Sin acueducto y con fallas en la red, Oro Verde recurre a la ciencia para controlar la calidad del agua

Frente a la parálisis del Acueducto Metropolitano y los reclamos por la calidad del suministro, el Municipio, la comunidad y la Facultad de Ingeniería de la UNER articulan un nuevo esquema de controles para garantizar la seguridad sanitaria.

(Por Cristina Rodríguez para APFDigital)

La obra del Acueducto Metropolitano quedó paralizada con un avance cercano al 35% de su ejecución total. La infraestructura dependía de fondos del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa) administrados a través del Gobierno de Entre Ríos, pero el cambio de gestión nacional a fines de 2023 y el congelamiento absoluto de la obra pública frenaron los desembolsos.

Recientemente, el gobierno provincial y los intendentes del área metropolitana —Oro Verde, San Benito, Colonia Avellaneda y Sauce Montrull— confirmaron que la traza original es inviable en el contexto económico actual: requeriría una inversión adicional de 30.000 millones de pesos, una cifra imposible de afrontar por los municipios.

Durante la primera etapa (2021-2023) se tendieron cañerías que unían Paraná con el barrio El Triangular. Al abandonarse los trabajos, las calles rotas y el deterioro obligaron al Municipio de Oro Verde a invertir fondos propios para reasfaltar sobre caños vacíos que hoy no transportan agua.

Un sistema tradicional al límite y la detección de metales pesados

Oro Verde se abastece mediante un circuito tradicional: potentes electrobombas extraen agua cruda de napas profundas para conducirla a la superficie. Al carecer de una planta potabilizadora de aguas superficiales, el único tratamiento preventivo consiste en la inyección de cloro para eliminar contaminantes bacteriológicos antes de la distribución. Ante el desgaste de las perforaciones antiguas, el sistema carece de filtros de retención para metales pesados.

La red se encuentra fragmentada bajo la administración del Municipio y la Cooperativa de Agua Potable y Otros Servicios Públicos Oro Verde Ltda. Existen múltiples perforaciones distribuidas en el casco urbano, el área del INTA y El Triangular, entre las que destacan el pozo de captación Zona Sur (Lomas de Oro Verde), los pozos de los barrios Oasis (1, 2 y 3), el pozo de Plaza Malvinas en la zona céntrica y un proyecto para una nueva perforación en El Triangular.

Estudios recientes encendieron las alarmas al detectar parámetros alterados con excesos críticos de hierro y manganeso que superan los límites del Código Alimentario Argentino, volviendo el suministro no apto para consumo humano. En el caso del hierro, el agua adquiere una coloración rojiza, mientras que el manganeso genera partículas oscuras o negras.

El impacto en los hogares y los costos para los vecinos

Octavio Halle, vecino de la localidad, expuso junto a otros residentes las graves dificultades cotidianas: “En algunos barrios el agua tiene un olor muy fuerte y feo. Muchos la usan para cocinar o bañarse, pero nadie la ingiere. Una familia de dos personas consume como mínimo cuatro bidones chicos y dos grandes de agua envasada, gastando unos 25.000 pesos mensuales, a lo que se suma el importe mínimo de la Cooperativa, que asciende a otros 20.000 pesos”. Además, advirtió sobre síntomas recurrentes como ardor en la piel y pérdida de cabello, una problemática que se concentra con urgencia en el sector de calle Las Acacias y Plaza Malvinas.

A través de un pedido de Acceso a la Información Pública impulsado por los vecinos, se constató que los análisis que realizaba la Facultad de Ingeniería medían únicamente bacterias, y que los valores críticos de metales y manganeso trascendieron recién tras las advertencias de la Dirección de Hidráulica Provincial. Hasta el momento, los habitantes mantuvieron dos reuniones con el Municipio y la Cooperativa para reclamar respuestas en las zonas más complejas, entendiendo que en otros sectores la solución definitiva dependerá de la reactivación del Acueducto Metropolitano.

El rol estratégico del Laboratorio de Química Ambiental de la UNER

Para dar respuesta a este escenario, el Municipio renovó su convenio con la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos (FIUNER). La institución puso a disposición su infraestructura a través del Laboratorio de Química Ambiental, a cargo del Dr. Enrique Paravani, quien detalló a APFDigital los alcances operativos del plan de trabajo:

“El espacio cuenta con la infraestructura, el equipamiento y el personal calificado para llevar a cabo los complejos estudios requeridos. El plan estipula el análisis de siete muestras mensuales, las cuales serán recolectadas, rotuladas y transportadas por personal municipal bajo estrictas normas de conservación”.

Una vez en el laboratorio, se ejecutarán dos líneas de evaluación:

Análisis Fisicoquímicos: Medición de parámetros clave para la seguridad ambiental y sanitaria, tales como conductividad, pH, dureza total, alcalinidad, cloruros, sulfatos, cloro total, nitritos, nitratos, arsénico, hierro y manganeso.

Análisis Bacteriológicos: Evaluación de la presencia o niveles seguros de microorganismos indicadores, incluyendo coliformes totales, bacterias aerobias, E. coli y Pseudomonas aeruginosa.

De este modo, al articular la capacidad científica de la universidad con las áreas operativas locales, se obtendrán datos rigurosos para potenciar la toma de decisiones basada en evidencia, transformando la información técnica en una herramienta fundamental para planificar políticas públicas eficientes que mejoren la calidad de vida en Oro Verde.

Articulación entre comunidad, ciencia y Estado

Mariela Soledad Seehaus, investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Paraná, presentó los resultados de su tesis de maestría, un trabajo que combina encuestas poblacionales e interacción con los vecinos para evaluar los impactos en la interfaz urbano-rural.

Para llevar a cabo el estudio, se instalaron 15 dispositivos de monitoreo en puntos urbanos, rurales y de interfaz. Los análisis permitieron detectar la presencia de residuos de glifosato y de su principal metabolito de degradación (AMPA) en la depositación atmosférica durante los períodos de muestreo.

Al respecto, Seehaus aclaró los alcances del hallazgo: “La investigación no buscaba medir la presencia de estas moléculas directamente en el aire respirable, sino en la depositación atmosférica; es decir, en aquellas partículas que caen a la superficie terrestre por su propio peso o por acción de las lluvias”.

En ese sentido, la especialista detalló lo observado en la localidad de Oro Verde: “Lo hallado allí puede provenir de otras zonas. Muestreamos en distintos momentos y ubicaciones, y el mayor predominio de AMPA puede deberse a que se trata de un metabolito que se genera principalmente en el suelo y cuyas partículas luego pasan al aire por acción del viento o del trabajo de la maquinaria”.

Desconocimiento de las normas y avance inmobiliario

La investigación también abordó la percepción ciudadana mediante encuestas poblacionales. Los datos revelaron que solo el 22 % de los vecinos encuestados conocía la ordenanza municipal de Oro Verde que regula la aplicación de agroquímicos y establece las condiciones para fumigar, mientras que la gran mayoría ignoraba sus contenidos.

“En los antecedentes del trabajo se percibe desconfianza en la comunidad, tanto sobre la efectividad de la norma como sobre su cumplimiento por falta de controles o de presupuesto”, explicó la investigadora del INTA. Además, sostuvo que la desinformación en la materia no es un fenómeno exclusivo de la Argentina, ya que a nivel global tampoco existen niveles guía universales para plaguicidas en el aire ambiente. “Es un tema que requiere un abordaje interdisciplinario y una investigación conjunta”, enfatizó.

Por otro lado, la tesis expone cómo la expansión urbana avanza sobre antiguos tambos y lotes rurales sin una planificación previa. En este punto, Seehaus subrayó la urgencia de reordenar el espacio: “El ordenamiento territorial debería ser un eje prioritario, idealmente con un enfoque más amplio a escala departamental o provincial”.

Finalmente, la especialista remarcó que el estudio no comprueba que los plaguicidas detectados sean efectivamente los que la población respira, ya que el diseño del muestreo no tenía ese objetivo específico. No obstante, destacó como un balance positivo la excelente recepción e interés de los habitantes de Oro Verde al momento de divulgarse los resultados. (APFDigital)