Imputabilidad a los 14 años: El Gobierno de Santa Fe afirma que la provincia está preparada para el nuevo escenario
En poco más de dos semanas —el 5 de septiembre próximo— comenzará a regir en toda la Argentina la ley que reduce la edad de imputabilidad de 16, a 14 años; y establece una serie de condiciones de detención, acompañamiento y reeducación de los adolescentes que protagonicen delitos de una determinada gravedad.
Frente a este escenario, desde el Gobierno de Santa Fe aseguran que la provincia ya se encuentra preparada, tanto a nivel edilicio, como en cuanto a profesionales preparados para atender las nuevas necesidades.
Frente a este escenario, desde el Gobierno de Santa Fe aseguran que la provincia ya se encuentra preparada, tanto a nivel edilicio, como en cuanto a profesionales preparados para atender las nuevas necesidades.
"No hay que inventar nada, ya está inventado, los establecimientos ya existen, las medidas ya están, los lugares de alojamiento ya están. Y lo más importante, la normativa procesal, que para muchas provincias será una novedad, en la provincia de Santa Fe ya existe también", aseguró el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, en el programa Creo.
La provincia de Santa Fe ya cuenta con un Código Procesal Penal Juvenil que data de 2023, que toma los principios del sistema acusatorio del Código de Adultos de 2007 y que comenzó a regir en 2014. Además, tiene una Ley de Ejecución de la Pena desde diciembre de 2023, cuyas disposiciones supletoriamente se aplican a menores también.
Cococcioni afirmó: "No es correcto decir que hay que crear cargos y estructuras... La norma ya está. El régimen penal juvenil tiene dos grandes ramas de medidas, las medidas alternativas y las medidas de privación de libertad. Y las medidas alternativas que se plantean ahora, no son muy distintas a las que ya se implementan en programas de la Secretaría de Niñez".
Tobilleras para menores con prisión domiciliaria
El ministro explicó que dentro de las medidas privativas de la libertad para menores de 14 a 18 años, existen tres escalones, que dependen de la gravedad del delito: "El primero es la prisión domiciliaria, que vamos a proponer que sean todas con tobilleras electrónicas, porque tenemos tobilleras para todos".
"Nosotros -insistió- vamos a poner a disposición las tobilleras, después será cuestión de que cada fiscal lo pida y que el juez autorice aplicarlas en el caso concreto".
"Segundo escalón, alojamiento de los menores en establecimientos de puertas abiertas, que ya los tenemos. Son institucionalización intermedias; no es un régimen penitenciario. Son institutos al cuidado de personal civil y que no implican privación carcelaria de libertad", describió el ministro.
Y el tercer escalón, ya en los casos más graves, en delitos más violentos y con un perfil criminológico más complejo, "el menor detenido es alojado en los Centros Especializados de Responsabilidad Penal Juvenil (CERPJ), antes conocidos como el Pabellón Juvenil de Las Flores y el IRAR en Rosario".
Cococcioni explicó que "son establecimientos de puertas cerradas, con un régimen similar al régimen penitenciario, pero en lugares específicos para que los menores no estén mezclados con los mayores".
—Existe el mito de que habrá una avalancha de nuevos chicos detenidos. ¿Son tantos los delitos graves cometidos por menores de entre 14 y 16 años, como para que sea necesario construir nuevas celdas?
—Más allá de cómo se haya presentado el tema en el debate público, la ley nacional que baja la edad de imputabilidad es mucho más leve. Son sanciones muy disminuidas, con un tope en el máximo. Lo que sería prisión perpetua para un adulto, son 15 años para un menor.
Y en muchas ocasiones la pena privativa de la libertad, en el caso de un menor, se sustituye por una pena alternativa. El sistema no juzga con la misma severidad a un menor, que a un adulto, mayor de 18 años.
Estadísticamente, los casos tal vez no son tantos, pero es verdad que hacía falta esta definición, porque la evolución de la sociedad va produciendo estos casos en los que un chico de 14 o 15 años comete un hecho muy grave.
Pero claramente no estamos ante un fenómeno que nos vaya a producir una saturación del sistema penal juvenil.
Y llegado el caso, hay que ver cómo funciona en la práctica. Si en la práctica se empiezan a dictar más medidas de privación de la libertad, habrá que hacer un programa de obra pública más ambicioso para el área penal juvenil.
Hoy, con los elementos que tenemos, no estamos en condiciones de decir que sea necesario hacer esa inversión, como sí tenemos los elementos en el sistema de adultos, por lo que estamos construyendo 7.200 nuevas plazas, publicó Aire de Santa Fe. (APFDigital)