2026-10-05

Flávio Bolsonaro se impuso en las elecciones de Brasil y parte con ventaja frente a Lula para la segunda vuelta

El hijo del exmandatario le sacó dos puntos al presidente en una elección atravesada por la polarización, la influencia de Trump y el avance de la derecha en América Latina.

El candidato del Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, sorprendió este domingo al imponerse en las elecciones con el 47,11% de los votos por encima del presidente de Brasil y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, que obtuvo el 45,07%, en unas ajustadas elecciones que confirman un perfil cada vez más conservador del gigante sudamericano y que terminarán de definirse en una segunda vuelta el 25 de octubre.

En unas elecciones que transcurrieron bajo la atenta mirada de Washington y con la posibilidad de consolidar definitivamente el giro ideológico que atraviesa la región, más de 158 millones de brasileños estuvieron habilitados para votar este domingo.

Con una abstención que rondó el 21%, en línea con las primeras vueltas de 2018 y 2022, los candidatos se concentrarán ahora en convencer a quienes no ejercieron su voto, al igual que al pequeño porcentaje de electores que decidieron acompañar a los demás candidatos presidenciales -alrededor del 8%- en unos comicios fuertemente polarizados y muy atravesados por el desencanto.

Aunque el candidato del PL comenzó el conteo con un fuerte impulso que le permitió ilusionarse con un triunfo en primera vuelta, el ingreso de los votos del nordeste, donde Lula es más fuerte, terminó por confirmar una segunda vuelta. En un escenario altamente volátil, la gran mayoría de las encuestas volvieron a fallar. Si bien todas anticipaban un balotaje, solo una consultora, Gerp, había ubicado a Bolsonaro en primer lugar.

Como en 2022, el balotaje enfrentará al histórico líder de 80 años de la izquierda brasileña, siete veces candidato presidencial y tres veces presidente, con un Bolsonaro. Esta vez, será con el senador ungido por su padre, el exmandatario Jair Bolsonaro, condenado por intento de golpe de Estado.

La suerte para Lula se anticipa complicada. Desde el regreso de la democracia, ningún candidato que salió segundo en primera vuelta logró remontar en el balotaje. Además, la mayoría de los candidatos presidenciales menores son de tendencia conservadora, a excepción de Augusto Cury (Avante), que sacó el 2,9%. Detrás quedaron Renan Santos (Misión), con el 2,25%, Ronaldo Caiado (PSD), con el 2,20%, mientras que el resto obtuvo menos del 0,3% de los votos.

“El resultado a veces es inesperado; confieso que estaba convencido de que ganaría en primera vuelta”, admitió Lula en su primera reacción, al reconocer el golpe que recibió en las urnas y el difícil camino que recorrerá hasta el 25.

El mandatario intentó no obstante mostrarse competitivo de cara al balotaje. “Mañana empezamos una nueva campaña”, lanzó Lula. “Soy muy bueno en la etapa de eliminación directa. Veremos quién tiene el mejor plan”.

“Estoy muy contento con el resultado”, declaró por su parte Bolsonaro ante los periodistas que lo esperaban en su residencia. “Brasil quiere un cambio; esa es la lectura de lo que ha sucedido este domingo”, agregó el candidato.

Si Bolsonaro se impone nuevamente en la segunda vuelta, América Latina confirmaría un giro hacia la derecha que contó en el último año con triunfos en Colombia, Perú y Honduras, todos con el patrocinio directo o indirecto de la Casa Blanca de Donald Trump.

También parte de la oleada de la derecha regional, el presidente argentino, Javier Milei, festejó el desempeño de su aliado regional. “Felicitaciones querido amigo Flavio Bolsonaro, por esta histórica elección ante el comunista de Lula. El continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad”, escribió en X el mandatario.

Los Bolsonaro también recibieron buenas noticias en las otras elecciones de este domingo, en las que también estaban en juego 27 gobernaciones, las 513 bancas de diputados y 54 de los 81 escaños de senadores.

Por un lado, todos los candidatos de la familia Bolsonaro que compitieron además de Flavio fueron electos, como Michelle Bolsonaro –la esposa del expresidente-, que fue elegida senadora por el Distrito Federal, con un récord de votos. Además, el PL se convirtió en la principal fuerza del Congreso, con 121 bancas en Diputados y 28 en el Senado. El PT quedó bastante más relegado y obtuvo apenas nueve escaños en la Cámara alta, mientras que la coalición que integra alcanzó 78 bancas en Diputados.

El PL ganó 10 de las 19 gobernaciones definidas en primera vuelta, contra tres del PT. Una de las más resonantes fue la del exjuez Sergio Moro, que condenó a Lula en el Lava Jato, en Paraná.

 

Las propuestas

La polarización que se vio en las urnas también se refleja en la distancia entre las propuestas de los dos principales candidatos.

Lula propone un Estado más activo, con mayor inversión pública y ampliación de las políticas sociales, de empleo, educación y salud. También plantea terminar con la jornada laboral 6x1, mantener los aumentos reales del salario mínimo y aumentar la carga tributaria sobre los sectores de mayores ingresos. En seguridad, propone una mayor participación del gobierno federal, con más inteligencia y coordinación entre las fuerzas y una estrategia contra el financiamiento del crimen organizado. También promete alcanzar la deforestación cero para 2030.

Flavio Bolsonaro, en cambio, propone reducir el tamaño del Estado, el gasto público y los impuestos, inspirado en el gobierno de Javier Milei. Su programa contempla eliminar al menos diez ministerios y descentralizar el poder, mientras que en seguridad plantea declarar al Primer Comando de la Capital (PCC), al Comando Vermelho (CV) y otras organizaciones criminales como grupos narcoterroristas y reforzar las operaciones para recuperar territorios controlados por el crimen.

El candidato del PL también propone reducir de 18 a 16 años la edad de responsabilidad penal para determinados delitos y construir cinco cárceles federales de máxima seguridad en el modelo de El Salvador. Su candidatura está además atravesada por la situación de su padre. Flavio defiende el indulto de Jair Bolsonaro y propone limitar las atribuciones del Supremo Tribunal Federal (STF), con el que mantiene un enfrentamiento desde el inicio de la campaña.

Las propuestas de los candidatos responden a las principales preocupaciones del electorado. En un sondeo de la consultora Quaest del mes pasado, la violencia apareció mencionada por el 31% de los encuestados como la principal preocupación de los brasileños. Le siguieron la economía, con el 16%, y la salud y la corrupción, ambos con el 14%.

 

Los perfiles de los electores

Las diferencias regionales siguen siendo una de las principales claves de la división política de Brasil. El Nordeste mantiene una fuerte base electoral para Lula, mientras que el Sur continúa siendo uno de los principales bastiones del bolsonarismo. Pero la brecha también atraviesa los ingresos, la educación y la religión.

Mientras que Lula tiene ventaja entre los sectores de menores recursos y los católicos, Flavio se impone entre los sectores de mayores ingresos y educación y alcanza el 50% entre los evangélicos.

La transformación económica también modificó el mapa político. El antiguo cinturón industrial del ABC paulista, donde Lula construyó su trayectoria como dirigente sindical, dejó de ser un bastión automático del PT. Parte de los antiguos trabajadores industriales se volcó hacia posiciones más conservadoras, mientras que las nuevas generaciones muestran mayor distancia con el partido y una mayor inclinación hacia una agenda de menor intervención estatal.

 

El rol de Estados Unidos

La elección brasileña también se ha convertido en un capítulo de la disputa por la influencia del presidente norteamericano, Donald Trump, en América Latina. La relación con Washington atravesó la campaña, desde los aranceles impuestos por la Casa Blanca y las sanciones contra funcionarios brasileños hasta el respaldo de Trump a Jair Bolsonaro y su acercamiento a su hijo Flavio.

El jueves, Trump calificó las elecciones como “muy importantes” para Estados Unidos y al día siguiente dijo que seguiría de cerca el proceso. La tensión volvió a quedar expuesta esta semana, cuando Washington cerró temporalmente su embajada en Brasilia y sus consulados por una supuesta amenaza de bomba que luego no fue confirmada.

La campaña de Lula pidió investigar el episodio como una posible interferencia externa y apuntó contra el secretario de Estado, Marco Rubio. El gobierno brasileño también había pedido investigar si el Departamento de Estado destinó un millón de dólares a organizaciones enfrentadas con el STF.

Lula buscó aprovechar la presión de Washington para plantear una cuestión de soberanía. “Brasil no cabe en el patio de nadie”, dijo ante la Asamblea General de la ONU la semana pasada.

Del otro lado, el vínculo entre el bolsonarismo y Trump se estrechó durante la campaña. El presidente estadounidense recibió a Flavio en la Casa Blanca en mayo y el senador llegó a definir a Brasil como “el campo de batalla” por el futuro del hemisferio.

Sin embargo, una eventual victoria de Flavio no supondría necesariamente un alineamiento automático con Washington. China es el principal socio comercial de Brasil y su peso económico constituye un contrapeso relevante frente a cualquier giro brusco de la política exterior brasileña.

El resultado, además, tendrá impacto más allá de las fronteras brasileñas. En los últimos dos años, la derecha avanzó en buena parte de América Latina, con nuevas fuerzas y gobiernos conservadores en Chile, Bolivia, Colombia y Perú, mientras Ecuador y la Argentina reforzaron esa tendencia.

Una eventual victoria de Flavio Bolsonaro consolidaría ese giro regional hacia la derecha y probablemente convertiría a Brasil, por su peso político y económico, en uno de sus principales motores. (APFDigital)

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