Milei subió a Cristina Kirchner al ring y ya tiene el concepto de reemplazo para la desgastada "casta"
“El Banco Central ha sido una herramienta que posibilitó el robo de la alta política”, dijo Javier Milei en su discurso por cadena nacional para anunciar el proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central (BCRA). “Es más, el robo de la alta política no solo tomó lugar mediante la falsificación de dinero para financiar el Estado, sino que además a lo largo del tiempo tomó distintas formas de expropiación”, siguió, de inmediato.
Siete veces el Presidente dijo “alta política”. Y cero veces utilizó la palabra “casta”. Así, el líder libertario encontró el reemplazo para un concepto clave de su victoria electoral que había entrado en desuso. Si casta significaba privilegios de dirigentes, apellidos perpetuos y maniobras non sanctas, en dos años y medio La Libertad Avanza dilapidó ese caudal simbólico. Un desgaste a fuerza de la conformación de su propio equipo, de presuntos actos de corrupción investigados por la Justicia y de una ventanilla especial para funcionarios, que llegó a su punto culminante con las andanzas del exjefe de Gabinete Manuel Adorni.
“Alta política” hizo su debut en un mensaje con explicaciones técnicas sobre los motivos que llevaron al Gobierno a impulsar una nueva carta orgánica para el BCRA, pero que dejó varias pistas políticas. De hecho, la masividad de una cadena nacional lleva a pensar que buena parte de la sociedad habrá retenido más los mensajes políticos que las explicaciones sobre la liberalización del mercado de capitales o la posibilidad de que las empresas emitan instrumentos de deuda en otras monedas.
El cambio de concepto también modifica el antagonista. Si la “casta” remitía a una dirigencia privilegiada frente a un outsider antisistema, la “alta política” amplía el blanco y le permite al Gobierno señalar a un actor más difuso, transversal y permanente. En esa redefinición también hay una evolución del propio Milei: ya no habla desde afuera del sistema, sino desde la Presidencia. Por más que en su perfil de X siga definiéndose, simplemente, como “Economista”, ya se trata de un político más del ecosistema.
Cristina vuelve al centro
"La expresidente y ahora condenada por delitos de corrupción, Cristina Elisabet Fernández de Kirchner…", mencionó Milei durante la cadena nacional. Fue la única dirigente política nombrada con nombre y apellido. Se podría sumar también a la expresidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, aunque apareció únicamente en calidad de “cómplice”.
La reaparición de Cristina Kirchner en la escena, con un reclamo ante la ONU para que se revierta la prohibición de ser candidata en 2027, le calzó bien a los libertarios. Axel Kicillof se mueve como presidenciable, pero no todo el peronismo firma esa hoja de ruta. No hay candidaturas definidas ni números consolidados. Eso implicaba una dificultad para La Libertad Avanza en un contexto en el que la discusión por 2027 parece haberse adelantado: tirar piñas a un rival invisible.
Ahora, Cristina y el kirchnerismo vuelven a ofrecerle al oficialismo un adversario reconocible. Un rival con nombre, historia y flancos conocidos para polarizar. Incluso hubo referencias elípticas al segundo mandato de la expresidenta. “A partir de dicha estafa y para esquivar las consecuencias legales, de la misma en 2012 se creó una nueva carta orgánica del Banco Central que permitía emitir bajo cualquier pretexto, e impidió responsabilizar penalmente a los funcionarios que falsificaban el dinero de todos los argentinos”, afirmó Milei, en alusión a la reforma impulsada durante ese gobierno.
Los otros apuntados en el discurso fueron los gobernadores, con quienes el Gobierno transita negociaciones -a través de Diego Santilli- para conseguir apoyos legislativos no solo para esta reforma, sino también para eliminar las PASO o aprobar la demorada ley de inviolabilidad de la propiedad privada. En esas iniciativas, los jefes provinciales mantienen reparos y plantean condiciones.
Milei les envió un mensaje directo, principalmente al advertirles sobre cualquier intento de romper el equilibrio fiscal. La amenaza es frenar las transferencias discrecionales a las provincias si los egresos superan a los ingresos. “Es la oportunidad para que cada gobernador predique con el ejemplo y le demuestre a su gente que cuando las cuentas se desordenan es la política la que debe dar un paso al frente y pagar el precio y no la sociedad”, les espetó por cadena nacional, publicó Ámbito.
En contraposición, el proyecto incorpora un “grillete fiscal”, una adaptación del "shutdown" estadounidense que paralizaría parte de la administración pública en caso de déficit y que prevé que los principales funcionarios dejen de cobrar su sueldo hasta corregir el desequilibrio.
La cadena nacional dejó anuncios económicos y un paquete de reformas institucionales. Pero también dejó una señal política. Si durante la campaña el enemigo era la “casta”, ahora Milei parece haber encontrado un nuevo significante para reemplazarla: la “alta política”. Y eligió, además, quién quiere que vuelva a ocupar el otro rincón del ring. (APFDigital)