"PISA 2025: los resultados del ajuste" la columna de opinión de Blanca Osuna
La columna completa:
"Los resultados de las pruebas PISA 2025 vuelven a colocar a la educación argentina frente a una realidad preocupante que el Gobierno nacional prefiere no discutir. La evaluación brinda información valiosa.
¿Qué aporta el informe de PISA 2025 elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)? No solo permite conocer el desempeño de los estudiantes de 15 años en Ciencias, Lectura y Matemática. También ofrece elementos fundamentales para comprender las condiciones sociales, económicas, familiares y escolares en las que se construyen esos aprendizajes.
Y allí PISA ofrece un dato clave, el nivel socioeconómico constituye uno de los principales condicionantes estructurales asociados con los resultados educativos. Los estudiantes provenientes de hogares con mejores condiciones económicas, sociales y culturales alcanzan desempeños más altos. No se trata de una particularidad, ni una asignatura, sino de un patrón que atraviesa las tres áreas evaluadas.
El 27,6% de los estudiantes argentinos de 15 años que participaron de PISA declaró haber trabajado a cambio de un pago durante las dos semanas anteriores al relevamiento. Entre quienes pertenecen al cuartil de menores recursos, esa proporción aumenta al 33,9%. Además, en todas las áreas evaluadas y en todos los niveles socioeconómicos, los estudiantes que no trabajaron obtuvieron mejores resultados que quienes sí lo hicieron.
Esto no significa responsabilizar a los adolescentes que trabajan. Significa reconocer que no llegan a la escuela en las mismas condiciones quienes pueden dedicar su tiempo a estudiar y quienes deben combinar tempranamente el estudio con una actividad remunerada. Negar que las condiciones de existencia condicionan las trayectorias y las oportunidades de aprendizaje no es rigor técnico: es una profunda necedad política.
Entre los estudiantes de menor nivel socioeconómico, el 32% asiste a escuelas con un elevado déficit de materiales y recursos educativos. Entre los estudiantes mejor posicionados, esa proporción es del 11%. Es decir, los estudiantes más pobres están expuestos a estas carencias en una proporción casi tres veces mayor. Los datos muestran que disponer de libros, equipamiento, infraestructura adecuada y materiales de enseñanza puede producir una diferencia concreta. También señalan con claridad dónde debe intervenir el Estado.
Es cierto que los puntajes obtenidos por Argentina son preocupantes: 393 puntos en Ciencias, 389 en Lectura y 367 en Matemática. Esto representa una disminución de 13, 12 y 11 puntos, respectivamente, en comparación con 2022. Pero si observamos la serie histórica completa, no encontramos una caída continua que pueda atribuirse con seriedad a una única fuerza política.
Veamos: después del piso registrado en 2006, año de la aprobación de la ley de Educación Nacional, y 2012 los resultados mejoraron 15 puntos en Ciencias, 7 en Matemática y 22 en Lectura. Posteriormente se produjeron fluctuaciones y una relativa estabilidad hasta 2022. Entre 2018 y 2022, incluso atravesando la pandemia, los puntajes prácticamente no variaron.
El informe oficial de la Secretaria de Educación sobre la prueba advierte expresamente que los factores asociados a los resultados “en ningún caso deben interpretarse en términos causales”. Sin embargo, el comunicado político del Ministerio de Capital Humano afirma que el estado de la educación es “consecuencia directa” de una cultura educativa instaurada por los gobiernos kirchneristas. El mismo Gobierno que pide prudencia metodológica en su informe abandona esa posición cuando necesita construir un culpable político.
Leer los puntajes sin considerar la desigualdad, el trabajo adolescente, la falta de libros, las condiciones de infraestructura y la escasez de recursos escolares, las condiciones de vida de los docentes, constituye una mirada deliberadamente parcial. Se enseña y se aprende en condiciones concretas.
Por eso tampoco podemos separar estos resultados de las decisiones tomadas desde diciembre de 2023. La reducción de la inversión educativa, el abandono de políticas de distribución de libros y computadoras, el recorte de las becas Progresar, el deterioro de los salarios docentes y el desfinanciamiento de la educación técnica fueron decisiones de este Gobierno.
El propio vocero presidencial lo reconoció hace unos días al afirmar: “La educación es una inversión fundamental, pero sí, hemos tenido que llevar adelante una reducción del gasto para recuperar el orden público, el orden macroeconómico”.
No hay mejora posible de los aprendizajes si se deterioran simultáneamente las condiciones de enseñanza, los salarios docentes y las políticas destinadas a acompañar las trayectorias escolares.
En Entre Ríos, esta orientación se expresa en los cierres de escuelas rurales, el achicamiento de la oferta destinada a jóvenes y adultos, la falta de una política sostenida de infraestructura escolar y la ausencia de libros y netbooks. A ello se suma el impacto del vaciamiento nacional de la educación técnica.
Frente a esta situación, el gobernador Frigerio no puede limitarse a administrar las consecuencias del ajuste ni guardar silencio ante el incumplimiento de las leyes educativas por parte del Presidente de la Nación. Defender la educación entrerriana exige reclamar los recursos que corresponden y sostener las escuelas, las modalidades y las políticas que garantizan el derecho a la educación en todo el territorio provincial.
Lo que debería explicar el Gobierno nacional no es quién tiene la culpa de los resultados de PISA 2025, sino qué está haciendo hoy para mejorarlos. ¿Cuál es su política integral para la escuela secundaria? ¿Cómo acompañará a los adolescentes que estudian y trabajan? ¿Qué medidas adoptará para garantizar libros, conectividad, infraestructura y equipamiento? ¿Cómo piensa recuperar el salario y jerarquizar el trabajo profesional de los docentes? Las respuestas a estas demandas ¿se verán reflejadas en el presupuesto 2027 que enviará el gobierno al congreso este 15 de septiembre?
Los resultados de PISA deben preocuparnos y ocuparnos. Pero, sobre todo, deben servir para reafirmar una convicción: sin programas de apoyo a la enseñanza, inversión educativa, escuelas con recursos y docentes reconocidos, y condiciones de igualdad social no habrá mejora sostenida de los aprendizajes", concluyó Osuna. (APFDigital)