Argentina tendrá un nuevo satélite para vigilar el mar y estudiar nuestros recursos naturales
Una vez en órbita, el dispositivo permitirá obtener información propia y más detallada sobre la productividad del mar, los recursos pesqueros, la calidad del agua y la presencia de embarcaciones.
SABIA-Mar (Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar) fue concebido originalmente como una misión de observación de la Tierra enfocada en el mar y las zonas costeras, y su desarrollo tiene el objetivo de cubrir una necesidad que hoy la Argentina solo puede atender con datos de satélites extranjeros: medir el color del océano con una resolución adaptada al territorio nacional.
“El SABIA-Mar es un satélite que permite medir el color del mar a partir de la energía emergente de la superficie marina”, explicó a TN Tecno Martín Álvarez, jefe de Proyecto de la Misión SABIA-Mar de la CONAE. “En la actualidad, otros satélites que no son argentinos, tienen una resolución mucho menor a la que va a tener o tiene nuestro dispositivo”, agregó.
Qué podrá observar SABIA-Mar sobre el Mar Argentino
Como explicó el jefe de Proyecto, las cámaras ópticas del satélite medirán el color del mar a partir de la energía que emerge de la superficie. Esa información permitirá calcular la concentración de clorofila-a, una variable asociada con la presencia de fitoplancton que funciona como un indicador de la productividad primaria del océano y ayuda a conocer las condiciones ambientales de una región.
Los datos podrán utilizarse para estudiar la distribución de los recursos pesqueros, acompañar el desarrollo de la acuicultura, analizar la calidad del agua y apoyar la navegación.
Además, el satélite tendrá capacidad para detectar floraciones algales nocivas, conocidas popularmente como marea roja, fenómeno que se produce por el crecimiento acelerado de determinados microorganismos y puede afectar la fauna marina y el consumo de moluscos.
Las observaciones alcanzarán costas, estuarios, lagos, ríos y otros cuerpos de agua interiores. Sus sensores también podrán aportar información sobre zonas inundadas, vegetación, uso del suelo y recursos hídricos.
“Es como poder ver mejor y en profundidad un activo que le pertenece a la Argentina y saber cómo gestionarlo. A partir de entender qué es lo que tenés, podés saber cómo gestionarlo”, agregó Álvarez.
Una cámara nocturna para detectar barcos y actividad pesquera
SABIA-Mar también fue equipado con una cámara de alta sensibilidad que podrá detectar luces sobre el mar durante la noche. Los registros permitirán localizar embarcaciones, analizar patrones de actividad pesquera y complementar los sistemas utilizados por los organismos encargados de vigilar el espacio marítimo argentino.
El satélite podrá aportar información sobre embarcaciones que transmiten su posición mediante el Sistema de Identificación Automática, conocido como AIS, y sobre buques que operan con esa señal desactivada. Esta capacidad servirá como apoyo para el control de la pesca ilegal y la vigilancia de la Zona Económica Exclusiva Argentina.
El desarrollo de las cámaras ópticas fue uno de los obstáculos técnicos de SABIA-Mar. Los equipos de la CONAE e INVAP debieron construir, caracterizar y calibrar instrumentos que nunca antes habían sido fabricados en el país con ese nivel de complejidad: “El mayor desafío tecnológico que enfrentó el proyecto, yo creo que, sin duda, fueron las dos cámaras principales: la VIS-NIR y la NIR-SWIR”, sostuvo Álvarez.
La construcción de los instrumentos exigió desarrollar procedimientos de ensayo que no se habían aplicado antes en el programa espacial argentino. El trabajo permitió ampliar las capacidades técnicas disponibles en el país para fabricar y evaluar sensores ópticos de alta precisión.
“Toda esa campaña de ensayos que tuvieron las cámaras fue la primera vez que se hacía, con lo cual fue también un desafío en sí mismo. Fue difícil primero dimensionar, entender el alcance y conocerlo”, recordó el responsable de la misión. Según Álvarez, la experiencia acumulada durante el proyecto también fortaleció la formación de los especialistas que participaron en el proceso. “Los recursos que hoy tenemos a nivel óptico han crecido enormemente. La verdad es que están muy capacitados después de lo que han llevado adelante”, destacó.
SABIA-Mar incorpora además una computadora de vuelo y un módulo de potencia diseñados por INVAP. Ambos componentes son de fabricación nacional y serán utilizados por primera vez en el espacio con esta misión.
Otro de los desarrollos argentinos que viajará a bordo es el receptor AGR-T, creado para la CONAE por el grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata.
El instrumento permitirá determinar con precisión la posición y la velocidad del satélite durante su recorrido orbital. Será la primera vez que un receptor de posicionamiento global desarrollado en el país forme parte de un satélite argentino de observación de la Tierra.
La misión también contará con mecanismos de autenticación y encriptación en el canal utilizado para enviar comandos, con el objetivo de proteger el software de vuelo y evitar intervenciones no autorizadas durante las operaciones.
Las pruebas que faltan antes del lanzamiento
SABIA-Mar todavía debe completar algunos ensayos funcionales y verificaciones generales para comprobar el desempeño conjunto de sus sistemas. El próximo paso será la campaña ambiental, prevista desde mediados de agosto hasta fines de 2026.
Durante esa etapa, el satélite será sometido a temperaturas extremas y fuertes vibraciones similares a las que deberá soportar durante el despegue y su permanencia en órbita. “Es un momento en el que al satélite se lo estresa y se lo somete a condiciones similares a las que va a sufrir durante el lanzamiento y en órbita”, explicó Álvarez.
Las pruebas permitirán verificar que las cámaras, la estructura, la computadora, el módulo de potencia y los sistemas de comunicación continúen funcionando después de atravesar esas exigencias.
La puesta en órbita está prevista para el primer semestre de 2027. Las ofertas de lanzamiento que analiza INVAP contemplan una ventana entre abril y mayo, y la fecha definitiva se acordará con el proveedor seleccionado. Según informó la CONAE, la contratación del servicio de lanzamiento destinado a poner en órbita el satélite se encuentra en trámite mediante el proceso de Licitación Pública Internacional a través del Sistema Electrónico de Contrataciones de la Administración Nacional “COMPR.AR”.
Una vez operativo, SABIA-Mar completará cerca de 14 vueltas diarias alrededor de la Tierra y pasará aproximadamente seis veces por día sobre el Mar Argentino. Esa frecuencia aumentará la cantidad de información disponible para investigadores, organismos públicos y sectores vinculados con la pesca y la acuicultura.
Tecnología que podrá utilizarse en futuras misiones argentinas
La CONAE lidera el proyecto e INVAP es la contratista principal encargada de la construcción, la integración y los ensayos. VENG aportará capacidades para el telecomando, la recepción de los datos, las operaciones y el soporte técnico.
Además de producir nueva información sobre el territorio y los recursos marítimos, el proyecto dejará desarrollos que podrán incorporarse a próximos satélites argentinos.
“Espero que, en futuras misiones, podamos usar de manera recurrente todos estos desarrollos que hemos hecho”, afirmó Álvarez.
La experiencia también amplía las capacidades nacionales en ingeniería satelital, óptica, electrónica, navegación, software, procesamiento de datos y operación de misiones espaciales. Con SABIA-Mar, la Argentina sumará una herramienta propia para observar con mayor detalle una superficie que resulta central para la producción, la ciencia, la gestión ambiental y la protección de los recursos del país. (APFDigital)