Brasil aprobó la reducción de la jornada laboral: cómo es el nuevo esquema y por qué es importante para Lula Da Silva

El senado brasileño respaldó por amplia mayoría la eliminación del régimen de seis días de trabajo por uno de descanso, una de las principales propuestas del actual mandatario. A diez días del balotaje, Flávio Bolsonaro busca contrarrestar el impacto electoral de la medida con una iniciativa para reducir la edad de responsabilidad penal de 18 a 16 años.

El Senado de Brasil dio un paso decisivo hacia la reducción de la jornada laboral al aprobar una reforma constitucional que busca terminar con el esquema conocido como 6x1, que establece seis días de trabajo por uno de descanso. La iniciativa, impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, obtuvo 75 votos a favor y uno en contra en su primera votación, en medio de la campaña para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo 25 de octubre.

La propuesta contempla una disminución progresiva de la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales, con dos días de descanso por semana y sin reducción salarial. Se trata de una de las principales apuestas electorales del mandatario brasileño, que busca conseguir un nuevo mandato frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

La iniciativa cuenta con un amplio respaldo popular y obligó a la oposición a modificar su estrategia. Aunque inicialmente cuestionó el proyecto, Flávio Bolsonaro terminó acompañando la votación para evitar quedar enfrentado a una demanda que, según una encuesta de Datafolha, reúne el apoyo del 71% de los brasileños.

Sin embargo, el candidato del Partido Liberal (PL) preparó una respuesta política para disputar la agenda electoral. A través de una enmienda presentada por su jefe de campaña, el senador Rogério Marinho, busca reducir la edad de responsabilidad penal de 18 a 16 años, con la posibilidad de establecerla en 14 para determinados delitos graves.

La propuesta será debatida este jueves 15 de octubre y apunta a trasladar la presión hacia el oficialismo, en un escenario de fuerte polarización y con encuestas que muestran una competencia ajustada entre ambos candidatos.

Cómo será la reducción de la jornada laboral en Brasil

La reforma aprobada por el Senado busca modificar uno de los aspectos centrales del régimen laboral brasileño: la distribución de los días de trabajo y descanso.

Actualmente, alrededor de 14,8 millones de trabajadores registrados cumplen jornadas bajo el esquema 6x1, de acuerdo con un relevamiento del Ministerio de Trabajo de Brasil. Esa cifra representa aproximadamente un tercio de los empleados formales del país.

El sistema tiene una presencia importante en actividades como el comercio, los servicios y el transporte, donde numerosos trabajadores deben cumplir jornadas extensas y afrontar largos desplazamientos diarios.

Con la nueva legislación, la jornada máxima pasará progresivamente de 44 a 40 horas semanales, mientras que los empleados tendrán derecho a dos días de descanso, uno de ellos preferentemente el domingo.

La implementación contempla un período de adaptación para las empresas, con una primera etapa de 60 días después de la promulgación, donde la jornada máxima se reducirá a 42 horas semanales. Luego una segunda etapa un año más tarde, donde el límite disminuirá a 40 horas semanales.

No obstante, la nrmativa establece que la reducción del tiempo de trabajo no podrá implicar una disminución de los salarios. La última modificación de esta magnitud ocurrió con la Constitución de 1988, cuando Brasil redujo la jornada máxima de 48 a 44 horas.

El senador oficialista Randolfe Rodrigues celebró el avance legislativo y lo presentó como una conquista histórica para los trabajadores: “Los trabajadores brasileños esperaron esto durante casi 40 años. Hizo falta un gobierno como el del presidente Lula para llegar al día de hoy y votar el fin de una de las jornadas laborales más largas del mundo”.

“El trabajador brasileño tiene el tercer promedio de horas trabajadas más alto del planeta. La vida tiene que estar más allá del trabajo”, agregó el representante.

El Senado busca completar la aprobación antes del balotaje

Al tratarse de una enmienda constitucional, la iniciativa requiere dos votaciones en el Senado, conocidas como primer y segundo turno. Para conseguir la aprobación, el proyecto debe alcanzar al menos 49 votos de los 81 senadores en cada instancia. Durante la segunda votación no se permiten modificaciones de contenido, sino únicamente ajustes de redacción.

Aunque el procedimiento habitual contempla un intervalo de cinco sesiones entre ambas instancias, el oficialismo buscó acortar los plazos para completar el trámite legislativo durante la misma jornada.

La Cámara de Diputados ya había respaldado la reforma por amplia mayoría, pero el tratamiento permaneció demorado durante varios meses en el Senado.

El presidente de la Cámara alta, Davi Alcolumbre, destacó la importancia social de la iniciativa, aunque advirtió que su implementación deberá contemplar los efectos sobre las empresas y la economía: “A primera vista, puede parecer un cambio sutil. Pero, para quien se levanta temprano, se sube a un colectivo lleno, cumple su jornada y vuelve a su casa al final del día, este cambio es gigantesco”.

Alcolumbre también sostuvo que una transformación de esta magnitud requiere diálogo entre los sectores involucrados y una implementación responsable.

Cómo surgió el reclamo por el fin del 6x1

El proyecto tuvo su origen en una campaña impulsada durante 2024 por el movimiento Vida Además del Trabajo (VAT), que comenzó a reclamar una reorganización de la jornada laboral a través de las redes sociales.

Su fundador, Rick Azevedo, ganó notoriedad al promover el fin del esquema de seis días de trabajo por uno de descanso y posteriormente fue elegido diputado por Río de Janeiro.

Durante su campaña electoral, Azevedo utilizó un cartel colgado del cuello para visibilizar la propuesta, que luego fue adoptada por las centrales sindicales y por el gobierno de Lula.

El presidente brasileño convirtió la iniciativa en uno de los principales ejes de su campaña de reelección y comenzó a incorporarla a sus mensajes de radio y televisión. “El fin de la escala 6x1 es para dar más bienestar al pueblo trabajador”, expresó Lula en una de las piezas publicitarias.

“Sólo Lula garantiza el fin de la escala 6x1”, agregó el mandatario, al presentar la reforma como una diferencia central respecto de su adversario. El amplio respaldo social también modificó el posicionamiento del Partido Liberal, que inicialmente se había mostrado contrario al proyecto.

Flávio Bolsonaro cambió su voto y buscó evitar un costo electoral

El candidato presidencial Flávio Bolsonaro cuestionó durante la campaña la propuesta impulsada por Lula, al considerar que podía generar mayores costos para las empresas y afectar el empleo formal. Sin embargo, dos días antes de la votación anunció que acompañaría la reforma, pese a mantener sus críticas al contenido del proyecto.

“La mayoría de los trabajadores brasileños quiere el fin de la escala 6x1, entonces voy a votar a favor”, manifestó el martes, después de calificar la iniciativa como “oportunista”.

El senador también defendió un sistema alternativo que permita a los empleados acordar sus horarios y modalidades de contratación: “Defendemos algo aún mejor; quiero que los trabajadores tengan la libertad de establecer sus propios horarios. [...] Si se reducen las horas de trabajo, habrá que contratar a más personas, y existe el riesgo de que muchos se incorporen al sector informal, así que estamos sopesando todo eso, pero, repito, mi voto estará en consonancia con la voluntad de la mayoría de los trabajadores brasileños”.

Flávio participó de la sesión mediante el sistema de votación remota, mientras desarrollaba actividades de campaña en Porto Alegre, en el estado de Río Grande do Sul.

Desde el Partido Liberal aclararon que su acompañamiento no implicaba un respaldo completo al proyecto. “El PL está a favor, pero quería algunas modificaciones para incluir flexibilizaciones”, afirmó el senador Jorge Seif durante el debate.

El espacio opositor también defendió una propuesta alternativa impulsada por Rogério Marinho, que contempla un régimen de contratación con remuneración por hora.

La respuesta de Bolsonaro: bajar la edad de imputabilidad a 16 años

Después del avance legislativo de la reforma laboral, el equipo de campaña de Flávio Bolsonaro decidió impulsar una iniciativa destinada a recuperar protagonismo en la discusión pública. La estrategia consiste en incorporar una modificación a la enmienda constitucional sobre seguridad pública, presentada originalmente por el gobierno de Lula en abril de 2025.

La propuesta del senador Rogério Marinho busca reducir la edad de responsabilidad penal de 18 a 16 años y contempla la posibilidad de establecerla desde los 14 años para determinados delitos, entre ellos crímenes atroces, tortura, tráfico de personas y terrorismo.

La iniciativa recibió el respaldo de otros 36 senadores y deberá ser sometida a votación para determinar si se incorpora al texto de la reforma de seguridad.

Según fuentes de la campaña citadas por CNN, el movimiento fue concebido como un “contraataque” político frente al avance de la propuesta laboral de Lula. El objetivo es obligar al Partido de los Trabajadores (PT) a definir su postura sobre una medida que también registra un elevado nivel de aceptación social.

Una encuesta de Datafolha, realizada en junio, indicó que el 79% de los brasileños estaba a favor de reducir la edad de responsabilidad penal de 18 a 16 años, mientras que el 17% se manifestaba en contra.

El proyecto original del Gobierno sobre seguridad pública busca ampliar la coordinación entre el Estado federal, los estados y los municipios, además de incorporar a la Constitución el Sistema Unificado de Seguridad Pública (SUSP) y distintos fondos destinados al financiamiento del sector, publicó Ámbito.

También contempla medidas para combatir organizaciones criminales, modernizar las fuerzas policiales, fortalecer el sistema penitenciario y habilitar la creación de cuerpos policiales municipales. Sin embargo, la reducción de la edad de imputabilidad no formaba parte de la iniciativa original, sino que fue incorporada como una propuesta de la oposición.

Lula y Flávio Bolsonaro llegan al balotaje con una diferencia mínima

La disputa por la jornada laboral y la edad de imputabilidad se produce en la recta final de la campaña presidencial brasileña, que tendrá su segunda vuelta el domingo 25 de octubre.

Según una encuesta de Quaest difundida este miércoles, Flávio Bolsonaro alcanza el 46% de intención de voto, frente al 44% de Lula, una diferencia que representa un empate técnico. En ese escenario, ambos candidatos buscan posicionarse sobre temas con amplio respaldo popular.

Mientras Lula intenta capitalizar la reducción de la jornada laboral como una conquista para millones de trabajadores, Flávio Bolsonaro procura instalar la discusión sobre seguridad pública y responsabilidad penal juvenil.

El resultado de estas disputas legislativas podría influir en la agenda de los últimos días de campaña, en una elección que se presenta como una de las más ajustadas de la política brasileña. (APFDigital)

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