Milei en la Sociedad Rural: dijo que relajar la política monetaria sería “tirarle nafta al fuego”
El presidente Javier Milei se presentó ante los productores agropecuarios reunidos en el acto por los 160 años de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y atribuyó la desaceleración del crecimiento a un shock de oferta externo, rechazó de plano las propuestas de estímulo fiscal o monetario como respuesta y reivindicó el rol del empresario como motor central de la economía.
Antes que él, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller, Pablo Quirno, también expusieron en el mismo escenario.
Milei llegó al país desde España pasadas las siete de la mañana y lo reconoció al abrir su discurso. Pasado el mediodía en el país, el Presidente se presentó ante una sala con participación de representantes del agro, la energía y la minería, donde dedicó buena parte de su intervención a explicar por qué la Argentina atraviesa un período de menor dinamismo económico y a descartar las recetas que, según dijo, solo empeorarían la situación.
El argumento central del presidente giró en torno al concepto de shock de oferta negativo: la reducción en la oferta de petróleo derivada de las tensiones en el estrecho de Ormuz encarece los costos de producción, presiona los precios al alza y obliga a los bancos centrales a subir las tasas de interés, con el consiguiente enfriamiento de la actividad. “Ustedes están viviendo un shock de oferta negativo”, dijo Milei ante los empresarios.
Desde esa lectura, el mandatario cuestionó con dureza a quienes proponen compensar ese shock con expansión de la demanda agregada —ya sea por la vía monetaria o fiscal—. Flexibilizar la política monetaria cuando la base monetaria amplia lleva casi 12 meses sin crecer, afirmó, “sería tirarle nafta al fuego”. Y recurrir al déficit fiscal, agregó, resulta inviable dadas las condiciones actuales del crédito internacional.
“No sé si lo hacen por ignorancia o por deshonestidad intelectual”, dijo el presidente en referencia a, principalmente, los economistas que insisten en esas alternativas, y no descartó una tercera posibilidad: que algunos directamente quieran que “el país se prenda fuego para volver a las andadas”. Y remató: “No hay sustituto para la buena política económica”.
Milei volvió a calificar de “héroes” a los empresarios
Una parte significativa del discurso estuvo dedicada a reivindicar la figura del empresario desde una perspectiva teórica. Milei citó al economista Israel Kirzner para explicar que el empresario es quien “advierte una oportunidad de ganancia donde los demás ven un problema o directamente no ven nada”, y al investigador Hernando de Soto para señalar que esa función crea información que antes no existía y coordina a millones de personas que no se conocen entre sí.
En ese marco, el mandatario trazó una distinción entre el rol del Estado y el del sector privado: el primero debe fijar reglas, no distorsionarlas; la creación de riqueza corresponde a los empresarios. “La prosperidad es el resultado de las instituciones y del libre juego de los individuos, no de una naturaleza previa a la acción humana”, afirmó. Para esa figura, reservó una definición que contrasta con calificativos previos: “No le encuentro otro nombre que héroes”, dijo sobre los empresarios.
“El equilibrio fiscal no se negocia, ni con ningún pero”
Milei dedicó otro tramo del discurso a defender la centralidad del equilibrio fiscal como eje del programa económico y a advertir sobre quienes proponen matizarlo. Vinculó el desequilibrio de las cuentas públicas con todas las distorsiones macroeconómicas que, según dijo, castigaron a la Argentina durante casi un siglo: la deuda, la inflación, las regulaciones y los controles de precios son, en su lectura, consecuencias directas del déficit fiscal. “Cada una de las regulaciones y de los efectos macroeconómicos devastadores que hemos padecido durante ochenta o noventa años tienen como correlato el desequilibrio fiscal”, afirmó.
Desde esa lógica, el presidente fue terminante frente a quienes dicen querer superávit pero con excepciones sectoriales. “Detrás de cada pero hay un gasto que alguien quiere conservar”, señaló, y sintetizó: “Los que dicen ‘quiero superávit, pero...’ lo que en realidad están diciendo es que quieren déficit”. El superávit, agregó, “no es solo esfuerzo económico, sino también esfuerzo político”, y advirtió que quienes prometen el paraíso para llegar al poder nunca podrán sostenerlo. “El equilibrio fiscal no se negocia, ni con ningún sí, pero de nada”, cerró entre aplausos.
Milei rechazó la devaluación como herramienta de competitividad
Frente a quienes plantean que la competitividad de la economía argentina se podría recuperar mediante una devaluación del peso, el presidente dijo: “Es abaratar lo argentino a costa de los argentinos: es licuar los salarios, es destruir el ahorro y desvalorizar las empresas de un plumazo”. Y descartó el argumento de fondo: a los pocos meses de una devaluación, señaló, los precios se acomodan y el problema estructural permanece, publicó Infobae.
En cambio, Milei defendió la vía que, según afirmó, eligió su gobierno: bajar el costo impositivo, reducir el costo del capital, desregular la economía y favorecer la infraestructura a través del sector privado. Mencionó como ejemplos concretos la licitación de 9.000 kilómetros de rutas, el avance sobre otros 6.000 kilómetros adicionales y la desregulación de la hidrovía. “Por la vía genuina”, fue la expresión que usó para contrastar ese camino con el de los gobiernos anteriores. (APFDigital)