagen familiar exitosa".

Y completó: “Un niño no es un perfil en redes, no es un proyecto de rendimiento, no es una vitrina de crianza exitosa. Es un sujeto en desarrollo. Y desarrollar no significa cumplir expectativas ajenas a los dos años. Significa tener tiempo, cuidado, límites, juego, salud y adultos capaces de mirar más allá de la pantalla".

Otro de los riesgos del uso de pantallas es la ludopatía. El doctor Federico Pavlovsky, médico psiquiatra y director de Dispositivo Pavlovsky, entidad de asistencia a personas con consumos problemáticos y adicciones conductuales, explicó a Infobae que las distintas encuestas a nivel nacional (Apostar no es un juego, Unicef, Cruz Roja) están señalando que aproximadamente entre el 20 y el 30% de los chicos en edad escolar están apostando en juegos online, básicamente fútbol.

El riesgo central de las apuestas en los jóvenes es el desarrollo de una adicción, afirmó el doctor Pavlovsky: “Se estima que hasta el 5% de quienes apuestan pueden desarrollarla, con todo lo que eso implica: pérdida económica, ruptura de vínculos, síntomas depresivos y de ansiedad, problemas legales, vivir amenazado por acreedores, una profunda crisis familiar“.

El doctor Pavlovsky señaló: “No hay que esperar a llegar a una situación de deuda económica o crisis de salud mental aguda. En términos prácticos, hay que hablar del tema en casa sin dramatismo, revisar el uso del celular y estar atentos a señales de alarma como cambios de humor, mentiras sobre dinero o aislamiento. Si aparecen esas señales, consultar con un profesional de salud mental sin demora“, aconsejó el médico.

Cuál es la recomendación de los expertos: redes sociales a partir de los 15 ó 16 años

Frente a esta problemática, Peronace mencionó las recomendaciones de especialistas en salud infantil. “En 2024, la Sociedad Española de Pediatría [recomendó que] de 0 a 6 años, cero pantallas”, dijo. En cuanto a los niños mayores de seis años, advirtió que su uso debe ser muy limitado: “Con suerte una hora”.

La psiquiatra explicó los efectos neurobiológicos de la exposición constante a pantallas en los niños. “Lo que va a pasar en el cerebro con una pantalla en una criatura de un año y medio o dos años es que en esa hiperexcitación, hiperestimulación, va a salir a chorros la dopamina, que sería lo mismo que un pase de cocaína para un niño”, aseguró. Esta sobrecarga del sistema de recompensa del cerebro genera un patrón de comportamiento adictivo que puede derivar en problemas mayores.

Por su parte, la psicóloga Alfie señaló: “Mi recomendación en el uso de redes sociales es retrasar el acceso todo lo posible, idealmente hasta los 15 o 16 años. Cuanto más tarde ingresan, mejor suele ser para su desarrollo. Y cuando empiezan, no deberían hacerlo solos. Los primeros años necesitan supervisión, conversaciones frecuentes y acuerdos claros sobre privacidad, contenidos y tiempo de uso. Lo importante es que las redes no desplacen el sueño, la actividad física, el estudio, los encuentros cara a cara ni el tiempo en familia. Si un adolescente deja de hacer esas cosas porque está conectado, es una señal de alerta", advirtió.

“La tecnología llegó para quedarse. El desafío no es criar chicos lejos de las pantallas, sino ayudarlos a construir una relación saludable con ellas”, indicó Alfie y brindó recomendaciones:

.Retrasar la entrega del primer celular y el ingreso a redes sociales.

.Establecer reglas claras desde el principio: horarios, lugares donde no se usan pantallas (como la mesa o el dormitorio durante la noche)

.Interesarse por lo que hacen en internet con la misma curiosidad con la que preguntamos cómo les fue en la escuela.

.Hablar de los riesgos, pero también de las oportunidades, sin generar miedo ni demonizar la tecnología.

.Dar el ejemplo. “Si los adultos vivimos mirando el celular, es muy difícil pedirles a los adolescentes que hagan otra cosa. Recordemos que nuestros hijos aprenden mucho más de lo visto que de lo oído”, reflexionó la psicóloga.

Finalmente, dio un mensaje esperanzador para los padres: “Si creen que ya perdieron la batalla porque sus hijos crecieron con el celular en la mano... nunca es tarde para hacer cambios. Aunque un adolescente ya use redes, siempre se pueden establecer nuevos acuerdos, conversar sobre lo que pasa en internet, y recuperar espacios sin pantallas, y más cara a cara”, concluyó Alfie. (APFDigital)

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