Proyecto "Latidos": Advierten que obligar a escuchar el corazón del feto antes de un aborto constituye "violencia obstétrica"

APFDigital dialogó con una ginecóloga y docente universitaria que cuestionó con dureza la iniciativa presentada por una diputada libertaria. La profesional de la salud advirtió que la medida busca generar angustia, viola los derechos reproductivos y podría retrasar los plazos de atención segura en el sistema de salud.

La iniciativa legislativa denominada "Latidos", presentada recientemente por la diputada nacional de La Libertad Avanza (LLA) Alida Ferreyra, busca modificar la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) para instaurar la obligatoriedad de que las personas gestantes escuchen la actividad cardíaca del embrión o feto de forma previa a la firma del consentimiento informado. Frente a este proyecto, la médica ginecóloga y obstetra Gabriela Luchetti advirtió que la propuesta representa un retroceso en materia sanitaria y legal.

Luchetti, quien cuenta con una trayectoria de tres décadas en el ámbito de la salud pública, fue jefa del servicio de ginecología del principal hospital de Neuquén y se desempeña como profesora adjunta y jefa de cátedra de Ginecología y Obstetricia en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional del Comahue.

Al ser consultada sobre las implicancias de imponer esta práctica, fue categórica: "Es una barbaridad lo que está proponiendo esa mujer; atenta contra los derechos humanos y el derecho a la salud sexual y reproductiva. Sería violencia obstétrica, un acto violento en sí mismo".

La especialista explicó que en la consulta médica el primer paso debe ser no asumir los sentimientos de la paciente hacia el embarazo.

"Latidos": Una diputada libertaria propone la escucha cardíaca del feto antes que se decida un aborto

"Le estás haciendo una maldad": El castigo de la culpa

Al profundizar en la intencionalidad de imponer esta práctica, la especialista remarcó que no se trata de una novedad legislativa inocua, sino de una conducta de hostigamiento previa: "Esta señora no lo inventó, fueron los médicos, mis colegas, quienes inventaron la maldad. Esta señora escuchó hablar y se interesó".

Asimismo, sostuvo que imponer la escucha de latidos no impedirá la decisión de interrumpir la gestación, sino que someterá a la persona a un sufrimiento innecesario. "Le genera mucha angustia a la persona. Eso no quiere decir que no va a abortar, va a interrumpir el embarazo con angustia, con desazón, con pena, y no con alivio, que es la situación habitual una vez que encuentra cómo hacerlo. Si la obligás a escuchar los latidos, le estás haciendo una maldad".

“Hay un ambiente muy violento”

Asimismo, Luchetti contextualizó la aparición de este tipo de iniciativas dentro del escenario sociopolítico actual. Al respecto, afirmó que "esos actos violentos están muy validados hoy" porque existe "un presidente agresivo sin más" y consideró que se vive "un clima de mucha hostilidad impulsado desde la política y sobre todo desde el gobierno".

En contraste, la profesional marcó diferencias respecto de la práctica médica y militante al señalar que "desde el feminismo nosotros no propiciamos actos violentos" ni se obliga "a nadie a hacer nada", sino que solo se permite "que las personas ejerzan su derecho". En cambio, advirtió que "desde el otro lado lo que hay es violencia para impedir que las personas hagan lo que quieren, lo que necesitan y lo que desean".

Salud pública

En materia de salud pública, la médica alertó sobre las consecuencias prácticas que acarrearía fijar esta exigencia legal, ya que podría impulsar a las personas a eludir el circuito formal de atención médica al afirmar que esto retrasaría los plazos porque la gente saldría a buscar a alguien que no la obligue a hacer eso.

En ese sentido, destacó que el marco actual ofrece estándares seguros: "En Argentina los abortos no aumentaron desde 2020 y el 90% se realiza antes de las 9 semanas, lo que demuestra que los servicios garantizan la práctica a tiempo".

Objeción de conciencia y doble vara moral

Finalmente, Luchetti trazó un paralelismo con el derecho de los profesionales médicos a no ser forzados a actuar en contra de sus convicciones éticas o morales. "Yo como jefa de servicio jamás obligué a ningún médico a realizar un aborto si no quería hacerlo, porque estoy a favor de la objeción de conciencia para no violentar a nadie moralmente", remarcó, y concluyó: "¿Por qué entonces van a obligar a las mujeres a escuchar los latidos de un hijo que no van a tener?”. (APFDigital)

 

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