2026-08-03

Milei busca el respaldo de Washington por Malvinas, pero analistas advierten por el peso de la OTAN y el petróleo

Mientras la Casa Blanca es señalada por el Ejecutivo como la llave diplomática para la soberanía argentina en el Atlántico Sur. En diálogo con APFDigital la especialista señaló que las concesiones petroleras a firmas extranjeras y el reclamo antártico dificultan cualquier mediación de Trump ante el Reino Unido.

El tablero geopolítico del Atlántico Sur volvió al centro de la escena tras las declaraciones del presidente Javier Milei, quien aseguró que el alineamiento con Estados Unidos facilitará la recuperación de las Islas Malvinas.  

"Necesitan un aliado confiable en el Atlántico Sur y nosotros lo somos", afirmó el mandatario, vinculando la seguridad regional con el objetivo de soberanía. No obstante, esta visión encuentra matices críticos en la mirada de la secretaria de la Red Federal de Estudios sobre Malvinas (Refem) y analista internacional, Ana Laura Banega, quien advierte que la disputa involucra intereses globales que exceden la voluntad de Washington.

Javier Milei admitió el interés de EEUU en las Malvinas: "Será clave para recuperar la soberanía"

La trama energética y el rol de Israel

Uno de los puntos más complejos es la explotación ilegítima de recursos naturales. Según Banega, el gobierno colonial de las islas ya ha otorgado concesiones de exploración de hidrocarburos en la cuenca norte a una empresa israelí, creando un entramado de intereses geopolíticos ambiguo.

Al respecto, la analista explicó: "El Reino Unido es reticente a negociar sobre los recursos que ellos mismos concesionan y extraen, especialmente tras las dificultades de abastecimiento energético en Europa provocadas por el Brexit".

Esta necesidad energética británica reduce la probabilidad de que Londres ceda ante presiones externas. En ese sentido, Banega califica como incierta la hipótesis de una mediación de Donald Trump a favor de la postura argentina: "Afirmar que el apoyo de una potencia mundial va a inclinarse a favor de la Argentina es arriesgado. El Reino Unido mantendrá su posición de que se trata de un asunto estrictamente bilateral o de soberanía propia, rechazando la injerencia de terceros Estados".

El factor militar y la proyección antártica

La dimensión estratégica trasciende lo energético. Banega subraya que el Atlántico Sur es una posición vital por razones militares y de defensa, considerando que Estados Unidos ya posee una presencia de facto en la región a través de la base de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) asentada en el archipiélago. Dicha instalación no solo garantiza el control marítimo regional, sino que asegura la proyección hacia la Antártida, donde Londres reclama la misma porción de territorio que la Argentina.

Sobre la estrategia de alineamiento diplomático casi exclusivo por parte del Ejecutivo argentino, la especialista fue categórica: "Poner todos los huevos en una misma canasta arriesga la pérdida de otras posiciones estratégicas que, en el mediano o largo plazo, podrían ser mucho más favorables para nuestros intereses".

Diplomacia multilateral frente a la presión bilateral

Frente a la expectativa de un aval definitivo de la Casa Blanca, Banega sostiene que la Argentina históricamente ha obtenido mejores resultados en foros multilaterales, sumado a la importancia de la presión política interna en Gran Bretaña. A propósito de esto, destacó un artículo reciente publicado por el diario británico The Guardian, en el que se sugería que Londres eventualmente se verá obligado a retomar el diálogo formal.

"Donald Trump puede tener elementos de negociación con la Argentina, pero no tiene el mismo margen frente al Reino Unido", concluyó Banega. De este modo, sugiere que el debate en la opinión pública y la presión de analistas británicos podrían influir sobre Londres con mayor eficacia que las gestiones de cualquier aliado externo.

Mientras el Gobierno apuesta a una "relación especial" con Washington, la realidad en las islas continúa condicionada por una red de intereses económicos y de defensa difíciles de destrabar únicamente con diplomacia de alto nivel. (APFDigital)

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