Lo que dejó el supermartes electoral en Estados Unidos
Las elecciones de medio término en Estados Unidos dejaron un nuevo escenario político para la administración de Donald Trump, luego de que el Partido Demócrata consiguiera el control de ambas cámaras del Congreso. Para Polito, el resultado no puede interpretarse solamente como un desgaste habitual de los gobiernos en este tipo de comicios, sino como una expresión de rechazo a las políticas impulsadas por el presidente estadounidense.
“En este caso, la propia administración Trump iba a leer el resultado como un termómetro de la gestión de los primeros dos años de su presidencia”, explicó. Sin embargo, consideró que la contundencia del resultado responde a un malestar concreto de la sociedad estadounidense, atravesado por la inflación y el aumento de los costos de los combustibles.
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En ese sentido, señaló que también tuvieron incidencia los cuestionamientos a la política exterior del mandatario. Entre ellos mencionó el respaldo económico de Trump al gobierno de Javier Milei durante las elecciones de medio término en Argentina, el apoyo militar a Israel y el ataque de Estados Unidos a Irán. Sostuvo que el conflicto tuvo consecuencias económicas que repercutieron en la vida cotidiana de la población. Según explicó, el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán impulsó el precio internacional del petróleo y agravó el impacto de los combustibles. “Bajo una mirada proteccionista, Trump había prometido para su segunda gestión no intervenir en conflictos y guerras externos y no cumplió”.
Aunque los demócratas lograron imponerse en estados que históricamente fueron republicanos, Polito consideró que todavía es temprano para hablar de un cambio estructural en el mapa electoral estadounidense. “Para hablar de un cambio estructural necesitamos observar si este cambio en el comportamiento electoral se sostiene en el tiempo y si expresa una transformación más profunda de las agendas y el debate público”, indicó.
No obstante, advirtió que en los últimos años quedó expuesta la consolidación de la derecha radical como una corriente política con capacidad de disputar el poder y construir legitimidad desde las propias instituciones democráticas. En ese proceso, agregó, también volvieron a ocupar un lugar central discursos de exclusión racial, religiosa y cultural. “Creo que no podemos reducirnos a una disputa electoral entre demócratas y republicanos. También estamos frente a una discusión más profunda sobre los valores, los consensos democráticos y los límites de la representación política en Estados Unidos”, sostuvo.
Los demócratas toman el control total del Congreso de Estados Unidos en un duro golpe a Trump
La nueva composición del Congreso también abre interrogantes sobre el margen de acción que tendrá Trump durante los últimos dos años de su mandato. En ese marco, explicó que la mayoría demócrata en ambas cámaras tendrá herramientas para impulsar investigaciones sobre el Poder Ejecutivo, solicitar información, establecer límites presupuestarios a determinadas operaciones militares y frenar nombramientos relevantes para la política exterior a través del Senado.
Los desafíos de demócratas y republicanos hacia 2028
De cara a los próximos años, la politóloga consideró que uno de los principales desafíos del Partido Demócrata será construir una agenda común entre sectores que presentan diferencias en materia económica, social y de política exterior.
La elección también estuvo atravesada por la aparición de nuevos perfiles progresistas, entre ellos candidatos hijos de inmigrantes o migrantes nacionalizados y representantes abiertamente comprometidos con los derechos de la comunidad LGBTIQ+.
En cuanto a la sucesión presidencial de 2028, Polito aclaró que todavía es temprano para anticipar candidaturas, aunque mencionó algunos nombres que podrían adquirir relevancia. En el Partido Republicano señaló al vicepresidente JD Vance y a Marco Rubio, mientras que en el espacio demócrata destacó al gobernador de Maryland, Wes Moore.
También se refirió a Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, cuya importancia —aclaró— no radica en una eventual candidatura presidencial, sino en su capacidad para representar e impulsar una corriente progresista dentro del Partido Demócrata. “Su capacidad para movilizar sectores jóvenes y trabajadores y para influir en la selección de otros candidatos puede convertirlo en un actor importante en la construcción del liderazgo demócrata de cara a 2028”, analizó.
El impacto en Argentina y América Latina
El resultado electoral también abre interrogantes sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Durante la administración Trump, observó Polito, Washington tuvo un involucramiento explícito en distintos procesos políticos de la región, mediante respaldos a determinados candidatos y, en algunos casos, a través de instrumentos económicos como mecanismos de presión.
En relación con Argentina, consideró que el alineamiento del gobierno de Javier Milei con Estados Unidos probablemente se mantenga en términos estratégicos, debido a que existen acuerdos comerciales, financieros y de cooperación que exceden la afinidad personal entre ambos presidentes.
Sin embargo, advirtió que el nuevo escenario institucional puede modificar las condiciones en las que se desarrolla esa relación. “Milei ya no encontrará en Washington el mismo contexto político que tenía hasta ahora. Una administración estadounidense con un Congreso controlado por la oposición podría tener mayores dificultades para sostener determinadas iniciativas y respaldos”, concluyó. (APFDigital)