“Hola normal”: La panificadora del influencer Javier Ferrer despidió a 30 trabajadores
Los primeros 15 despidos en la panificadora La Perla se produjeron el 5 de agosto, mientras el influencer Javier Ferrer, conocido por iniciar sus videos con la frase "hola, normales", publicaba fotos desde Ibiza. Una segunda tanda de 15 trabajadores fue despedida el 31 de agosto, mientras Ferrer posteaba imágenes de otro viaje, esta vez a Bariloche, junto a autos de lujo. En total, la empresa desvinculó a 30 empleados durante agosto. Se suma a la lista de empresas que despiden.
Javier Ferrer se presenta en redes como empresario y agrega: "transmito mi experiencia vivida, no leída". Es responsable de la panificadora La Perla, fundada por su familia en 1962; de Fiestissima, nacida hace tres décadas, y ofrece además un servicio de restauración de automóviles en Estados Unidos. Tiene más de un millón de seguidores en Instagram, además de más de 31.000 suscriptores en YouTube y 563.000 seguidores en TikTok, con 6,8 millones de "me gusta", informó BAE Negocios.
Quién es Javier Ferrer
En sus redes publica con frecuencia imágenes al volante de autos exclusivos, durante viajes, fumando puros y en propiedades de lujo, con piscinas y palmeras de fondo. Así convirtió "qué hacés, normal" en una marca personal para ofrecer consejos sobre negocios y dinero: "Cuando empezás a estudiar, en vez de ir a buscar un sueldo, andá a generar plata, no a buscar un sueldo, porque te pone techo y límite".
Aunque se presenta como asesor en temas relacionados con las finanzas, denunció haber sido estafado en un negocio de criptomonedas a fines de 2025. Aconseja a los adolescentes que no consuman drogas, ni alcohol y les reitera que se busquen amigos similares a ellos.
En 2023, fue investigado por AFIP por presuntas irregularidades fiscales y desapareció temporalmente del radar digital. Cuando todo se calmó, retomó su vida de bon vivant. Publicó un libro y vendió cursos.
Repite en reels: "La gente no tiene suerte porque tiene suerte; la suerte se construye haciendo las cosas bien, juntándote con gente positiva, sacándote a la gente tóxica; estando en el lugar correcto, con la gente correcta, buscando tu lugar. Y lo más importante: ser buena persona".
Aunque hace tiempo que no va a la planta de La Perla, en Ciudadela, hizo varios videos mostrando la panificadora. Sus consejos, sin embargo, parecen no alcanzarle en sus propios negocios. Pese a que la panificadora mantiene un buen ritmo de actividad -los empleados aseguran que salen más de 20 camiones por día-, hace dos meses que paga salarios en efectivo y pagó el aguinaldo en tres cuotas.
Cuando empezó el año, su planta tenía 126 empleados. En agosto despidió a 30 y le quedaron 96. La última tanda de despidos fue el 31 de agosto. Los empleados llegaron y, desde seguridad, les prohibieron la entrada por "reestructuración", revelaron.
Los operarios y administrativos despedidos denunciaban que nadie les informaba cuándo cobrarían el sueldo o la indemnización. Melisa, jefa de hogar con tres hijas, contó que estaba angustiada por no saber cómo seguir sin trabajo. Israel es otro trabajador con más de una década en la empresa que tuvo que salir a trabajar con su moto para una aplicación. "Las deudas siguen llegando, se acaba la garrafa, hay que comprar comida, aumentó la luz y la verdad que es un estrés constante. Pero bueno, hay que estar firmes para la familia", dijo en declaraciones periodísticas.
Un trabajador despedido tiene a su esposa con cáncer; otra trabajadora tiene a su hijo con discapacidad. Según contaron, la mayoría de los que perdieron su trabajo tiene entre 10 y 14 años de antigüedad. Pese a todo, se pararon en la puerta de la planta a reclamar el pago de lo adeudado y la indemnización.
Tuvieron audiencia en el Ministerio de Trabajo bonaerense, que dictó la conciliación obligatoria. El lunes vuelven a trabajar en la fábrica de Galileo 3031, en Ciudadela. Apenas terminó la audiencia, festejaron con abrazos. Querían volver a trabajar. Ahora les resta saber si, una vez vencido el plazo, la empresa ratifica los despidos o los reincorpora.
Los trabajadores dijeron que esperan que Javier Ferrer consiga el dinero necesario para resolver el conflicto y que la paz vuelva a reinar en la panificadora fundada por su padre, Ricardo Ferrer. (APFDigital)