Congreso de la UCR: entre el desánimo de la militancia y un partido sin rumbo ni peso propio

El Congreso Provincial de la Unión Cívica Radical (UCR), que se reunió este sábado en Villaguay, volvió a exponer la profunda crisis orgánica, institucional e ideológica por la que atraviesa el partido centenario en Entre Ríos. No se contó con quórum inicial, hubo llamativas ausencias y censuraron el debate.
lunes 31 de agosto de 2026 | 11:56hs.

Muy lejos de aquellas jornadas de debate efervescente que marcaron la historia del radicalismo, el encuentro ofreció una postal de desmovilización, ausencias pesadas y una conducción que prefirió apagar los micrófonos antes que escuchar el malestar de las bases.

El desarrollo de la jornada dejó al desnudo el desánimo del militante de a pie. Aquel argumento histórico con el que el radicalismo solía jactarse -su presencia y territorialidad en cada rincón de la provincia- volvió a chocar de frente con la realidad: la UCR se encamina a ser una estructura casi inexistente en la discusión real del poder provincial.

Sin quórum inicial y ausencias con peso político

El trámite del inicio ya vaticinaba el clima. Costó alcanzar el quórum mínimo para sesionar: la conducción tuvo que apelar a una larga espera para reunir apenas el tercio necesario de congresales que permitiera habilitar formalmente el plenario.

A la apática concurrencia se le sumaron ausencias que retumbaron en las instalaciones del recinto. Resultó insostenible disimular la falta de dirigentes de Paraná Campaña, un territorio históricamente clave en la construcción territorial del partido.

UCR Activa apuntó contra la conducción tras el Congreso de Villaguay

Pero la ausencia más llamativa y polémica fue la del diputado nacional por Entre Ríos, Darío Schneider. El legislador pegó el portazo al Congreso partidario en medio del fuerte rechazo interno que genera su recurrente acompañamiento a los proyectos que impulsa el Gobierno de Javier Milei, aunque ello atente -por ejemplo- contra la educación pública, una de las banderas históricas del centenario partido.

Un partido sin voz propia en el gobierno

A lo largo del plenario, el malestar se hizo visible. Quienes conducen hoy el partido parecen haber transformado a la UCR en un engranaje administrativo orientado a convalidar las decisiones de la Casa Gris y a resguardar acuerdos de gestión, mientras la dirigencia de base asiste como espectadora a políticas provinciales y nacionales que muchas veces distan de los valores tradicionales del radicalismo.

Esta pérdida de identidad -un tema que ya viene manifestándose en el debate interno partidario sobre la urgencia de recuperar la autoestima frente a las políticas de una derecha recalcitrante y los extremos polarizados- se palpó con fuerza en Villaguay.

El radicalismo hoy no debate ni impone agenda dentro del esquema del Ejecutivo provincial; actúa condicionado y sin capacidad de contención hacia los sectores perjudicados por la coyuntura socioeconómica.

Censura en el tramo final: clausura al debate político

El punto de máxima tensión de la jornada ocurrió sobre el cierre. Cuando llegó la hora de discutir el contexto político -instancia formalmente prevista en el orden del día- la conducción apeló a la prisa institucional y a la desbandada de congresales para acelerar el final.

El quiebre se produjo cuando hizo uso de la palabra el congresal opositor Guillermo Vázquez, quien comenzó a exponer una crítica dura sobre la realidad socioeconómica del país, la marcha de la provincia y la falta de posicionamiento crítico del partido frente a decisiones del gobierno nacional que afectan salarios, puestos de trabajo y servicios esenciales.

Sin embargo, antes de que pudiera completar el desarrollo de su opinión sobre el rumbo del partido, la mesa conductora decidió interrumpirlo y clausurar unilateralmente el debate de manera abrupta, aduciendo que el Congreso ya había concluido.

El encuentro de Villaguay dejó al descubierto una conducción dispuesta a resolver trámites administrativos y acortar calendarios, pero absolutamente incapaz de contener el debate ideológico. La UCR entrerriana cerró sus puertas en Villaguay dejando una imagen opaca: la de un partido que achica su margen de discusión interna en la misma proporción en que pierde su peso político en la provincia.

Lo que se aprobó: acortamiento de los mandatos

El sábado el Congreso provincial de la UCR aprobó una cláusula transitoria para acortar la duración del mandato de las próximas autoridades partidarias.

De este modo, volverá desde 2028 a renovar su conducción en los años pares, lejos de los procesos electorales de los años impares.

En principio se había acordado que la próxima conducción presidiría el partido desde mayo de 2027 a mayo de 2028, pero finalmente se impuso una moción que estiró en cinco meses más el mandato, para llevar el recambio a octubre de 2028.

Así las cosas, el próximo Comité Provincial tendrá un mandato de casi un año y medio, en lugar de los dos años que estipula la carta orgánica. (APFDigital)