Crisis en salud mental: dura carta abierta de una psicóloga a Frigerio tras sus dichos a los jóvenes
Frente al llamado del gobernador Rogelio Frigerio a los jóvenes para que busquen contención ante problemas de salud mental, la psicóloga entrerriana Sandra Cislaghi le dirigió una carta abierta en la que confronta el discurso oficial con la realidad cotidiana de los consultorios y hospitales.
Frigerio compartió con jóvenes un encuentro para promover el cuidado de la salud mental
En el escrito, la profesional denuncia que el Estado no garantiza los recursos necesarios, advierte sobre la precarización de los equipos de salud y exige respuestas urgentes ante una crisis en materia de salud mental que atraviesa la provincia.
A continuación, la carta completa:
Señor Gobernador:
Le escribo como Psicóloga, desde ese lugar donde la salud mental no es un tema de agenda, sino una presencia cotidiana: la de quienes llegan al consultorio, a la guardia, a la escuela o a la organización del barrio cuando ya no saben a quién acudir. Le escribo también desde una desilusión que no quiero callar.
Ayer, en La Vieja Usina, usted les dijo a cientos de jóvenes que existen espacios de contención y escucha, y profesionales capaces de brindar respuestas. Tiene razón. Pero, lo que no dijo es que los espacios son reducidos y que las y los profesionales están precarizados y desbordados frente a la demanda. Que los turnos están con demoras larguísimas. Qué el sistema de salud está colapsado.
Por eso cuesta aceptar que, hace apenas siete meses, su gobierno haya presentado como respuesta a la angustia adolescente un asistente de inteligencia artificial. ORI puede orientar o derivar, pero no puede mirar a los ojos, sostener un silencio, advertir el temblor de una voz, ni acompañar a una familia en su noche más difícil. Lo que alivia no es un algoritmo, sino el encuentro humano.
Pero ese encuentro necesita condiciones: equipos interdisciplinarios con salarios dignos, centros de salud con equipos interdisciplinarios todos los días, dispositivos comunitarios territoriales y terapéuticos que no cierren por falta de fondos. Y eso se resuelve con presupuesto, planificación y decisión política.
Señor Gobernador, el sufrimiento psíquico no cae del cielo, tiene condiciones sociales. Lo vemos en quienes perdieron el trabajo o no llegan a fin de mes, en jóvenes endeudados que ya no logran imaginar un futuro, en adultos mayores que eligen entre remedios y comida. El modelo económico que usted decidió acompañar convierte esa intemperie en norma. Y la intemperie, cuando se prolonga, enferma.
Cuando desde la máxima investidura del país se habla a diario con insultos, se señala al que piensa distinto como enemigo y la crueldad se vuelve estilo de gobierno, esa violencia no queda en las redes. Baja a las familias, a las aulas, a los vínculos. Usted, que conoce el valor del diálogo, no puede guardar silencio frente a ella.
El suicidio es hoy un drama nacional, pero en Entre Ríos no admite rodeos; durante su gestión, nuestra provincia registra la tasa más alta del país, casi el doble del promedio nacional. Detrás de cada número hay una historia y una oportunidad de cuidado que pudo haber llegado antes. Cuando la historia mire estos años, ese dato llevará la fecha de su gobierno. ¿Qué sentirá usted ese día?.
Hace unos días participé después de casi 300 días nuevamente en la defensa en
Comisiones del Senado entrerriano del proyecto de ley en salud mental, que se construyó desde la Mesa por la Salud Mental de Entre Ríos, allí también participó el Ministro de
Salud y obviamente senadores provinciales.
Fui con esperanza y salí con indignación. Escuché al ministro hablar de protocolos, plataformas
y articulaciones, pero no de personas; ni de los equipos que no alcanzan, ni de las familias que esperan un turno, ni de quienes ya no están. Faltó sensibilidad y faltó comprensión de la tremenda crisis social que atravesamos. Si quienes deciden, no logran ver el dolor que tienen enfrente, ¿cómo van a legislar sobre él?.
Por eso es necesario y urgente, mínimamente, en primer instancia:
- Que fortalezca con presupuesto real los servicios de salud mental de la red pública y el primer nivel de atención.
2.Que reconozca y garantice el funcionamiento de los dispositivos comunitarios territoriales y terapéuticos.
- Que convoque realmente a universidades, colegios profesionales y organizaciones territoriales a construir juntos políticas de cuidados preventivas y asistenciales.
Usted dijo que es mejor escuchar que hablar sin fundamentos.
Le ofrezco eso: escucharnos. Y quienes hoy sufren no pueden esperar a que la política encuentre sus palabras, necesitan que encuentre respuestas.
Con respeto, y con la esperanza de ser escuchada.
Lic. Sandra E.B. Cislaghi
Licenciada en Psicóloga.
M.P. N - 1.219. (APFDigital)