Javier Milei no tiene plan B si son derrotados Trump y sus demás aliados internacionales

El Presidente, que viaja mañana a España, se aferra a su vínculo con el mandatario estadounidense más allá de lo que pase en los comicios en ese país; además, apoya a Netanyahu y no planea normalizar vínculos con Lula ni con Pedro Sánchez.

Con varios de sus alfiles en Washington y otras ciudades estadounidenses, el presidente Javier Milei apostará mañana por la noche a una buena performance de los republicanos que responden al presidente Donald Trump en las cruciales elecciones de medio término.

Al igual que en las recientes elecciones en Brasil e Israel, ni el Presidente ni su administración se ocuparon de generar vínculos con los rivales de sus aliados, los demócratas, a quienes incluso acusó, meses atrás, de colaborar con una “campaña antiargentina”, destinada por sobre todo a desgastarlo.

Milei inicia mañana un nuevo viaje a España, donde también habrá elecciones a fin de mes.

En los Estados Unidos, el presidente argentino no tiene en su agenda ningún dirigente demócrata de peso, más allá de aquel lejano almuerzo con el expresidente Bill Clinton, gestionado por el entonces empresario Gerardo Werthein. El ecuentro de Milei fue como presidente electo, a días de asumir su cargo.

Lo mismo ocurre con el oficialismo de Brasil –la relación con el reelecto presidente Luiz Inácio Lula da Silva ya venía mal y empeoró luego de la ayuda a la huida de Flávio Bolsonaro- y con los opositores al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu- a quienes ni siquiera conoce y que podrían formar gobierno-.

La misma estrategia de jugar por un solo candidato, “su” candidato, sin construir lazos con otros referentes del sistema político, se verá el 29 de este mes, con las elecciones en España, en las que Milei ya expresó en tierra española su apoyo por los candidatos de Vox que responden a Santiago Abascal, en primer lugar, y por los del Partido Popular, sin contacto alguno con el gobierno del socialista Pedro Sánchez, uno de sus adversarios políticos más usuales, con quien suele trenzarse en reyertas mediáticas.

“El Presidente es fiel a sus convicciones, y las relaciones, en el caso de Estados Unidos e Israel, son con los países, más allá de su amistad con Trump y Netanyahu”, dijeron cerca de Milei para explicar esas tomas de posición. “Moriré con las botas puestas”, afirmó el Presidente, una declaración de principios, aunque entonces se refería a quienes piden cambios en el plan económico y soluciones para la microeconomía.

En relación a las elecciones en territorio norteamericano, cerca de Milei reconocen que las chances de Trump de salir airoso del compromiso electoral son, al menos, limitadas. “A priori ganarían los demócratas”, comentaron desde la mesa política, que tendrá dos representantes en Washington: el vicejefe de gabinete, Ignacio Devitt, y el subsecretario de Asuntos Institucionales, Eduardo “Lule” Menem, llegados a la capital norteamericana en la tarde del domingo.

Cerca de Milei recordaron que contados presidentes de Estados Unidos ganaron elecciones de término medio -George W. Bush fue el último, con el impacto del 11 de septiembre de 2001 todavía fresco- y afirmaron que “todo depende de los márgenes” y de “la interpretación” que haga la sociedad norteamericana de los resultados. Dan por hecho que Trump no dará marcha atrás con sus políticas. “Va a seguir apoyando a Milei porque lo necesita, y más después de la elección en Brasil”, afirmó un allegado al Presidente. “Conociendo a Trump, si gana, profundiza y si pierde, también”, respondió otra alta fuente libertaria.

¿Y los contactos con los demócratas? “Por ahora no están, pero si hiciera falta, se reconstruye rápido. Y con Israel, lo mismo”, afirman en el Gobierno, donde apuestan a un vínculo “de larga duración” con los dos principales aliados geopolíticos de la gestión libertaria.

En cuanto a Israel, en el Gobierno no tienen siquiera el teléfono de Gadi Eisenkot, el principal rival que tuvo Netanyahu en las elecciones del martes pasado, que, si bien terminó segundo, podría formar una coalición de gobierno en las próximas semanas. “El vínculo del Presidente con Israel es indestructible”, insisten desde la Casa Rosada, sin mayores preocupaciones.

No ocurre lo mismo, claro, con los gobiernos de Brasil y España, con los que Milei tensa la cuerda cada vez que puede.

En el Gobierno –y también en Brasilia- creen que, después de no reconocer el triunfo de Lula da Silva y dar el aval a su escape vía Puerto Iguazú, la relación entró en una sombra aún más oscura.

Desde el kircherismo afirman que el último episodio traerá consecuencias económicas, con la implosión del Mercosur y una apuesta del gobierno brasileño por China para ir reduciendo el intercambio comercial con la Argentina, al menos en 2027. “Lula va a jugar fuerte con [Sergio] Massa”, afirmó una fuente del Gobierno, dando por hecho que el tigrense terminará siendo el candidato del peronismo para las próximas elecciones. Desde el gobierno brasileño ponen paños fríos, aunque destacan que la apuesta de Milei por Bolsonaro fracasó, y que el senador es hoy “un cadáver político”.

En cuanto a las elecciones presidenciales en España, tampoco está a la vista una tregua con Sánchez y el gobierno socialista. En la Cumbre Iberoamericana de Madrid, a la que llegará por consejo de la dirigente del PP, Isabel Díaz Ayuso, Milei evitará cruzarse con Sánchez. La por el momento anunciada ausencia de Lula da Silva le evitará un mal trago. Seguirá apostando a fotos con sus aliados, sin planes alternativos a la vista, publicó La Nación. (APFDigital)

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