El agro celebra la baja de retenciones, pero admite que el anuncio puede generar especulaciones en la liquidación
El anuncio del presidente Javier Milei sobre una nueva baja de retenciones al trigo y la cebada y la promesa de hacer lo mismo con la soja a partir de 2027 fueron celebrados por las cámaras del agro, que destacaron el bajo impacto fiscal de la medida en comparación a la "mayor producción y dinamismo" que generaría en los próximos meses. Sin embargo, la novedad no está exenta de problemas para el Gobierno: analistas del sector reconocieron que el anticipo de una reducción en las retenciones para la oleaginosa durante el próximo año podría frenar las liquidaciones originalmente proyectadas para la segunda mitad de 2026.
Milei reivindicó su agenda legislativa ante la Bolsa de Cereales y destacó victorias en el Congreso
El tono entre los grandes actores del agro fue similar: se trata de una medida bien recibida, pero subrayando que aún resta mucho por hacer. Por ejemplo, la Sociedad Rural Argentina (SRA) destacó que es "un paso fundamental en la dirección correcta" y que ayuda a "recuperar competitividad, incentivar la inversión y promover un verdadero desarrollo del campo argentino". Sin embargo, agregó: "Seguimos sosteniendo que el objetivo final debe ser Retenciones Cero".
Por su parte, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) recibió con "beneplácito" la novedad ya que "suma en una dirección muy positiva", si bien "no cambia de manera radical la ecuación de los márgenes productivos" en la cosecha de trigo. En lo referido a la soja, valoraron "la decisión de generar un horizonte de certidumbre para la producción agropecuaria y agroindustrial", aunque reconocieron: "Seguramente desde el sector nos hubiese gustado que los plazos fueran más rápidos".
En lo referido al trigo, afirmaron que esta medida "impactará de manera directa y positiva en las decisiones de siembra de cara a la nueva campaña fina, ayudando a revertir la caída de entre 200.000 y 500.000 hectáreas que ya venían alertando las distintas bolsas de cereales".
El impacto fiscal de la baja de retenciones
Además, argumentaron que "la baja de retenciones al trigo no debe ser vista como un costo fiscal, sino como una verdadera inversión", ya que se trata de una medida "que se repaga rápidamente, porque se traducirá en mayor producción y dinamismo en tan solo siete meses".
Según sus estimaciones, el impacto en la recaudación para 2026 sería de u$s30 millones. De manera similar, el analista agropecuario Javier Preciado Patiño estimó que el costo fiscal entre el trigo y la cebada estaría en torno a los u$s45 millones. "No es un número muy significativo, es bastante modesto", explicó a Ámbito.
Por su parte, el economista del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional, Federico Machado, estimó a este medio que el costo sería de $0,1 billones, mismo número al que llegó el jefe de macroeconomía del Banco de la Provincia de Buenos Aires, Matías Rajnerman, estimó que . "Muy poco", sintetizó a este medio.
Hacia el próximo año, Preciado Patiño estimó que el costo en la recaudación sería "menos de u$s100 millones", mientras que CONINAGRO espera que sea de entre u$s50 y u$s60 millones. Por el lado de la soja, el analista reconoció que aún es muy pronto para saber, debido a que todavía no se sabe de cuánto será la reducción en los derechos de exportación, sumado al hecho de que aún ni siquiera comenzó la siembra de la oleaginosa.
De todas maneras, Preciado Patiño argumentó: "Lo que queda claro con lo que dijo Milei, es que, al final del día, lo que te genera recaudación por derecho de exportación es la soja y no el trigo". Y deslizó la posibilidad de que la iniciativa del Gobierno también tuviera una finalidad política. "Desarman algunos proyectos que tenía la gente de Provincias Unidas de sacar una ley para bajar retenciones".
El anuncio y el desafío para el segundo semestre
El alivio a la soja, sin embargo, esconde una dificultad para el Gobierno. Al hacerse con tanta anticipación, sobrevuela la posibilidad de que las liquidaciones planeadas originalmente para el segundo semestre se aplacen hasta 2027.
"En general, lo que se tiene que hacer es anunciar que vas a bajar las retenciones sin mucha anticipación. Porque automáticamente te genera todo un ruido en el mercado y ese ruido trae distorsión. El que va a vender capaz dice 'bueno, ahora espero un poco'", consideró Preciado Patiño. Y agregó: "Cuando estás en el segundo semestre, que es un semestre complicado en cuanto a liquidación de de divisas, te puede afectar".
Un empresario del agro con conocimiento de las conductas del sector sintetizó esta dificultad a Ámbito: "El problema es la especulación con un resultado que antes o después le puede dar mayor o menor precio. Viendo que el Gobierno ya aflojó, se puede esperar que ante falta de liquidación el Gobierno se vea obligado a bajar más aún las retenciones, y si venden antes venden mal", publicó Ámbito.
La propia Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA) parece haberse hecho eco de la cuestión. En su comunicado, en el que destaca la medida, mencionó: "Colaboraremos con el Ministerio de Economía para ver la forma más adecuada para que no genere efectos negativos en la comercialización". (APFDigital)